Autor: Rodríguez, Pedro. 
 ¿Quién es el GRAPO?. 
 Una mascarita con antifaz     
 
 Interviú.    01/11/1979.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

Una mascarita con antifaz

NO estaban «en el centro de la Tierra» sino en Peña Grande, en Hospitalet, en la Hemeroteca. Viendo a

Woody Alien con una bolsa de palomitas. El huevo de GRAPO se incuba en Vigo cuando los obreritos de

«Citroen» son corridos a porrazos entre el humo y los megáfonos. Recoge del suelo las tres letras

"erreapc" caldas el «po» —primero de octubre— en los fusilamientos del «Frap» (siempre hay flores

frescas sobre la tumba de Baana. muy cerca de la de mi padre, en Vigo). Para entonces, algunos «Conesa

boys» habían entrado ya por la puerta falsa del Pecetre.

La democracia no era, entonces, sospechable, y los «Conesa boys» tenían la orden de saltar desde allí

dentro al pesoé y al pecé. Luego, algunos, quizá, hicieron el amor con grapas, y otros, la guerra. Y vino el

baile de la Democracia y GRAPO era el único asistente con antifaz, mascarita adivina quién soy. Ya se

había ido mi compañero Pío Moa, que era el ideólogo, porque le querían obligar a matar. Ya, en los

periódicos, escribíamos la fábula de «Billy y los grapos», tan tierna como la de «Pedro y los tobos», y ya

aquel GRAPO vigués se habla reciclado «por cambio de negocio» de un grupo de luchadores

antifranquistas en una mezcla de banda de Manson y de tribu de «Niños de Dios», dónde GRAPO se

casaba con-grapa y nacía grapito al que luego Oriol cambiaba, snif, snif, los pañales. Padecían una

indigestión de Marx en rústicas, practicaban un terrorismo naif, ¿sabe usted?, una revolución de bricolaje

y su reino no era de este mundo.

Y una leche. No se prepara un zarpazo como el de «California» si no hay una cabeza al tanto de que aquel

día estaban enfrentados, por primera vez. Ejercito y Policía. Un grapo normal mata a Oriol y a

Villaescusa. No los secuestra y los suelta si no hay un cerebro superior que sepa lo que significa para el

Estado un Oriol cambiando los pañales a un grapito. Sánchez Casas no es esa cabeza, ese «Doctor No».

Será el operativo, pero no es el pensante. Si hay una cabeza del GRAPO, esa cabeza «pisa moqueta».

No penséis en desgrapar el país, si no le quitáis el antifaz. Ya tuvimos a casi todos los grapos una vez en

la cárcel, y los volvimos a poner en la calle, ¿recordáis? Sí ahora. Policía macha, ves que estos grapos no

son capaces de reconstruir día por día por qué, cómo y cuándo lo hicieron; si no son capaces de explicar

por qué algunos grapazos beneficiaban a la extrema derecha; si no pueden reconstruir su agenda,

entonces, la cabeza de GRAPO está fuera y se reproducirá como la de la solitaria y en cada barrio se

constituirá, pronto, otro grapo, como peñas filatélicas, y los políticos demócratas serán barridos por

alguien que les conoce bien, por las siglas de las siglas amén. No seamos más grapistas que el GRAPO,

pero sólo nos quedan, por lo visto, 107 años para descubrir el eslabón perdido. Ya sería horrible que al

final no hubiera ni cabeza ni Señor Equis, ni nada. Sólo la muerte, la joven y estúpida muerte.

Pedro Rodríguez

Periodista. Ex subdirector de «Arriba»

 

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