Propuesto por el señor Areilza (P.P.) en Baleares. 
 Un pacto de honor entre todos los partidos para erradicar la violencia     
 
 Informaciones.    26/01/1977.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

PROPUESTO POR EL SEÑOR ARE1LZA (P.P.) EN BALEARES

UN PACTO DE HONOR ENTRE TODOS LOS PARTIDOS PARA ERRADICAR LA VIOLENCIA

PALMA DE MALLORCA, 26 (Resumen de agencias).

LOS sucesos registrados en las últimas cuarenta y ocho horas son un intento, por mercenarios extranjeros,

de torpedear la Monarquía y la marcha hacia la democracia, pero España es mayor de edad y se dará a sí

misma el régimen que desea», dijo ayer don José María de Areilza, que presidio el acto de presentación

del Partido Popular Balear, al que asistieron unas ochocientas personas. El señor Areilza estaba

acompañado en la mesa por don Manuel Fraile, don Emilio Attard, el señor Guerra Zunzunegui y la

mayoría, de los promotores mallorquines de dicho partido E7 señor Cabanillas Gallas disculpó su

ausencia debido a que tenia que asistir a una reunión política convocada para ayer por la tarde en Madrid.

Antes de iniciarse el acto fue leída una nota en la que se concdenan los luctuosos acontecimientos de las

últimas cuarenta y ocho horas y se pidió un minuto de silencio por todas las victimas de la violencia

política.

Posteriormente tomaron la palabra los señores Attaro - que hizo una breve historia del Partido Popular - y

don José María de Areilza. EI señor Areilza convocó a los españoles a la tarea de levantar «una

democracia, viva, moderna y adecuada a las necesidades de nuestro pueblo» «Queremos - añadió -

convertir a la Monarquía para su propio bien en una Monarquía democrática y constitucional. Queremos

que el nuevo Congreso tenga como tarea fundamental redactar una nueva constitución. Creemos que

España necesita una nueva constitución.»

Tras un coloquio público don José Zaforteza, decano del Colegio de Abogados de Baleares y promotor

del partido leyó un escrito en el que. entre otras cosas señaló:

«Propugnamos la autonomía de Baleares sin mengua alguna de la indestructible unidad del Estado

español, lo que nos permitirá recuperar la dignidad de darnos leyes sobre lo que es patrimonio privativo

de cada una de estas islas, cuyos habitantes estamos desilusionados respecto a una Administración que en

ninguna de sus vertientes tanto central como provincial, ha sido pródiga en aciertos.»

 

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