Salvo pequeñas provocaciones de la extrema derecha. 
 La manifestación contra la violencia ultra discurrió en orden     
 
 Diario 16.    15/03/1980.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 16. 

Salvo pequeñas provocaciones de la extrema derecha la manifestación contra la violencia ultra discurrió

en orden

Madrid - Salvo pequeños incidentes protagonizados por simpatizantes de grupos radicales se desarrolló en

perfecto orden la manifestación convocada para la tarde de ayer por grupos de izquierda en protesta por

«la violencia de extrema derecha».

Fuertes contingentes de la Policía Nacional tomaron posiciones estratégicas en todo el barrió de Malasaña

a lo largo de la tarde para impedir que los ultras de Fuerza Nueva, que habían convocado un acto paralelo,

provocaran a los manifestantes autorizados y llevaran a cabo un acto que había sido prohibido por la

autoridad gubernativa.

Insultos

Sobre las siete de la tarde llegó a la sede de Fuerza Nueva, en la calle Mejía Lequerica, el parlamentario y

líder ultraderechista Blas Pinar, dando comienzo a continuación, en el interior de la sede, el acto

convocado, mientras que la Policía Nacional impidió en todo momento que en el exterior del edificio se

congregaran grupos de personas.

Un fotógrafo de prensa, debidamente acreditado, fue golpeado e insultado por los ultras y tuvo que ser

protegido por la Policía hasta fuera de la zona próxima a la sede fuerzanovista, ya que era seguido por un

grupo de seis ultras con intención de golpearle de nuevo.

En el exterior del edifico de Fuerza Nueva grupos de personas comenzaron a dar gritos en contra del

Gobierno y de los grupos izquierdistas, así como en algunas ocasiones entonaron canciones y slogans en

contra el jefe del Estado.

La Policía, que había establecido un fuerte despliegue entre la sede de Fuerza Nueva y la plaza del Dos de

Mayo, donde estaba anunciada la concentración izquierdista, intentó en todo momento impedir que los

grupos ultras alteraran el orden y en diversas ocasiones se vieron obligados a cortar el paso a los grupos

que pretendían alcanzar la glorieta de Bilbao donde debía terminar la manifestación autorizada.

«Fuerza Nueva, trabaja y deja la navaja»

Poco después de las siete y media dio comienzo la manifestación que congregó a unas siete mil personas

en la plaza del Dos de Mayo y que convocada por el PCE, PSOE, LCR, MC y PT así como varias

organizaciones sindicales y de vecinos, protestó por la violencia de extrema derecha y defendía la

convivencia ciudadana y las libertades democráticas.

A lo largo de la marcha, que iba encabezada por dirigentes de los partidos convocantes, Simón Sánchez

Montero, Carmen García Bloise, Nazario Aguado, Empar Pineda y otros, se corearon frases pidiendo la

ilegalización de Fuerza Nueva y otros como «¡Aquí estamos, nosotros no matamos!», «Vosotros,

fascistas, sois los terroristas» y «Fuerza Nueva, trabaja y deja la navaja».

En todo momento un fuerte servicio de orden impidió que la manifestación se saliera de los cauces

previstos y autorizados.

Un pequeño incidente se produjo al llegar la cabeza de la marcha a la calle San Bernardo, ya que un

vehículo mal estacionado y viejo, que contenía una lata de gasolina en su interior llamó la atención de los

encargados de la seguridad, quienes tras revisar el coche y sacar del mismo la lata con gasolina, estimaron

que la manifestación podía continuar.

Buena labor policial

Poco después, en el cruce de las calles Carranza y Ruiz, cinco jóvenes empezaron a insultar a los

manifestantes, pero el servicio de orden logró que éstos no cayeran en la provocación y abandonaran la

zona.

Posteriormente, a la llegada de la manifestación a la glorieta de Bilbao, lugar previsto para su

finalización, las Fuerzas de Seguridad tomaron posiciones para evitar incidentes, pero su intervención no

fue necesaria hasta el final en que un reducido grupo de jóvenes comenzó a dar gritos en contra de la

Policía y a favor de ETA.

Los manifestantes se disolvieron con normalidad en su mayor parte y la concentración se dio por

terminada sobre las ocho y media de la noche.

Luego, un grupo de jóvenes, no ,superior al centenar, dio varios «saltos» por la zona y fueron disueltos

por la Policía sin más incidentes.

Es de destacar la labor de la Policía que en todo momento impidió las alteraciones del orden público por

ambas partes y protegió a los manifestantes de la concentración autorizada y facilitando la labor de los

informadores.

Por su parte la Policía Municipal intentó impedir en lo posible la congestión del tráfico en la zona ya que

gran número de las principales calles permanecieron durante varias horas cortadas al tráfico rodado.

 

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