Autor: Marías Aguilera, Julián. 
   La inmensa mayoría no ha dicho nada todavía     
 
 Ya.    02/12/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

2-X1I-76

VER, OIR Y....!

La inmensa mayoría no ha dicho todavía nada

Don Julián Marías dice en "El País": Temo que los periódicos y revistas sigan

contribuyendo a la

confusión, con una serie de expresiones no bien meditadas (o acaso meditados

excesivamente, lanzadas

deliberadamente al consumo general). He comentado otras veces lo ambiguo del

término "oposición";

no queda claro a qué se opone la oposición: ¿al régimen anterior, cuyas

reliquias son todavía notorias y

enérgicas, o al actual en la medida en que significa "otra cosa"? Se da por

supuesto que la oposición está

"a la Izquierda" del poder constituido, aunque es notorio que la más violenta y

vociferante está "a La

derecha" (para usar estas palabras tan vagas y poco iluminadoras). Se distingue,

además, siempre entre

una "oposición democrática" y una "oposición moderada". ¿Qué quiere decir esto?

Entre los que son

titulados "oposición democrática" NO cuentan sIn duda muchos que no son

demócratas; y, por otra

parte, ¿es que la "oposición moderada" no en democrática, o lo es menos que la

otra? Y ¿qué quiere

decir "moderada"? ¿Que es moderada la política que propone, o que es

"moderadamente oposición"?

Nada de esto resulta claro; y los Interesados no contribuyen a aclararlo.

Cuando miro la realidad del país, cuando veo las calles, las grandes ciudades o

las pequeñas, los pueblos;

cuando contemplo el ambiente en un cine, en un café, en una conferencia, en unos

almacenes; cuando

hablo con españoles de cualquier condición, siento confianza y euforia.

Pero si me atengo a la expresión pública del país, a las declaraciones de

partidos y partidillos y grupos

y personajes, a los comentarios de prensa, tengo la Impresión de haber caído en

un tonel de vinagre. NI

rastro de entusiasmo —lo único creador en este mundo—; ninguna euforia; ni la

menor actitud de saltar

ávidamente sobre las posibilidades existentes, para aprovecharlas, ampliarlas,

dilatarlas corregirlas. Llevarlas a su perfección. Nadie se atreve a estar menos

descontento que el vecino. El menor síntoma de

satisfacción o esperanza es sospechoso, Nadie se permite una broma, un gesto

gracioso o bienhumorado.

Presagios siniestros, anuncio de fieros males "denuncias" —esa lea palabra que

se me ha hecho

Insoportable después de haber vivido en 1938 y en 1939—, protestas

generalizadas. Unamuno, el

menos conformista de los hombres, escribió: "No protestemos: la protesta mata el

contento." Imagínese

lo que ocurrirá —aparte de anular el sentido de la protesta— cuando se protesta

de todo.

Yo creo que todo esto que acabo de nombrar representa una fracción muy pequeña

de la sociedad

española. Quiero decir que, hoy por hoy, la fracción de España organizada

políticamente es minúscula.

La mayoría de los partidos se componen de unos centenares de personas; los

"grandes", de unos

millares; es posible que alguna agrupación llegue a unas pocas decenas de

millar. Como España (tiene

unos 33 millones de habitantes, la inmensa mayoría no ha dicho todavía nada.

Que todo se haga con arreglo a los requisitos de la democracia, para que no se

ahogue en el mismo

instante de su nacimiento. Y esto es lo que deben exigir todos los grupos y

partidos políticos que sean

democráticos, sean o no de la oposición.

¿Sean o no de la oposición? ¿Es que pueden no serlo? Naturalmente. Se está

deslizando, como debajo de

la puerta, que "democracia" equivale a "oposición". Ya vemos que hay una buena

parte de la oposición, a

ambos lados, que tiene muy poco de democrática; pero, por otra parte, si se

Identifica la democracia con

la oposición. se niega carácter democrático al poder que promete realizarla. se

intenta obligarlo a

proceder antidemocráticamente. Maniobra tan astuta como desastrosa.

Temo que antes de que la democracia se ponga en marcha. Invada a muchos

españoles un temple de

desgana o aversión, de tedio político previo. Ksto es lo que quieren todos los

antidemócratas, que están

esperando el momento en que los españoles se pregunten desilusionados: ¿Es esto

la democracia?"

 

< Volver