Autor: Cavero, José. 
   Presidente Pío  :   
 "Ideológicamente me definiría "socialdemócrata-liberal". 
 Arriba.    20/02/1977.  Páginas: 4. Párrafos: 117. 

PRESIDENTE

"Mi error como ministro no fue ir demasiado de prisa, sino quedarme solo"

"Por haber sido en el pasado como he sido, estoy en el presente como estoy"

"Nunca ha habido ruptura humana entre Fraga y yo"

Gallego donde los haya don Pío estrenó presidencia hace quince días. Tiene tras

de sí un partido que se dice y aspira a ser popular. Y que aspira, igualmente —

escrito está, salido de los labios de don Pío—, al Poder. Pues que para algo se

fundó. Don Pío fue ministro. E integra esa categoría socio-política nacional que

son los notarios y los registradores de la propiedad por partida doble.

Llevábamos tras de don Pío, para conseguir realizarle una entrevista, unos

cuantos meses. Pero se resistía una y otra vez. Por fin, cedió. Pero, en los

últimos tiempos, ha sido tan solicitado y ha aparecido tantas veces su rostro

satisfecho en «los papeles», que sugiere que sea el periodista quien se

coloque en la parte interna de la mesa de su despacho, y él se pone en el lugar

del visitante. «No, no es cuestión de estética, ni porque el sofá me haga más

grueso para las fotografías ..», comenta.

Y ya está funcionando el magnetófono.

- ¿Está a dieta, don Pió?

- No, no estoy a dieta. Yo nunca he estado a dieta...

- Tiene, don Pío. unas iniciales - pece - muy conflictivas...

- ¿Muy conflictivas? No, hombre, no.

- ¿Para el Partido Popular no son conflictivas estas siglas?

- No creo yo que lo sean, no creo que sean conflictivas...

- Bueno, ¿cómo le va la presidencia?

- La presidencia es un fenómeno inevitable en el sentido de que conviene dar una

estructura al Partido. Pero podía ser ostentada

perfectamente por cualquiera de nosotros. Quizá la característica del «pepe» es

una gran solidaridad entre los órganos directivos, y

en ese sentido espero que no ofrezca ningún problema.

- Se ha llegado a asegurar que hubo ciertas dificultades, algún enfado por parte

de algún otro candidato a ocupar esa presidencia. ¿Es

cierto?

- Yo le puedo asegurar que ningún enfado ha habido por parte de ningún

candidato. El entendimiento con los vicepresidentes es

absoluto, vamos. Y nuestro común modo de actuar lo demuestra, vamos. Creo que es

el único Partido en el que hemos ido casi

siempre juntos, presidentes y vicepresidentes, a todos los actos públicos.

- También se ha echado ya en cara li Congreso que esa elección de altos cargos

no se realizó desde la base...

- Bueno, ese es un tema que ha planteado una persona concreta, que además me

parece que se refiere a otra elección. Pero hasta que

tenga un conocimiento profundo del tema, pues tampoco puedo opinar de él. De

todos modos, en un Congreso de mil quinientos

señores, no creo que sea un síntoma grave el que se haya presentado el tema de

una dimisión concreta.

- El Partido Popular, de ese Congreso constituyente, parte con un gran

optimismo...

- Bueno, yo creo que para hacer el Partido Popular - que insisto en que es un

Partido sin recuerdos y, por lo tanto, sin antagonismos

a priori, y que lo que pretende es estar libre frente a lo pasado - era

necesaria mucha labor de conjunción, de integración y, diría yo,

de confianzas personales reciprocas.

EL PASADO...

- Y Pío Cabanillas, ¿está libre del pasado?

- Bueno, yo creo que por haber sido en el pasado como he sido, estoy en el

presente como estoy...

- Yo aspiraría a que Pío Cabanillas se definiera política o ideológicamente un

poco... Hace pocos días se le preguntaba si encajaba

mejor bajo el rótulo socialdemócrata, democristiano o liberal.... y respondía,

muy «a lo gallego», que bajo los tres rótulos a un

tiempo..

- Sí... Creo, creo que soy, fundamentalmente, un hombre que he sentido toda mi

vida la necesidad de un comportarse liberal en la

existencia, y un convencido de la estructura económica de lo que puede llamarse

socialdemócrata.

- En suma, un socialdemócrata-liberal.

- Sí.

- ¿Cree que hay mucha zona en el país que cabría catalogarla de esta misma

forma?

- Creo que hay una gran zona del país que está en esa misma línea. Sin darse

cuenta de que la solidaridad humana, que es una de las

grandes conquistas de la socialdemocracia, es un hecho irreversible y que

debemos aportar, y que el respeto a los derechos del

hombre - auténticamente, no los derechos nominales y formales, sino el ejercido

de un máximum de desarrollo de la personalidad

con un mínimum de coacciones - es una constante civilizada del mundo de hoy. Si

esto puede parecer una posición intermedia, no

hay que preocuparse, porque lo importante no es que sea intermedia, sino que sea

común. Y creo que es la media del talante común

de los ciudadanos de un país europeo civilizado.

- Y usted, estas características ideológicas, ¿las tenia ya cuando era ministro

de Franco?

- Mira usted, yo creo que si... Tanto en el mundo informativo como, sobre todo,

en el cultural, mi primer planteamiento serio del

tema de lo cultural en Barcelona respondía a esta idea: es decir, a la supresión

del control del Estado en esta materia, y al

convencimiento de que sin una libertad cultural y política no hay manera de

andar.

EL ERROR

- ¿Y su«error», su error entre comillas, fue el de ir demasiado deprisa?

- Yo creo que, más que ir deprisa, el que me quedé solo. Sólo en el riesgo

final, porque le aseguro que en la etapa... En el riesgo

final, porque en el convencimiento de que debíamos ir por esa línea me

acompañaban bastan..., algunos... Lo que ocurre es que se

me adjudicaron a mí todas las consecuencias. Pero algunos éramos solidarios de

este tema. Porque creo que era el de la orientación

del sentido común. No se podía seguir en una estructura como la que tentamos sin

darse cuenta de que nos equivocábamos.

- Al frente del Partido Popular hay dos cabezas destacadas, que son la suya y la

del señor Areilza Usted es uno de los últimos

ministros de Franco y el señor Areilza uno de los primeros ministros de la

Monarquía. ¿Esto tiene, o puede tener, en algún grado,

una significación de lo que pretende ser el Partido Popular; esto es, un lazo de

unión del pasado franquista con el futuro

democrático?

- Yo creo que no. Yo creo que son... Primero, no son solo ésas las

personalidades importantes, Y lo digo de verdad. Hay un conjunto

de gente joven... - más joven que nosotros - que será decisiva en el Partido,

sin género de dudas. En segundo lugar yo creo que son

más los hombres, los que se han escogido, que las historias políticas. Porque yo

insisto mucho en que uno ha sido político en una

etapa de España casi con independencia de lo que pudiera llamarse sus

presupuestos ideológicos. Se era político porque le

insertaban a uno en la política como consecuencia de unas presunciones de otro

tipo. Yo digo siempre que una muestra típica lo es el

que los triunfadores de oposiciones se insertaban siempre en puestos como

técnicos más o menos especializados. Y así empezamos

todos a hacer política.

DE SOLIS A FRAGA

- A usted, en concreto, le «insertaron» muy pronto al lado de Fraga Iribarne...

- No. A mí el primer señor que me hizo entrar en política fue Solís, Lo

recuerdo... con mucha gracia y con esa capacidad de

encantamiento que tenía y tiene Solís. Me pidió que le ayudase y que, como sabía

mucho derecho, que fuese jefe de los servicios

sindícales y que hiciese una Ley Sindical... Entonces hice una Ley Sindical, que

se perdió por muy pocos votos en el II Congreso

Sindical, y que planteaba ya la superación de la estructura vertical. Es

curioso, pero, conociendo estos hechos, y, aunque yo no tente

mucha relación directa con él, me llamo después Fraga. Y recorrimos una etapa

que yo estimo en sus líneas generales acertada, y

que se materializó en la Ley de Prensa y en el Estatuto de la Publicidad...

(El teléfono de don Pío no deja de sonar. Hasta ocho, diez veces, llega don Pío

a dejar oír el timbrazo del aparato antes de atenderlo

y despachar rápidamente el asunto. Vuelve a dar la orden de no ser interrumpido.

Pero, en ese instante, llega el diario ARRIBA de la

jornada, con el perfil que P. R. hace, justamente, de nuestro personaje. «¿Pedro

Rodríguez? Ah...» Y masculla una expresión

ininteligible, mientras comienza a recorrer las líneas del articulo A los

treinta y dos segundos de lectura, cierra el diario. «Bueno.»

¿Ni sí ni no?, nos atrevemos a preguntarle... Y termina esbozando una amplia

sonrisa. «Más bien no.» «Pero, bueno, adelante...»)

- Hablaba usted, don Pío de Fraga. De sus relaciones con el señor Fraga.

- Ah, bueno, sí... Pienso que en una línea objetiva, la labor que realizó en

aquel entonces el ministro de Información y Turismo, pues

fue una labor importante. También ahí hubo un problema de que no se flanqueó una

labor de avance. Y en ese sentido, pues, pues al

no arroparse, prácticamente quedó solo el tema... quedó sólo el Ministerio

frente al peligro.

- Luego, ¿hubo ruptura entre Fraga y Pío?

- No.

- ¿Nunca ha habido ruptura?

- Nunca ha habido ruptura humana. Ha habido, en el último momento, la no

coincidencia en el planteamiento político en el

momento presente.

- Pero siguen muy cerca políticamente, ideológicamente...

- Bueno, ya sobre eso, como consecuencia de las posiciones, ya el tema no es el

mismo. Creo que la distinta posición política no ha

afectado al respeto y al afecto común.

- Con muchas probabilidades, van a estar ustedes muy enfrentados en la próxima

campaña electoral...

- Yo soy un enorme partidario de desdramatizar la tensión que a las antítesis

políticas se les da en España... Convendría, convendría,

que todos estuviéramos de acuerdo en eso. Y pienso que sería un bien que

demostrásemos ser capaces de hacer unos planteamientos

electorales no coincidentes, sin dramatizarlos...

LA UBICACIÓN

- Veamos, don Pío: hay quien se atreve a asegurar que Fraga Iribarne se

encuentra un poco fuera de su lugar natural en la Alianza

Popular, en esa derecha donde se ha o le han encasillado, y que Pío Cabanillas,

a su vez se encuentra igualmente un poco fuera de su

sitio en ese centro en el que se ha incluido...

- Esas son opiniones ajenas...

- ¿Cree usted que. realmente, están bien donde está cada uno de ustedes?

- Hombre, yo creo que no se pueda decir nunca de otro dónde está bien, porque es

una cuestión estrictamente personal. Yo si creo

que, o por lo menos me parece, que no he cambiado de posición política. Pero eso

ya sabe usted que son las opiniones ajenas las que

dan el sentido a este tema. Yo no tengo ninguna sensación de haber cambiado, ni

en el modo de estar, ni con los amigos con quienes

estoy, salvo alguna excepción muy notoria.

- Usted declaraba, no hace muchos días, que el haber sido ministro de Franco

apenas había llegado a «marcarle»...

- Yo fui ministro de Franco en una etapa tardía, y con brevedad. Las antítesis

se pusieron en seguida de manifiesto. Las dos partes,

lo digo yo siempre, resultamos coherentes, porque nos mantuvimos en sus propias

posiciones. En ese sentido, yo desde muy....

desde los comienzos de mi etapa ministerial, ya pensé que mi permanencia no era

excesiva. Y eso también le sabía todo nuestro

equipo. De forma que a nosotros no nos produjo una sorpresa excesiva el cese.

También creímos alguna vez que nuestra posición

podía imponerse. Y por eso peleamos. Peleamos noblemente. Realmente, creo que

peleamos más noblemente de lo que se nos atacó.

EL EQUIPO

- ¿Desde cuándo tiene equipo Pío Cabanillas?

- Bueno, desde siempre. No es un equipo para la utilización de lo que yo

llamaría menesteres baratos, sino una gran solidaridad

humana con algunas personas, que dura ya más de treinta años. Personas que han

estado siempre con nosotros. Y me refiero «con

nosotros» porque estábamos todos. Algunas personas, admirables. Hoy quisiera,

por ejemplo, porque se va Gabriel Cañadas, hacer

pública mención de esta persona. Se va a Turquía de embajador. Le puedo

asegurar, por ejemplo, que a lo largo de treinta años,

desde el Colegio Mayor, yo siento una profunda admiración por la dignidad de su

comportamiento conmigo. En la misma línea que,

con la ilusión y un poco la ingenuidad de los años jóvenes, estimábamos

necesario mantener para el futuro.

- ¿Y es un equipo, el suyo, don Pío, dispuesto a acceder al Poder en cualquier

instante?

- Bueno, me estaba refiriendo más al equipo de mi entorno personal. Yo creo que

todo partido tiende a acceder al Poder. No estimo

que sea absolutamente posible un gran triunfo electoral que permita absorber la

titularidad del Poder. Pero le doy mucha importancia

a una presencia en las Cámaras de un grupo equilibrado que pueda tratar de hacer

una Constitución para todos, y no para una

parcela.

- Y usted, ¿con quién iría, si fuera necesaria una coalición a la que viene

haciéndose mención: con su derecha - la Alianza Popular -

o con su izquierda - el Socialismo -? ¿Con quién iría más a gusto a formar

Gabinete?

- Quizá para el momento actual de España habría que pensar en que el Centro

actuase de freno de la izquierda; vamos, de la

izquierda que llamaríamos avanzada, pero no me atrevo a pronosticar sobre esta

materia...

- ¿No quiere decir si preferiría \f con Fraga o con Felipe González?

- Sinceramente, pienso que depende de estos próximos meses. Pienso que dependerá

de como se planteen las zonas colindantes con

la nuestra su propia política, para decidir sobre un tema como ése.

EL CENTRO

- Cree que Centro Democrático es ya una alianza formal, sería, definitiva?

- Creo que sí, creo que sí, y deseo que así sea.

- Y usted, por tanto, se ve también en el centro del espectro político del país

de una forma definitiva?

- También pienso que sí.

- Pero este centro podría ampliarse por la izquierda..., ¿o no?

- Sí.

- Y, por tanto, podría usted quedar a la derecha, en el centro... Si es

que no está ya a la derecha en tal centro...

- Bueno, a mí me gustaría estar en el centro, pero, le repito, en el centro

ideológico, y no en de centro posicional. Si alguna vez

tuviese que inclinarme más a alguna de las bandas, me tira mucho la parte

atractiva de la estructura socialdemócrata...

- La presencia de Miguel Boyer en el núcleo socialdemócrata de Centro

Democrático permite pensar que puede tender a la

izquierda esta tendencia electoral...

- Sí, sería muy deseable, y demostrativo de la seriedad de los propósitos de que

ese sector tenga auténtica importancia dentro de lo

que estamos construyendo con la denominación de Centro Democrático. Es un gran

nombre, me parece a mí...

- ¿Asumiría con gusto la presencia de toda la socialdemocracia en CD?

- Sí... Yo, sobre todo..., porque ya sabe usted que en España se usufructuar,

por personas que no las representan del todo. Pero os. Al

contenido ideológico de lo que significa una posición socialdemócrata sí creo

que hay que darle cabida plena en Centro

Democrático.

- No le gustaría que quedaran socialdemócratas fuera...

- Insisto en que el tema no es sólo de nombres, pero no me gustaría que, en el

fondo, quede fuera del centro la bandera de la

socialdemocracia.

- Sin embargo, los primeros pasos en orden a crear este centro tuvieron lugar en

su derecha..., incluso frenando a esos

socialdemócratas...

- No. yo creo que no... Yo creo que no. Creo que hemos realizado una operación

de alianzas con grupos. Especialmente, primero, los

liberales; luego, después, les democratacristianos, y luego los

socialdemócratas, que era lo prudente y lo que permitía con más

facilidad la construcción de ese gran

Centro...

- ¿No fue, antes que nadie, UDE, Unión Democrática Española?

- No, no, no. No fue...

- UDE tiene un pacto anterior con el Partido Popular, ¿no?

- No fue primero UDE, no. Nosotros - aunque yo no llevé los contactos con UDE -,

desde luego, lo que sí le puedo decir es que

nosotros nos aliamos primero con los liberales.

- ¿Y no sigue siendo un obstáculo UDE para esa gran formación de auténtico

centro?

- Yo creo que el centro tiene que partir de una idea de presencia de todos los

sectores, y que la presencia de todos los sectores es lo

que atempera y produce una, y fuerza una integración, que es lo conveniente. No

me atrevo a diagnosticar cuál es lo mejor o lo peor

de los sectores que manejamos, o de los sectores no que manejamos, sino que se

han insertado...

LA OPOSICIÓN

- ¿Están consiguiendo ustedes, con Centro Democrático, romper a la oposición?

- Yo pienso que no es ése el propósito. Lo que también estimo es que el concepto

de oposición, ahora, tenía que pasar de ser un

concepto puramente reflejo, es decir, a no estar con cosas, a un concepto

creador, capaz de una prognosis, es decir, de una previsión

de futuro. Y, sobre todo, de una acción política de contenido, y no solamente de

rechazo. Eso quizás sea una de les conclusiones más

importantes del centro. El sacar a la oposición de su posición, del todo, y, en

cambio, darle la posibilidad de una presencia con

capacidad programática, que intente evitar lo espontáneo en nuestra vida

política, que es uno de los problemas que también tenemos.

- Pero puede llegar a decirse que Centro Democrático esté en la oposición?

- El Centro Democrático es una posición política en relación con la construcción

de futuro democrático español. La labor del

Gobierno en el momento presente, que está aceptando muchos planteamientos, sobre

todo el dirigido a una lucha electoral honesta,

lo que obliga es a definimos en relación con ese Gobierno. Y en relación con ese

Gobierno, nosotros estamos deseando precisamente

que esas reglas de juego se cumplan y que el proceso electoral permita revestir

da la máxima credibilidad y representatividad a los

hombres que tendrán que hacer la futura Constitución española.

- Con relativa frecuencia se habla de la existencia de pactos, de grandes

pactos, entre los líderes de las distintas fuerzas o bloques...

¿En su caso concreto, don Pío, existe alguna especie de pacto, por ejemplo, con

el señor Fraga, o con el señor González, para la

constitución de tres o de cuatro bloques electorales fuertes?

- No, no. En absoluto.

LA DEMOCRACIA

- Don Pío. ¿desde cuándo es usted demócrata?

- Bueno, desde el colegio. Lo cual parecerá una frase... Primero, porque yo

suelo utilizar muy poco la democracia como palabra,

porque creo que se es demócrata en los comportamientos, mucho más que en las

afirmaciones, y que quizás incluso haya un peligro

de utilizar ahora en exceso de verbalismo la justificación vital que significa

decir que uno es demócrata. Pero si, como yo pienso, ser

demócrata significa respetar a los demás, partir de la idea de un diálogo

civilizado, reconocer que el conflicto es tan natural como la

autoridad, y que, por lo tanto, al lado de las relaciones de autoridad hay que

admitir relaciones de conflicto y valorizar al hombre

como merecedor de respeto profundo..., pienso que he sido demócrata siempre.

- ¿Y cree, por el contrario, que muchos de quienes ahora hacen esa profesión de

fe demócrata no lo han sido en su anterior etapa?

- Bueno, usted puede orientarse por el talante de las personas. Algunos señores

que dicen ser demócratas, me parecen menos

demócratas en su comportamiento cotidiano. Eso es lo que sirve claramente de

orientación y, desde luego, a algunos conocí que no

lo eran, y que, sobre todo en aquel entonces, no eran capaces de defender lo que

ellos ya notaban que era la orientación irreversible,

por la comodidad de mantener entonces unas posiciones... Más que de mantenerlas,

de conservarlas.

- En su grupo, y en su bloque electoral, sí juega exclusivamente con los

demócratas...

- Me parece que esa es la nota característica de la gente que nos estamos

uniendo...

- A ustedes, al Centro Democrático, parece molestarle que les clasifiquen de

«centro derecha», o de neofranquismo... de derecha

civilizada.

- No. no. no. Yo creo que eso no tiene por qué molestar, no puede molestar ni

agradar. Lo que me parece que es fruto de ese afán

por simplificar las cosas, reducidas a dos términos que, pera mí, es obsesivo

que los empleemos. No podemos repetir las mismas

situaciones históricamente, siempre. El otro día decía yo que el Partido Popular

no nace, para recoger una frase que no sé de quién

es, para ser la mesnada de las guerras antiguas, como mesnada nueva de refuerzo.

No, no. Vamos a empezar nuestra posición

política sin tener que ubicarnos en las antiguas trincheras.

- Pío Cabanillas y José María de Areilza, ¿tienen ese atractivo de lo nuevo para

las nuevas generaciones?

- Bueno, yo creo que José María de Areilza me perece que lo tiene. Yo creo que

no excesivamente...

NO HE VARIADO

- Dicen de usted que es una personalidad política capaz de olfatear los vientos,

de verlos venir de lejos...

- Bueno... Hay un lema en la vida que puede gustarme a mí. Yo, realmente, he

mudado muy poco. Cuando mantuve una posición

política, me pareció que era la que debía mantener. Y soy sincero. Puede que

esté equivocado. Pero sí puedo decirle que no he

variado mucho. Y prueba de ello es que no he variado de los hombres con les que

he estado. Fíjese usted... Esta es una... Vamos,

creo que es un dato muy importante. Yo, ni en los momentos en los que ejercitaba

el Poder, o formaba parte del Poder, ni hoy... Mi

equipo está íntegramente fuera, como estuvo también, en aquel momento,

íntegramente dentro, conmigo.

- ¿Es muy amplio ese equipo propio, don Pío?

- No, no excesivo. Pero, en cambio, como todos los equipos, aspiro a que sea

selecto. Es decir, sobre todo, de personas

humanamente dignas, vamos...

- ¿Es un equipo suficiente como para hacerse cargo del país en una fecha más o

menos próxima?

- El que ofrece, desde luego, el Centre Democrático, no hay ninguna duda de

ello. Naturalmente que los equipos personales, pues

no, no tienen esa capacidad... Pero el que ofrece el Centro Democrático, estimo

que sí.

EL PRESIDENTE SUAREZ

- ¿Y se llevarían consigo, para encabezar ese equipo, al Presidente Suárez?

- Bueno, es un poco... Es una pregunta...

- La haré de otra forma, ¿tendrían inconveniente en admitirle en ese equipo?

- Yo creo que el Presidente Suárez es probable que pueda capitalizar su éxito

como Presidente y como generador del proceso

democrático en España de variados modos. Quizás lo más racional hoy es imaginar

que ante un resultado electoral no muy

concluyente, en el sentido de que no adjudique a un grupo una mayoría clara, la

presencia del Presidente, y la continuidad del actual

Presidente, pudiera ser un elemento de serenidad e incluso una jugada política

conveniente.

- Por su parte, ¿no habría inconveniente en reclamar este «fichaje»?

- Hombre, no se ha estudiado esto a nivel de Partido de manera formal, pero

bueno... Yo pienso que, que habría que darse cuenta de

lo que dije anteriormente y de la importancia que pudiera significar incluso la

permanencia de algunos ... de una figura como le que

en estos momentos representa el Presidente, ¿no?

- ¿Pío Cabanillas se fue alguna vez de la política para volver más tarde? -

Bueno, en unas horas, o casi algunos segundos, todos los

días... Lo que pasa es que... Realmente esto es duro, y no es compensador si no

hay una variedad satisfecha, y yo realmente tengo

muy poca afición para el Poder.

EL GALLEGO

- El carácter gallego, don Pío. ¿le facilita las cosas, en este sentido?

- Yo cree que el carácter gallego es.... es un arma de doble filo. Porque si

bien le hace a uno más idóneo para la política, también,

también produce un levantamiento de la fiebre de las desconfianzas de un modo

apriorístico. Cree mucho en el temperamento de mi

tierra. Es el temperamento de una tierra en cierto aspecto situada al margen,

que incita a la prudencia y que reposa en la humildad.

Vamos, casi, casi diría yo que la característica típica del gallego es muy

difícil que sea soberbio. Porque bueno, pues porque no

puede ver desde su ventana más que un trozo de percela, pero un trozo de verde.

Y sabe que hay muchos trozos, y otros, y otros,

todos bellos, pero él no domina ni siquiera con la mirada...

- ¿Está usted haciendo ya campaña electoral de cara a sus paisanos?

- No.

- Yo creo que, a lo largo de esta entrevista, ha estado muy poco presente el

«gallego don Pío»...

- Sí, absolutamente nada.

- Muy poco, ¿verdad? ¿Y le cuesta mucho no ser gallego?

- No, nada... No. Es que la presunción de gallego es grata, pero creo que, y

repito que, es un apriorismo que muchas veces se

equivoca. Es decir, olvide una frase de nuestro entendimiento, vamos, de nuestra

tierra, que dice que, cuando se trata de verdad con

personas, vale más ser engañado que engañar... Pero ya tienen ustedes bastantes

respuestas mías grabadas, ¿no?...

(Y damos por concluido el encuentro. Vuelve a sonar el teléfono, interrumpido en

los últimos minutos. Donde esté don Pío estará,

en el futuro, el centro de organización del Partido y, acaso, del mismísimo

Centro Democrático, como hasta ahora mismo. Esboza

esa media sonrisa que apenas ha dejado de mostrar, salvo en cada respuesta

problemática. Entonces, hinchaba la cara para iniciar

una respuesta que ya llegaba modificada a los labios. Hay, en su conversación

con el periodista, muchas frases apenas iniciadas,

rehechas, reelaboradas, repensadas. La prudencia del hombre público-gallego...)

José CAVERO

(Caricatura de Carlos Vigueras.) (Fotos: Julio Martínez.)

 

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