El terrorismo puso en aprietos al Gobierno en su primer año     
 
 Diario 16.    07/04/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

El terrorismo puso en aprietos al Gobierno en su primer año

El primer Gobierno nacido bajo la legalidad de la Constitución cumplió ayer un año áe existencia. El

aniversario coincide con una compleja crisis política, que tendrá que desembocar en una nueva forma de

gobernar del presidente Suárez.

Madrid — Con el respaldo mayoritario del pueblo español a la UCD en las elecciones del 1 de marzo de

1979, treinta días después Adolfo Suárez consiguió la necesaria confianza del Congreso de los Diputados

para ser elegido presidente. Gracias al apoyo de los nueve diputados de Coalición Democrática, cuatro del

PSA, uno de Unión del Pueblo Navarro y otro del Partido Aragonés Regionalista, junto a los 168 escaños

de UCD, Suárez alcanzó 183 votos a favor, siete más de los 176 exigidos para lograr la mayoría absoluta.

Los socialistas (116), los comunistas (23), el PNV (6) y un diputado respectivamente de Euskadiko

Ezkerra, Unión Nacional, Unión del Pueblo Canario y Esquerra Republicana de Cataluña, sumaron una

oposición de 149 votos. Los 8 de Convergencia i Unió, se abstuvieron. A la histórica sesión faltaron cinco

diputados del PSOE, los tres de HB y uno del PNV y otro del PSA.

Investidura y bronca

Adolfo Suárez se estrenó con una gran bronca de la aposición por negarse a someter a debate su programa

político, previamente a la votación de investidura. De la interpretación reglamentaria se responsabilizó

Londelino lovilla, flamante presidente del Congreso, hasta días antes ministro de Justicia, quien

compartió con el presidente las iras de la izquierda que protagonizó en el hemiciclo la más sonora protesta

conocida en el actual sistema.

El socialista Felipe González, principal líder de la oposición, protagonizó después el discursa más duro

que se Je recuerda, teniendo como blanco al presidente Suárez, al que le sacó a relucir su pasado

franquista leyendo, incluso, las palabras de acatamiento al general Franco, que pronunció en su jura como

vicesecretario general del Movimiento.

Programas a debate

Esto ocurrió hace ahora un año. Posteriormente, centristas y socialistas colaboraron estrechamente en la

elaboración de importantes leyes de desarrollo constitucional y se unieron ante los ataques del terrorismo.

La desunión la provocó posteriormente la política autonómica.

Al presentar su nuevo Gobierno ante el Congreso, el 18 de abril, Suárez salió al paso de los rumores que

le atribuían un giro a la derecha y afirmó que el programa de UCD, que aplicaría el Gabinete, es

progresista y reformista. Sentó precedente de explicar los cambios de ministros que quedará como un uso

parlamentario a repetir en futuras crisis.

Pero la oposición no se conformó con unas suscintas explicaciones y quiso saber programas y propósitos

de cada uno de los Departamentos ministeriales. Días después, el 3 de mayo, toda la oposición,

unánimemente, tanto de izquierda como de derecha, forzó al Gobierno para que los ministros

correspondientes abrieran una serie de debates sobre los problemas acuciantes del país (crisis económica,

seguridad ciudadana, terrorismo, etcétera).

Pero esa misma oposición que acosó al Gobierno inmediatamente después de tomar posesión, escasos

días después no dudó en manifestar explícita o veladamente su apoyo a Suárez ante la crisis provocada

por ETA, que asesinó a jefes militares, y por el GRAPO, que realizó una múltiple matanza en una céntrica

cafetería madrileña.

Nuevamente el fantasma del golpe de Estado se paseó por los ambientes políticos. Invocando su

legitimidad adquirida en las urnas, Suárez declaró enérgicamente ante el Pleno del Congreso que no se

produciría ninguna solución de recambio que no naciera del poder soberano de las urnas. Solamente el

derechista Manuel Fraga pidió que se tomaran medidas excepcionales.

En septiembre, el terrorismo puso en fuerte aprieto al Gobierno. ETA culminó sus constantes acciones

con el asesinato del gobernador militar de San Sebastián, lo que provocó un cierto ambiente

involucionista fomentado abiertamente desde la ultraderecha. El presidente Suárez, ante esta situación,

suspendió un viaje oficial que tenía previsto por aquellas fechas a Hispanoamérica y Estados Unidos.

A mediados de octubre, cuando la intentona militar pasó a ser tema de conversación en los cuarteles,

Fraga insiste en tomar medidas excepcionales y, entre ellas, la intervención del Ejército para reprimir el

terrorismo.

Pero es en noviembre cuando ETA entabla un pulso directo al Gobierno secuestrando durante treinta y un

días al diputado centrista Javier Rupérez. El principal objetivo de la organización terrorista fue el de

quedar legitimada y reconocida como interlocutor en el contexto de la problemática del País Vasco.

El Gobierno negó siempre que accediera a negociar con ETA, pero lo cierto es que tras la liberación de

Rupérez y satisfechas indirectamente peticiones d« ETA, la clase política y gran parte de la opinión

pública se quedó, al menos, con la duda.

Además del desastre sufrido por el terrorismo, el Gobierno atravesó al final del primer año de su mandato

fuertes crisis políticas provocadas por una dubitativa política autonómica, por una excesiva concentración

de poder marginando al Consejo de´ Ministros y al partido, y por una creciente influencia

extraparlamentaria de los sectores conservadores del país.

Las autonomías

Al año de haber ganado las elecciones legislativas, el partido que sostiene al Gabinete perdió miles y

miles de votos en los comicios autonómicos del País Vasco y de Cataluña y abrió una profunda herida en

Andalucía con motivo del referéndum del 28 de febrero.

Precisamente el Gobierno que ha dirigido Ja puesta en práctica de las autonomías tras la aprobación

durante su mandato de los Estatutos vascos, catalán y gallego, viene provocando el mayor enfrentamiento

periférico contra Madrid. Sus pactos con las nacionalidades históricas ha despertado sentimientos de

agravio en las demás regiones.

Durante su primer año de mandato, el Gobierno tuvo que recurrir a pactos coyunturales con los distintos

partidos de la oposición, apoyándose fundamentalmente en el grupo de Fraga, menos en las crisis

producidas por el terrorismo, en las que fue respaldado por la izquierda.

El mayor partido de la oposición, el PSOE, tuvo un decisivo papel en la elaboración de importantes leyes

como la del Tribunal Constitucional, Ja del Consejo del Poder Judicial y el Estatuto de los Trabajadores.

 

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