Autor: Quintá Sadurní, Alfonso. 
 La policía sospecha de los GRAPO como autores del atentado. 
 Un general asesinado y dos soldados heridos al ser ametrallados en una calle de Barcelona     
 
 El País.    03/09/1980.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

EL PAÍS, miércoles 3 de septiembre de 1980

NACIONAL

La policía sospecha de los GRAPO como autores del atentado

Un general asesinado y dos soldados heridos al ser ametrallados en una calle de Barcelona

ALFONS QUINTA, Barcelona

Dos conocidos miembros de los Grupos Revolucionarios Antifascistas Primero de Octubre (GRAPO)

fueron identificados por la policía como posibles autores del asesinato del general de brigada del cuerpo

de Intendencia, Enrique Briz Armengol, de 64 años, acaecido a las 8.30 de la mañana de ayer, en el barrio

de Les Corts, en la parte alta de Barcelona. El soldado de escolta, Marcos Vidal Pinar, de diecinueve

años, resultó gravísimamente herido, y anoche se daba como muy probable un fatal desenlace. El soldado

conductor, Luis Arnáu Daví, resultó herido con carácter menos grave y anoche estaba fuera de peligro.

La policía distribuyó ayer tarde entre los miembros de las fuerzas de Seguridad del Estado centenares de

fotografías de dos destacados miembros de los GRAPO. Ello era consecuencia de la identificación

obtenida a través de testigos presenciales, a quienes se les habían exhibido diversas fotografías.

Fuentes oficiales se negaron a facilitar la identidad de las dos personas buscadas. Pero una fuente indicó

que uno de los buscados podría ser Enrique Cerdán Calixto, destacado dirigente de los GRAPO. Todas ias

fuentes reconocieron que las investigaciones se centraban en este grupo terrorista.

Eí atentado tuvo efecto en la confluencia de la calle de Sabino Arana —antes Roberto Bassas— con la

Gran Vía de Carlos III, en cuya parte inferior transcurre el cinturón de Ronda, una vía de circulación

rápida que rodea parcialmente el casco urbano barcelonés.

A las 8.30 de la mañana, el coche oficial, un Seat 124, de color negro, conducía por la parte superior de la

Gran Vía de Carlos III a las tres personas señaladas hacia el despacho oficial del general Briz, que

actualmente desempeñaba la jefatura del Cuerpo de Intendencia en la IV Región Militar (Cataluña).

La confluencia de dicha vía con la calle de Sabino Arana constituye un «punto negro» circulatorio y

obliga a una moderación en la marcha. Gran cantidad de coches entran en Carlos III por Sabino Arana,

otros salen de la parte inferior —que constituye el cinturón de Ronda, de circulación rápida— y otros se

preparan para descender a dicho cinturón. Un «ceda el paso» afecta a uno de los tres carriles circulatorios.

La presencia en las proximidades de una estación de servicio aún complica más las cosas.

A la altura del inmueble 81-85 de Carlos III, dos jóvenes dispararon contra el vehículo. Por lo menos, uno

portaba una metralleta. El coche, según el gabinete de Prensa de la policía, recibió «más de veinte

impactos de bala», procedentes de dos armas diferentes, ambas del calibré 9 Parabellum. La fuente

manifestó desconocer la marca de las balas, pero afirmó que no eran Geco, que es la habitualmente

utilizada por ETA.

En un intento de evitar el atentado o como consecuencia del mismo, el coche rozó una farola. Algunas

fuentes indicaron que una tercera persona habría disparado con pistola, desde e! lado izquierdo

del vehículo, el contrario al que recibía la agresión principal, con el fin de rematar al general Briz. De

forma inmediata, los tres terroristas huyeron en un taxi que había sido robado, a punta de pistola, muy

poco antes, en el barrio de Sant Andréu. Se daba el caso que en el mismo momento del atentado el taxista

estaba denunciando el robo en la comisaria de aquel barrio.

El general falleció en el acto. Al soldado de escolta, Marcos Vidal, también se le dio en un primer

momento por muerto. Este ultime presentaba cinco heridas de bala en el brazo, pulmón y, con carácter

gravísimo, una herida en la frente, con pérdida de masa encefálica, prácticamente mortal de necesidad.

Ingresó además con paro cardiaco respiratorio, que pudo ser superado. Anoche era mantenido con

respiración asistida. Todas las fuentes daban un pronóstico muy pesimista.

En cambio, el soldado Luis Arnáu Daví recibió una herida en el brazo y otra en sedal, es decir, muy leve,

en la pierna; anoche permanecía despierto y totalmente fuera de peligro.

 

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