Reclutas en Moscú     
 
 Diario 16.    11/07/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Reclutas en Moscú

Lo menos que se puede pedir a quien toma una decisión, sea quien sea, es coherencia. El Gobierno

«recomendó» semanas atrás boicotear los Juegos Olímpicos siguiendo la propuesta de los Estados Unidos

de Cárter. Decidió, oficialmente a todos los efectos, dar la espalda a Moscú.

Pero empezó permitiendo, con la disculpa de la «recomendación», que el Comité Olímpico acordara

participar en los Juegos, lo cual, a los ojos de cualquier observador imparcial, era una clara contradicción

de fondo.

Luego siguió autorizando que toda la programación del viaje a Moscú se realizara con los fondos

asignados a los organismos deportivos en los Presupuestos del Estado. Es decir: después de predicar el

boicot, financia la trasgresión del primitivo acuerdo.

Ahora ha redondeado la faena del absurdo permitiendo que los atletas sometidos a la disciplina militar

puedan ir hasta Moscú, cuando dichos atletas son en estos momentos servidores del Estado de cuya

máxima autoridad es depositario el Gobierno. Otros países occidentales han cortado toda posibilidad de

participación en los Juegos a todo aquel que de un modo u otro depende de la Administración.

Aquí no se juzga si el Gobierno hizo bien o mal cuando se sumó al boicot. Eso es otra cosa. Lo que

lamentamos es que el Gobierno dé una muestra tan palpable de incoherencia, de falta de firmeza en sus

decisiones, de carencia de lógica en su propia casa.

En cualquier caso, y al margen de esta cuestión tan concreta, ¿no es una penosa contradicción que nuestro

país acuda a Moscú con la representación más amplia de Europa occidental cuando su Gobierno acordó

estar ausente de los Juegos?

 

< Volver