Entierro de las víctimas del atentado. 
 Silencio militar e incidentes ultras     
 
 Diario 16.    26/05/1979.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 22. 

Entierro de las víctimas del atentado

Silencio militar e incidentes ultras

MADRID, 26 (D16).- Poco después del mediodía de hoy fueron inhumados los restos mortales de los tres

altos cargos militares y el conductor, asesinados ayer en Madrid. Mientras el teniente general Gómez

Hortigüela recibía sepultura, en una ceremonia íntima, en el cementerio de la Almudena, los coroneles

eran enterrados en Alcalá de Henares y el chófer en Alcobendas.

Tanto el entierro como los actos que precedieron al mismo estuvieron presididos por el silencio, el respeto

y el dolor. Familiares de las víctimas y autoridades mostraron, al tiempo de su emoción, una gran firmeza

y serenidad. Sólo esporádicos incidentes, protagonizados por algunos grupos, pusieron la nota estridente a

una jornada de luto, respeto y dolor.

Despliegue policial

Desde primeras horas de la mañana se reforzó el amplio despliegue policial, montado la noche anterior,

en las inmediaciones del Cuartel General del Ejército.

Generales, jefes y oficiales de unidades militares de la Capitanía General de Madrid fueron llegando al

Palacio de Buenavista, sede del Cuartel General del Ejército; enmedio de severísimas medidas de

seguridad y bajo un riguroso control, fuerzas de la Policía -4tw:::N»¡i!- impidieron cualquier intento de

aglomeración en las proximidades del edificio y una fuerte concentración de efectivos se registraba en la

plaza de Neptuno, con gran número de vehículos ligeros y autobuses «dispuestos para entrar en servicio si

hiciera falta». La cobertura —en la que colaboran igualmente unidades de la Policía Militar- se prolonga

hasta las plazas de Cibeles y Colón. Fl tráfico quedó cortado por las calles próximas al Cuartel General

del Ejército, al tiempo que tiradores especialistas permanecen subidos en las azoteas con rifles de mirada

telescópica.

Pese a tales medidas, cientos de personas intentaron acercarse al Cuartel General del Ejército, poco antes

de las diez. Los manifestantes fueron detenidos a la altura de la plaza de Neptuno, donde un cordón

policial impedía el paso a toda persona. «Os habéis vendido», «Estáis a favor de ETA» y otras

expresiones insultantes fueron algunos de los gritos que los manifestantes, vestidos de falangistas o con

emblemas nacionales, profirieron contra la Policía Nacional.

Agresión contra los Presidencia del funeral

El vicepresidente primero, teniente general Manuel Gutiérrez Mellado, presidió el funeral oficiado por el

alma de las cuatro víctimas del atentado registrado ayer en Madrid.

Al funeral, que empezó a las 10, celebrado en el patio del Cuartel General Ejército, asistieron también el

ministro de Defensa, Agustín Rodríguez Sahagún, y el del Interior, Antonio Ibáñez Freiré, así como los

familiares de las víctimas, los jefes de los estados mayores de los tres ejércitos, IdS ex ministros Álvarez

Arenas Pacheco, Castañón de Mena y Coloma Gallegos, el jefe de la casa de S. M. el Rey, marqués de

Mondéjar, y generales, jefes, oficiales y suboficiales de las fuerzas armadas, que habían llegado con

anterioridad a la sede del Cuartel General.

A las 9,50 horas de esta mañana, fueron trasladados los féretros desde la capilla ardiente hasta el Patio de

Armas, a los acordes de «La marcha de los infantes», interpretada por la banda del Cuartel General del

Ejército.

Minutos más tarde, dio comienzo la celebración de una misa «corpore insepulto», oficiada por el vicario

general castrense, monseñor Benavent, y otros ocho sacerdotes. Monseñor Benavent, durante la homilía,

se refirió, entre otras cosas, a las trágicas circunstancias que reunían a los presentes en el acto,

motivadas—dijo— por un vil asesinato.

Traslado de los cuerpos

Una vez finalizada la celebración de la misa, a cuyo término fueron coreados por los presentes los gritos

de «Viva España» y «Viva el Ejército», se interpretó el himno nacional y, seguidamente, a los acordes de

«la Marcha de los Infantes», los cuatro féretros fueron sacados a hombros del patio de armas del Cuartel

General del Ejército.

El féretro del teniente general Mortigüela fue introducido en un armón, mientras que los restantes lo

fueron en coches mortuorios.

A las once, la comitiva se dirigió desde la puerta principal del Cuartel General a la plaza de Cibeles, con

dirección a la plaza de la Independencia, donde estaba prevista la despedida del duelo. Mil seiscientos

soldados, alineados en doble fila, cubrían el trayecto.

Grupos de centenares de personas se agolpaban a ambos lados del recorrido. Algunas de ellas, que

portaban banderas nacionales y símbolos falangistas, prorrumpieron, al paso de la comitiva, en gritos de

«ETA asesina», «Ejército al poder», «Abajo los traidores», y cantaron el «Cara al sol» con el brazo

extendido.

Incidentes y manifestaciones

Cuando pasaba el cortejo fúnebre por la calle de Alcalá, a la altura de la sede del Instituto Nacional de

Previsión, la comitiva se detuvo para el desfile de las tropas que habían rendido honores. Fue entonces

cuando se produjeron incidentes entre el público. Se escucharon contra el teniente general Manuel

Gutiérrez Mellado peticiones de dimisión lanzadas al Gobierno y gritos de «Franco, Franco, Franco»,

«Ejército al poder».

Finalizado el desfile de las tropas, la comitiva fúnubre siguió por la calle de Alcalá adelante.

Una manifestación con pancartas y banderas españolas se produjo al romper un grupo de ultras el cordón

policial. Los manifestantes siguieron durante un buen trecho el itinerario del cortejo fúnebre a los gritos

de «ETA asesina»t«Ejército al poder», «Gobierno dimisión», «Traidores».

Poco antes de llegar a la plaza de Roma, la Policía cortó el paso a los manifestantes, mientras los coches

fúnebres iniciaban la marcha a gran velocidad con dirección al cementerio de la Almudena y hacia el de

Alcalá de Henares. Se dieron gritos de «España, entera y sólo una bandera» y se vio una pancarta con el

siguiente texto: «Mujeres de militares piden justicia».

En la Almudena

A las doce y media del mediodía, una vez que los familiares y personalidades han abandonado el recinto,

y finalizado el entierro del teniente general Gómez Mortigüela, la Policía ha permitido la entrada en el

recinto a los manifestantes.

Han penetrado en el lugar alrededor de mil quinientas personas, que prorrumpían en diversos gritos, pero

que cuando penetraron en el cementerio guardaron silencio.

Por otra parte, las familias de los dos coroneles muertos ayer, que serán enterrados en Alcalá de Henares,

fueron trasladados en coches oficiales del Ejército de Tierra hasta el cuartel general de la Brigada

Paracaidista de dicha localidad.

No se permitió el paso al cuartel a los informadores, y un capitán del Ejército manifestó que la familia

estaba muy afectada, y que se les iba a dar un café en la Brigada.

Como se recordará, los dos jefes mandaron fuerzas paracaidistas en Alcalá.

Hay una discreta vigilancia en la carretera que conduce de Madrid a Alcalá de Henares, por parte de la

Guardia Civil y fuerzas paracaidistas.

 

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