Autor: Marías Aguilera, Julián. 
   La vegetación del páramo     
 
 Ya.    20/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Ver, oír y...contarlo

La vegetación del páramo

Don Julián Marías dice en la Vanguardia":

"Se trata, no hay que decirlo, del famoso "páramo cultural español de los

últimos decenios. La

Imagen ha sido moneda corriente desde poco después de la guerra civil. Primero

circuló fuera de España;

se suponía que en ella no quedaban más que "curas y militares", y ni rastro de

vida intelectual, refugiada

en la emigración. La propaganda oficial, mientras tanto, afirmaba que se había

eliminado —hacia el

cementerio, la emigración, la prisión o el silencio la escoria "demoliberal" y

se había restablecido el esplendor "Imperial" de España, ejemplificado en

hombres de los que hace mucho tiempo

nadie se acuerda, y que no es piadoso recordar.

Hace mucho tiempo que quedaron atrás, desmentidas por los hechos, las dos

versiones, si se quiere, las

dos caras de la moneda falsa, de curso "legal" cada una de ellas en campos

acotados y para propósitos

muy definidos Sin embargo, ahora reverdece la primera, destinada primariamente

al consumo de los

Jóvenes nacidos a la vida histórica hace poco tiempo, un decenio o dos a lo

sumo, que tienen más

presente Imagen de los últimos años y confunden los tiempos que no han vivido.

«Cómo es posible que pueda usarse—y prosperar—la Imagen del "páramo" y LOs

Jóvenes tienen ante

sus ojos, sobre todo, las instituciones en la» cuales estudian, a las cuales

tienen acceso; y se podría hablar,

en efecto, de un páramo institucional desde ´que la guerra arrasó las

universidades, el Centro de Estudios

Históricos, la Institución Libre de Enseñanza, la Residencia de Estudiantes y la

de Señoritas, y en muy

buena medida las academias. Se les ha dicho además, incansablemente, qua no han

tenido maestros— lo

cual ha contribuido tanto a que no los tengan aunque los haya, a que renuncien a

ellos y no los hagan suyos. Se ha tratado de Inculcar en sus mentes la Idea de

que en los últimos años —a lo sumo desde

1958— ha habido intentos de resistencia a la falta de libertad, de afirmación de

las opiniones

discrepantes, de ejercicio de la Inteligencia. Es decir, hasta que han empezado

a hacer algo los

Interesados en difundir esa imagen. Todo lo anterior —y, en definitiva, todo

durante cuarenta años— ha

sido el páramo Intelectual de España.

La verdad ha sido muy distinta. En "La España real" he escrito: "La libertad

empezó a germinar y brotar,

como brota la hierba en los tejados y en las Junturas de las losas de piedra.

Sería apasionante y

conmovedor hacer una historia fina y veraz del tímido, vacilante, Inseguro

renacimiento de la libertad en

España". .No puedo hacerlo aquí —lo he hecho, parcialmente, en otros lugares,

desde hace un cuarto de

siglo, por ejemplo en "El intelectual y su mundo´, 1956, publicado en Buenos

Aires, prohibido muchos

años en España; en "Los españoles", en "El oficio del pensamiento", en

"Innovación y arcaísmo"—; voy a

limitarme a recordar algunos hechos, algunos datos, todos ellos anteriores a la

muerte de Ortega, a fines

de 1955; es decir, en el apogeo del supuesto "páramo".

La guerra civil —en ambos zonas— significó la ruptura de la continuidad, la casi

total extinción de la

vida intelectual, el dominio de la propaganda, la persecución de la verdad, el

triunfo del partidismo. Sin

embargo, en la zona republicana, en Valencia y luego en Barcelona, se publicó la

revista mensual "Hora

de España", que mantuvo un decoro Intelectual y literario sorprendente en medio

de una feroz discordia

civil. La noble pluma de Antonio Machado honraba todos los números de la

revista, y a su sombra

colaboramos muchos que no hemos tenido nunca que avergonzarnos ni arrepentimos

de lo que allí

escribimos. No se si en la otra zona hubo algo comparable —no ha llegado a mí

noticia—, pero hay que

hacer constar que, terminada la guerra, desde 1940 y durante los dos años de

dirección de Dionisio

Ridruejo y Pedro Laín Entralgo, "Escorial" significó un esfuerzo de reanudación

de la convivencia

intelectual y de los derechos de su ejercicio. Y, en forma ya más Independiente,

no se olvide lo que fue

"Leonardo" en Barcelona, y desde 1946 "ínsula" en Madrid (puede repasarse el

índice de esta revista que

hace unos veinte años compuso Consuelo Berges y que no pudo ver sin admiración y

una nostálgica

melancolía).

Tres son los elementos que pueden distinguirse en los años posteriores a la

guerra: 1) La exclusión de

los disidentes por el Estado y las fuerzas políticas que lo respaldaban, su

recuperación por el resto de la

sociedad. 2) La reanudación de la continuidad Intelectual por parte de los

grandes escritores. 3) La

aparición de otros nuevos, de las generaciones, posteriores a la guerra.

Tan pronto como fue posible, quiero decir desde el termino de la guerra mundial,

que había impuesto un

casi absoluto aislamiento, se empezó a hablar de los escritores emigrados.

Mientras la censura proscribía

SUs obras y hasta se tachaba con Indeleble tinta negra su nombre al frente de la

edición de un clásico,

"Ínsula" fue el órgano principal de sU difusión y comentario. En el Diccionario

de literatura española" de

la "Revista de Occidente (1949) hablé de Alberti, García Lorca, Salinas,

Guillén, Antonio Machado,

Azaña, Gómez de la Serna, Casona, José Gaos, y allí aparecían Igualmente otros

muchos, sin otro

criterio que la calidad y la Información disponible.

Los grandes autores de la generación del 98, de las (los dos siguientes,

empezaron muy pronto a escribir.

> una parte esencial de su obra corresponde a los años que estoy recordando."

 

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