Autor: Sopena Daganzo, Enrique. 
 En la presentación del Partido Popular de Cataluña. 
 El señor Areilza propugno la sustitución de las Leyes Fundamentales     
 
 Informaciones.    04/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

EN LA PRESENTACIÓN DEL PARTIDO POPULAR DE CATALUÑA

El señor Areilza propugnó la sustitución de las Leyes Fundamentales

Por Enrique SOPEÑA

BARCELONA, 4.

EN primer lugar debe proscribirse la violencia de un modo radical y definitivo en nuestras costumbres

políticas, toda violencia debe ser eliminada, y en ello la clase política española debe establecer un pacto

de honor que haga imposible su reaparición.» Esta frase arrancó una ovación unánime entre el público

que abarrotaba ayer por la tarde la sala de actos del Colegio de Abogados. La frase pertenece a don José

María de Areilza - máxima atracción del acontecimiento -, y fue pronunciada en el transcurso de la

presentación pública del Partido Popular de Cataluña.

La mayor parte de las personas asistentes - debe insistirse en el éxito de público, sólo equiparable a la

conferencia pronunciada hace unos meses por don Felipe González, y a otra, más reciente, protagonizada

por don Jordi Pujol - oscilaba entre una edad madura y una edad más que avanzada, con notoria ausencia

de jóvenes. Escaseaban, por otra parte, las figuras más conocidas de la oposición democrática catalana,

salvo el socialista don Josep Andréu Abelló, amigo personal del señor Areilza.

Bajo el retrato del Rey, ondeaban las banderas española y catalana, mientras el estrado presidencial estaba

ocupado por don Magín Pont Mestres, don Antonio de Senillosa, don Pío Cabanillas y don José María de

Areilza. Los dos primeros son los promotores catalanes de este partido que linda teóricamente con la

Lliga de Catalunya (liberales), con Centre Català e incluso con Unió Democrática (estos dos de

orientación democristiana). Sin embargo, la separación pasa en estos momentos por la cuestión

autonómica.

De este modo, en tanto el P.P. de C. reivindica una autonomía en abstracto, sus posibles aliados aquí

suscriben la necesidad de recuperar los principios e instituciones configurados en el Estatuto de 1932.

Abrió el acto don Antonio de Senillosa, quien, en castellano, presentó los principios básicos del partido e

intentó demostrar la independencia del P.P. de C. respecto al Partido Popular. Tras proclamar también la

vocación autonomista de este nuevo grupo - «queremos un Estatuto de 1977» -, delimitó las fronteras del

mismo, entre el «neofranquismo y los socialistas de signo marxista».

El señor Pont Mestres intervino seguidamente, hablando en catalán, para exaltar, entre otras cosas, «los

centros de producción que son las empresas entendidas, no como lugar de confluencia de lucha y

enfrentamiento entre factores de producción, sino como lugar en el que el ahorro convertido en inversión,

por una parte, y el trabajo, por otra, convergen para producir nueva riqueza que ha de ser distribuida con

criterios de justicia social».

Después de que el señor Cabanillas profundizara en su concepción, basado en citas históricas, sobre las

autonomías regionales, en medio de una gran expectación disertó el señor Areilza. «Las leyes

fundamentales - afirmó el ex ministro de Asuntos Exteriores - deben ser sustituidas por un texto

constitucional que abrevie, simplifique y modernice el Código Supremo de nuestras instituciones

públicas.

APOYO A LA "COMISIÓN NEGOCIADORA"

Al margen de la presentación de este nuevo partido, la actualidad política catalana estuvo, en buena parte,

pendiente ayer de Madrid. Los dirigentes de los partidos políticos examinaron con atención los acuerdos

adoptados por la «comisión de los diez», reunida para deliberar, entre otros temas, sobre la autonomía de

las nacionalidades y de las regiones que componen el Estado español. El balance, por lo que pudo saber

este cronista tras una consulta de urgencia entre diversos partidos integrados aquí en la mencionada

«comisión», es, en principio, muy satisfactorio. El texto aprobado ayer, y que servirá de pauta para las

negociaciones con don Adolfo Suárez, recoge, sustancialmente, la unanimidad catalana en torno al

Estatuto de 1932.

 

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