Autor: Cavero, José. 
   Verde centro verde     
 
 Arriba.    11/02/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

política

VERDE CENTRO VERDE

EL Partido Popular, que preside don Pío (PPP) inundó en los últimos días Madrid, y otros

puntos del país, en vísperas de su congreso constituyente, con sus carteles de color verde. El

color, dicen, de la esperanza. Y lo llenó, también, con su «slogan» «desde el pueblo para el

pueblo», «slogan» que a algunos recordó el viejo emblema revolucionario francés. En algún

cartel apareció pronto completado ese «slogan», facilón de completar: «pero sin el pueblo»,

añadió el «graffiti». No sé si el escribiente clandestino no contempló el largo millar de

congresistas que se pincharon la escarapela verde en su solapa, o prefirió pensar que «eso de

popular lo dirán las urnas, no sólo para este partido, sino para la Alianza o para la Federación

que preside don José María Gil-Robles».

Lo cierto es que, contemplando ese verde llamativo y abundante - mecheros verdes, 20 duros;

pañuelos verdes, 1.000 pesetas; calendarios verdes, gratuitos (si usted insiste); banderines,

pegatinas verdes... -, uno recordaba que ese mismo color figura en toda otra amplia serie de

partidos situados en las proximidades ideológicas del popular. Por cierto: ¿dónde están,

ideológicamente, los «papos»? Servidor se lo preguntaba, no ha muchos días, al mismísimo

don Pío, después de asegurarse que en el Centro Democrático estaban, por igual,

democristianos, liberales y socialdemócratas. ¿Y usted, don Pío, bajo qué rotulo se instala?

«Bajo los tres a la vez», respondía el muy gallego.

Pero, a lo que íbamos: ese mismo color de la esperanza lo tienen, que uno sepa, como

característica, los democristianos, para quienes la esperanza es virtud cardinal. Y los liberales.

También Joaquín Garrigues ha editado este año calendarios y pegatinas y cajitas de cerillas de

color verde.. Y las tres hojas de trébol, ahora rotas, de la Federación Social-Demócrata son

verdes, naturalmente. Mucho verde hay en el centro.

El verde, como se recuerda, es color de esperanza. Y es, también, color de inmadurez. A otro

colega, con quien el abajofirmante hacía las anteriores lucubraciones, se le ocurrió decir que

«el centro está verde». Lo cual tampoco es imaginarse demasiado. El centro trata de madurar

rápidamente, pero, a poco pueblerino que se sea, uno sabe que una maduración apresurada

hace un fruto insípido; y que ese centro, en nuestros días partido, por lo menos en dos, sufre

duros embates, entre otras razones por razón de los resultados electorales de ese mencionado

congreso del PP.

No hay duda de que tanto el centro democrático (llamarles centroderecha es molestar sin

razón) como el otro centro, autocalificado de izquierdas, están aún en fase embrionaria y,

consiguientemente, inmaduros ambos. Tienen, según se cree, líderes en abundancia y

electorado. Falta infraestructura, sobran personalismos, falta rodaje democrático, sobran plazos

cortos...

José CAVERO

 

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