Autor: Areilza y Martínez-Rodas, José María de. 
   "Señor ex - ministro"     
 
 ABC.    20/01/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

ABC

«SEÑOR EX-MINISTRO»

SER ex ministro es, en opinión de un viejo y querido amigo que comparte conmigo esa condición, una

situación excepcionalmente ventajosa. No se sufren las imperiosas exigencias del engranaje del Poder ni

el agobio de la responsabilidad cotidiana de la función pública. Se adquiere, sin embargo, el rango y la

notoriedad. Se es ex ministro, dice mi colega, como se es obispo. «In eternum». Esa vaga y misteriosa

unción que confiere el ejercicio temporal del mando político acompaña a la personalidad en la imagen de

los demás. Todo lo que a la vida pública se refiere tiene un nuevo color y matiz viniendo de los labios, o

de la pluma o de los actos de los ex ministros.

El que protagoniza este relato de Torcuato Luca de Tena no es, sin embargo, hombre que hiciera de su

condición de ex ministro base de la vida posterior a su cese. Esta novela, porque novela es y no libro

político, nos trae a un mundo ficticio de personajes literarios que aman, sufren, luchan, triunfan y mueren

en la era de Franco, dentro del ámbito temporal de nuestros últimos treinta años. El talento y la

originalidad del autor ha sabido conjugar con apasionada habilidad dos factores distintos: el brío de la

ficción novelesca con el entorno cierto y realista de la España que fue. Los personajes inventados hablan

como el escritor quiere; los personajes verdaderos hablan como lo hicieron en su momento o como lo

hubieran hecho con la máxima verosimilitud. De ahí, un relato engarzado con una cierta crónica

periodística que sirve de soporte paisajista al panorama de fondo. El ministro que protagoniza el libro lo

es de uno de los gabinetes tecnocráticos de la era de Franco. No tiene una filiación política definida. Se

deja ganar por opiniones e influencias contradictorias, sin apuntarse a ninguna. No es hombre de vocación

o de pasión ideológica determinada, aunque pertenece sociológicamente al bando de los vencedores de la

guerra civil. Alterna, conoce, trabaja, se divierte y discute con personajes de carne y hueso de la España

de los años 50 y de los 60, que exponen razones y sinrazones muy diferentes. Pero el ministro antes que

nada es hombre y, en su perfil, Luca de Tena ha querido acentuar los caracteres con más acento que en los

apuntes que traza de los otros personajes reales de la política o de las letras. Es el protagonista hombre

apasionado y aventurero; emprendedor y falsario a la vez; suplanta a otro y lo personifica tenazmente. Se

enamora tiernamente y seduce a las mujeres y a las menores con porfiado y a veces morboso interés. Es

millonario y generoso. Ministro responsable y trabajador minucioso. Impostor y hombre de impulsos

criminales. Echevarrieta aparenta ser vascongado y francés, pero en realidad es catalán puro, del Valle de

Aran, de la Val d´Arán, allí donde el Garona nos nace y se nos pierde, aunque el Valle no vaya en pos del

río a buscar las fecundas y rientes tierras del Midi de la Francia.

Una novela puede ser una inmensa e intensa exploración anímica y microscópica, como en Proust; o un

soliloquio implacable, como en Joyce; o una presencia de personajes extraordinarios, como en

Dostoievski; o un análisis profundo de psicologías imaginarias, como en Stendhal. También puede ser

una torrencial narración que nos lleva con su empuje a seguir las aventuras de unos seres de ficción.

Ortega y Gasset analizó en un conocido ensayo las dificultades, «la tal vez imposibilidad», escribía, de

realizar una novela histórica. Argumentaba diciendo que el hermetismo necesario para encerrar la novela

dentro de si misma, en un mundo de ensueño poético y ficticio, se rompía inevitablemente al proyectarse

en la visión del lector, simultáneamente, el horizonte de la otra realidad, la histórica, con lo que se perdía

la magia del encanto novelístico, esencia del género en su opinión. ¿Es esto así? Galdós y Baroja, dos de

nuestros grandes novelistas, ¿no situaron precisamente la acción de sus personales de ficción en los

«Episodios» y en las «Memorias de un hombre de acción», en el contexto de la autenticidad del pasado

siglo XIX? ¿Puede descalificarse la inmensa tarea novelística de ambos autores por haber roto el

hermetismo de la unidad cerrada de la novela, con las ventanas innumerables que se abren a los

personajes vivos y a los sucesos militares o políticos decimonónicos? El tema se puede discutir con

razones suficientes de uno y otro lado. Para mí, este libro es una novela entera y verdadera y en ella, eso

sí, se encuadra también una visión de veinticinco años de nuestra historia en que, a través

de textos documentales y también de opiniones personales y de juicios de valor discutibles, se proyecta el

tono ambiental de una época del pasado reciente: los años del franquismo. El entorno político y social de

esa larga etapa de nuestra historia aparece descrito con un realismo crudo y literal que nos trae, al

contemplarlo de nuevo en su desnudez exacta, una visión de la estructura vital de aquel establecimiento

político que parece al lector de hoy lejanísima, arcaica, inverosímil y, en ocasiones, grotesca. Y en medio

de ese tablado de museo de cera se halla el aventurero protagonista del relato que va ganando posiciones

y llega al poder ministerial. Y lo ejerce varios años. Y sale dimitido, pero mantiene sus contactos con lo

que le sigue; en tan estrecha relación que vuelve a ser requerido para ejercer una cartera en el último

Gobierno de Franco, precisamente cuando la patética y desgarrada aventura final de su vida le convierte

en asesino frustrado y en víctima de su intento criminal. Muere a la vista de su reintegro político, a pocas

fechas de su posible y reiterado juramento, cuando podía ser de nuevo ministro, dejando la partícula

previa en el vestuario de los calificativos hasta el término de la nueva función.

Pienso que la novela de Torcuato Luca de Tena no tiene ni se propone enseñanza alguna moralizadora ni

paradigmática. Es un trozo arrancado de la realidad del establecimiento franquista, sobre el que se inserta

un relato dinámico, apasionado, torrencial a ratos y con fuerza emocional suficiente para no distraer al

lector con los «personajes citados», que se convierten inevitablemente en sombras; fantasmas que se

agitan, intrigan, maniobran, discuten en los Consejos de Ministros, toman parte en cacerías hecatómbicas

y gobiernan el país como una finca de uso y condición privados. Una escena de seducción campestre y

ancillar nos devuelve, por ejemplo, a la realidad de la vida después de presenciar las evoluciones del

teatro de marionetas. El pulso firme del escritor nos adentra en las complejidades psicológicas de las

personas de carne y hueso - más de carne que de hueso - que pueblan el mundo de su fantasía. Sin el

franquismo circundante, la intriga y sus peripecias dramáticas serian igualmente válidas y revelarían, una

vez más, las extraordinarias dotes literarias y poéticas del autor. «Señor Ex-Ministro» es una novela

vertebrada y fuerte. Luca de Tena ha querido que además se convierta en testimonio documental de una

época, visto desde un observatorio específico, concreto y excepcional.

José María de AREILZA

 

< Volver