Botar la corrupción     
 
 Diario 16.    08/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Los japoneses han pasado la factura oe la Lockheed ¿el partido en el Poder, que ha perdido la mayoría

absoluta Hace poco más de un mes los americanos le daban a Ford un puntapié electoral en un. definitivo

ajuste de cuentas del asunto Watergate. El pueblo, en ambos casos, decía la última palabra después que

Prensa, Parlamentos y tribunales se ocuparan de aclarar y sancionar a los culpables inmediatos. Las

democracias no se libran del escándalo y la corrupción florece en ellas como ?´i cualquier otro régimen.

Pero los responsables son buscados y encarcelados, algo parecido a lo que .sucede en Botar la

corrupción

las dictaduras, de las que el franquismo ha sido nn cumplido ejemplo. No pocas veces aquí se ascendía a

quienes habían abusado de su poder, y, por supuesto, se trataba de ocultar a toda costa los innumerables

asuntos feos, que, como hongos, brotaban en el tinglado del sistema. Los políticos del régimen estaban

confirmados en gracia. Eran ejemplares perfectos del homo politicus que no podían hacer nada mal. Ni se

equivocaban ni fallaban. Como su prototipo y espejo de quien derivaba su poder. Insinuar que algo no

marchaba, que alguien delinquía, era delito de lesa autoridad. Aunque el fraude fiscal, ías fabulosas

comisiones o los negocíeles monumentales fueron tan monumentales como el Valle de los Caídos.

Aqueflo era un sistema perfecto y sus hombres unos sacrificados. ¡Pobrecitos! Cuarenta afios

"sacrificándose"... y de paso haciéndose de oro.

El pueblo no podía emitir aquí su juicio ni su voto. Si lo hubiera podido hacer los Tanaka españoles haría

tiempo que habrían escapado como las sabandijas. Lo malo es que tantos asuntos, desde Matesa a la

Lockheed, están esperando todavía su definitiva solución.

El voto y la libertad no soa un antídoto contra la corrupción. Pero la corrigen, no la premian.

 

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