Autor: Onega López, Fernando. 
   El péndulo     
 
 Arriba.    20/01/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Fernando ONEGA

El Presidente de la Diputación de Vizcaya tenía lágrimas en los ojos cuando

propuso la

moción en contra de la «ikurriña». El Gobernador Civil de Vizcaya. presentó la

dimisión. con

carácter irrevocable, después de las últimas medidas acordadas en relación con

el País Vasco.

Se dice que también puede presentarla el Gobernador de Guipúzcoa. La Policía, a

pesar de

todo, tuvo que retirar la bandera del PNV. A la vista de éstos y otros muchos

hechos, lo

primero que hay que hacer hoy, al asomarse a las páginas de un periódico, es

preguntarse al

el Gobierno acertó o no cuando dio instrucciones para que la Ikurriña no fuese

perseguida. No

será este cronista quien dé una respuesta de futurología, pero lo evidente es

esto: que al

menos, el Gobierno fue realista.

Ayer en esta misma columna, me atreví a informar que no debíamos disponer a

pasar un

sarampión con este tema. Fue verdad. Quienes estamos alejados por muchos

kilómetros del País Vasco, debemos acostumbrarnos a leer noticias como ésta: que

los balcones

de San Sebastián aparecían ayer plagados de banderas del PNV. Los Ayuntamientos,

también.

Y otras muchas corporaciones y asociaciones harán lo mismo. ¿Por qué? Pues por

la misma

razón por la que todas las revistas sacaron a portada al señor Carrillo cuando

fue detenido y

cuando se quitó la peluca. U democracia tiene su precio, la libertad tiene su

precio ,y 1a

autorización de la Ikurriña también lo tendrá. Para mí hay mucho mes positivo

que negativo en

la jornada vasca de ayer. Si es cierto que una bandera tuvo que ser retirada por

le Policía,

también lo es que fue sólo una. Como réplica. en otros muchos lugares ondeó al

lado de la

nacional. Si pretendemos ser un poco objetivos, tendremos que obtener la

conclusión de que

ayer el separatismo dio un peso atrás y la normalidad un peso adelante. ¿A pesar

de todas

las tensiones? A pesar de ellas.

Tendremos que seguir hablando del tema vasco durante mucho tiempo porque, en el

fondo, la

Ikurriña y otros medidas sólo son acuerdos necesarios, pero a corto plazo. Lo

que de verdad

queda en el fondo no es ana bandera que siempre debió poder lucirse como

símbolo, sino la

definitiva política regional de las Vascongados. La nota que hizo pública el

Ministerio de la

Gobernación, después de lo entrevista de Martín Villa con los Alcaldes quiere

ser todo un

programa de gobierno potro tan espinoso tema La conclusión que se obtiene es la

única que es

válida para todo el panorama político nacional: que será después de las

elecciones, con un

Parlamento democráticamente constituido, cuando se enfoquen las soluciones

definitivas.

Seguimos, pues, en la transición, y no seria mala medida que se serenasen los

ánimos —de

los, dimisionarios y de quienes se consideran traicionados— para que esa

transición se termine

en paz, que es la única formo de llegar a lo democracia.

O—O—O

El resto de la política nacional sigue los cominos normales del tiempo: una

absoluta primacía

informativa para el centro democrático, que atrae los partidos centristas como

si poseyese un

fortísimo Imán, y la preparación de las elecciones. Más o menos todos los grupos

tienen ya sus

«listas» Iniciados, a falta de los normas electorales. Ha comenzado la

«conquista» de las

provincias, y el próximo sábado habrá que hacer un balance de cuántos líderes se

quedan en

Madrid. Es la desbandada. Entre los que van a la periferia a preparar su campaña

y los que van

en busca de candidatos, la semana política de Madrid se quedo reducida a los

cuatro días

comprendidos entre el martes y et viernes.

Mientras tanto, parece que hay acuerdo en la «comisión de los nueve», que han de

negociar

con el Presidente Suárez la normativa electoral. Serán, en principio, seis los

hombres que

lleguen al Palacio de la Moncloa con sus papeles bajo el brazo. No está, no, don

Santiago

Carrillo. No está, tampoco, ningún otro miembro del Partido Comunista en lo

primera relación

que conocemos. Parece desaparecido, pues, uno de los problemas que siempre hubo

para

negociar. El Gobierno se apunta un nuevo tanto, sí es cierto que esa era la

condición para

llegar a la mesa de conversaciones. Realmente, a veces da la impresión de que,

si no nos

entendemos, es porque no queremos. Si toda la política fuese como la hecha en

Madrid, el

país seria una balsa de aceite.

 

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