Autor: Mérida, María. 
   Fernando Chueca Goitia  :   
 Continuador de Dionisio Ridruejo. 
 Blanco y Negro.    13/03/1976.  Página: 5-8. Páginas: 4. Párrafos: 33. 

FERNANDO CHUECA GOITIA

Continuador de Dionisio Ridruejo

«Veo difícil el actual momento político español porque a pesar de los esfuerzos y buenas intenciones no estamos coordinados»

«Los inmovilistas, más o menos fuertes numéricamente, son circunstancialmente potentes porque tienen los resortes legales del

poder»

«Por miedo a una ruptura no se puede embarrancar al país en una situación de deterioro»

DON Fernando Chueca Goitia nació en Madrid, de padre aragonés y madre vasca. Es uno de los arquitectos con más prestigio del

país y asimismo escritor, historiador y académico de la Historia de Bellas Artes. Miembro del que fue Consejo de Redacción de la

«Revista de Occidente» que en su día fundara Ortega y Gasset y a la que pertenecieron también Julián Marías, Paulino Garagorri,

Laín Entralgo, Aranguren, Diez del Corral, etc., y ocupa un relevante cargo técnico en la Comisaría del Patrimonio Artístico.

Muy «orteguiano», Fernando Chueca pertenece a una especie de élite política de intelectuales. Forma parte de U. S. D. E. y

prácticamente desde que dejó de existir Dionisio Ridruejo, que fue su fundador, es el genuino representante del grupo.

Don Fernando Chueca dice que no se pueden establecer relaciones completamente abstractas entre intelectuales y políticos, ya que

depende la tarea que lleve a cabo el intelectual. El que se dedica a la investigación, social, económica o jurídica, por ejemplo, está

más cerca de la «praxis» política, y más lejos los que figuran dentro de un plano puramente filosófico. « Zubiri - añade - está por

encima o al margen de toda política y Aranguren, por el contrario, influye positivamente en esta actividad.» A él le interesa la

política por una necesidad de actuar sobre la realidad de una manera directa; sobre los hechos. Hubiera deseado que las cosas fueran

distintas a como son y opina que desde el único sitio que éstas se pueden modificar es desde el centro de decisión. Por eso él, que

desea y propugna una nueva estructura de la sociedad y del país, es por lo que se ha planteado la necesidad de intervenir en política.

Personalmente es un hombre afable y risueño; de fuerte contextura física, cabello entrecano y una barba bien cuidada y breve que

recuerda aquellos míticos hombres de la generación del 98. Sus ojos, menudos, son vivos y penetrantes, y es capaz de sostener un

diálogo abierto, cordial y sincero cualesquiera que sean los temas que se aborden.

A don Fernando Chueca Goitia se le puede calificar políticamente como un social demócrata liberal. El cree decididamente que la

socialdemocracia es la única manera de ser liberal hoy. Estima que un liberal de 1976 no es lo mismo que un liberal del siglo XIX,

sagastino o de Romanones.

- ¿Cómo tiene que ser un liberal de hoy, señor Chueca?

- Tiene que considerar la igualdad de oportunidades; y que las libertades formales vayan unidas a unas libertades reales. Se tiene que

plantear una serie de problemas económicos, las nacionalizaciones inevitables, los procesos viables de autogestión o cogestión; tiene

que plantearse, en definitiva, una problemática socioeconómica muy distintas del liberal de otro tiempo, sin abandonar los

postulados fundamentales del liberalismo eterno.

Hay que decir que una de las mayores preocupaciones del señor Chueca Goitia y por lo que ha luchado denodamente, es por el

mantenimiento del medio ambiente; de los valores urbanos y estéticos, por el legado arquitectónico español; algunos de sus

objetivos los ha conseguido, otros no. El considera que uno de los daños más graves que se ha producido, en España, ha sido la

destrucción física de nuestras viejas ciudades, como Sevilla, Valladolid, Salamanca, etc., etc., destrucción innecesaria y producto de

una especulación desenfrenada y del egoísmo de unas determinadas clases que tenían poder para hacerlo. «Si nosotros - dice -

estableciéramos unos principios de un liberalismo puro, de un juego de intereses organizados resultaría que estos valores están por

encima porque son valores de libertad. Si en aras de una mal entendida libertad destruimos Toledo - añade -, hemos perdido la

libertad de contemplar algo que enriquece nuestra vida y se nos suprime una libertad. Una libertad menor puede privar de libertades

más fundamentales.»

- Pasando directamente al tema político, señor Chueca, ¿cómo ve usted objetivamente el actual momento político español?

- Francamente, lo veo difícil. Hay una multitud de intenciones muy buenas. Hay muchas personas que pensamos de una manera

bastante parecida. Hay muchos grupos que sostendríamos acciones y operaciones y procesos políticos muy semejantes, lo que pasa

es que a pesar de nuestros esfuerzos no estamos coordinados. Todo el abanico de tendencias políticas que va desde la democracia

cristiana, pasando por los grupos socialdemócratas, los grupos liberales los grupos periféricos, hasta llegar a los grupos socialistas y

comunistas, está en un estado de plasmación, de ansiedad de concordia y unificación, pero estamos todavía bastante lejos de

conseguirlo y éste es uno de mis motivos de preocupación. Yo consideraría como un gran beneficio para el país que se uniera

formando un gran bloque. Entre el franquismo y el marxismo hay una serie de bloques que supondrían una minoría muy influyente

en la política nacional, capaz de orientar a los españoles a la hora de ir a la lucha electoral.

- ¿Y cree usted que ese gran pacto o bloque es factible?

- Creo que es muy difícil, pero no imposible, y se están dando pasos para ello. ¿Hasta qué punto la necesidad de protagonización de

los líderes, hasta qué punto estos deseos de mantener las identidades quedará superado por la necesidad de una integración más

amplia? Yo considero necesario ese bloque. Para mí no han acabado las enormes dificultades de la política española. Por una parte,

en el Gobierno actual y en la intención de S. M. Don Juan Carlos, hay muchos factores positivos que van a la reforma y podían

coordinarse con los grupos de la oposición.

- ¿Qué fuerza le concede usted a los sectores inmovilistas del país, y cuál cree qué es su poder de acción?

- En el país, hay, en efecto, unos sectores muy endurecidos en el sistema: los inmovilistas, más o menos fuertes numéricamente, son

circunstancialmente potentes porque tienen los resortes legales del poder, que con pequeños toques reformistas siguen siendo los

mismos, y esto les da una indiscutible fuerza y depende de que esos resortes los ejerzan con desinterés y altruismo que pueda

facilitar muchas cosas. Pero si los ejercen con egoísmo, pueden dar al traste con muchas otras e incluso originar la ruptura con un

ejercicio miope del poder. Son los que producirían la ruptura si se mantienen en su postura, si se aferran y consideran que por

encima de todo deben mantenerse las instituciones, personas y todo el aparato actual.

- ¿Usted propugna la ruptura?

- Yo no deseo la ruptura, pero tampoco por el miedo a una ruptura quiero que el país se embarranque en una situación de deterioro.

- ¿Entonces qué postura adopta usted?

- Pugno por una evolución hacia una reforma democrática, sin apresuramientos suicidas, pero sin pausas, que nos conduzca a una

progresiva democratización del país. El peligro lo veo, como le he dicho, en estos grupos inmovilistas que nos puedan llevar a la

ruptura. Existe también el peligro de que determinados problemas, como puede ser el de los separatismos, nos lleve también a un

callejón sin salida. Todo eso es sumamente grave. Soy partidario de las más plenas autonomías regionales y satisfacción de todos los

países de este «viejo país», pero tengamos un poco de tacto y cautela para no destruir un orden de cinco siglos. El ministro de la

Gobernación, señor Fraga, se ha formulado un esquema de la situación española y va detrás de ello, pero si le desbordamos, es

posible que tome por otro camino.

- ¿Y cree usted que todo esto se puede articular bien y que funcionará con los «presupuestos» establecidos en este momento?

- Se puede intentar encajar. Se pueden buscar soluciones, tratar de mejorar. Existe también el problema económico en términos

generales que puede ser de recesión con vaivenes y dificultades, pero supongo que éste será más fácil de dominar y a la larga habrá

una inteligencia entre los bloques obreros y empresariales y habrá una reforma fiscal adecuada. El empresario especulador de los

últimos tiempos tiene que pasar a la historia; las posturas basadas en coyunturas, en un apoyo estatal injustificado, tienen que dar

paso a las realizaciones serias y entonces lograremos una estabilidad económica.

- Cuál es la razón primordial por la que España necesita acercarse a Europa, ¿la política o la económica?

- El acercarnos a Europa es definitivo por una razón económica, aunque haya traumas de aparatos empresariales, pero con el tiempo,

si no estamos en esa área, nuestra situación sería a largo plazo mucho más difícil. Y por el lado de una estabilidad política en España

nos es sumamente necesario; hemos de integrarnos en Europa para ganar nuestra estabilidad política interna y para que se nos

despierte el sentido de la responsabilidad dentro de nosotros mismos. Cuando existe un orden menor que depende de un orden

mayor, el respeto a éste redunda en beneficio de la estabilidad del orden menor. Si un día España tiene una representación

proporcional en el parlamento europeo - hay que tener en cuenta que somos un país importante dentro de Europa - qué duda cabe

que en ese parlamento europeo los miembros de España tendrán una participación destacada y les obligará también a unas

responsabilidades a la Comunidad Económica Europea y evitará que aquí se hagan movimientos pendulares y caprichosos a los que

tan aficionados somos los españoles.

- ¿Cree usted realmente viable la implantación de una democracia occidental en España aunque se transformen muchas cosas?

- Si no lo creyera viable no estaría en un grupo político y luchando por ella. Creo que es difícil y que nos la tenemos que ganar a

pulso y no la ganaremos precisamente de una manera catastrófica, sino por un camino de paciencia, de serenidad, de apertura

progresiva, de capacitación de las masas. No es fácil, pero no tenemos otro camino y Europa puede ayudarnos mucho a ser

demócratas y tutelarnos un poco, ya que somos menores de edad en el mundo de las libertades democráticas, porque nunca las

hemos tenido y cuando hemos gozado de ellas ha sido por muy poco tiempo. Reconozco que ningún país soberano debiera admitir

una tutela exterior. El papel rector de los Estados Unidos es importante para el equilibrio europeo, pero era mejor que naciese de la

propia Europa. Somos un rebaño más o menos pequeño con un pastor que son las macropotencias. Aunque repito que lo mejor sería

que nos tutelásemos a nosotros mismos.

- Hablemos ahora un poco de U.S. D. E., señor Chueca.

- U.S. D.E. es el partido Social-Demócrata más antiguo y tiene mucho orgullo en ser el partido fundado por Dionisio Ridruejo, quien

tenía una mente muy clara y un corazón inmenso y es muy triste que haya muerto en el momento que más falta hacía, porque

hubiese sido aglutinador de muchas cosas, un consejero desinteresado y un hombre clave. La U. S. D. E. es uno de los partidos que

tiene un historial de mayor abolengo en la política. Últimamente se han producido algunas escisiones internas que han sido

debilitadoras de su aparato político, pero se está reestructurando y espero que esa reestructuración sea beneficiosa para su papel en

la conjunción de grupos semejantes.

- ¿Tienen ustedes intención de integrarse con los demás grupos socialdemócratas?

- Ahora estamos precisamente trabajando intensamente para lograr esta integración con grupos socialdemócratas de cierta

significación. Estamos, por ejemplo, en negociaciones con don Francisco Fernández Ordóñez, y con el grupo de José Ramón

Lasúen. Estamos buscando una reagrupación con personas muy afines de ideología y dispuestas a formar un ente socialdemócrata de

peso, pero considero que no debemos quedarnos ahí, y si hemos conseguido un agrupamiento importante de los socialdemócratas,

hemos de ir a un gran pacto que sería la etiqueta de la socialdemocracia liberal y entonces constituiríamos algo de verdadera

vigencia e importancia nacional; si no nos perderemos y faltará esa enorme fuerza que da el movimiento de base y colectivo bien

planteado.

- ¿Qué es necesario, a su juicio, para que exista una confrontación electoral válida?

- Poner en juego las mínimas libertades de asociación, de propaganda y de utilización de los medios de difusión con un sentido

equilibrado y paritario. Si esto no se hace, la confrontación no será tal, y nos dará una imagen falsa de la situación española. Al

español hay que decirle lo que debe ser y lo que puede ser y él se dará cuenta de lo que quiere ser.

"Si los resortes legales del poder se ejercen con egoísmo pueden dar al traste con muchas cosas y originar la ruptura"

"Europa puede ayudarnos mucho a ser demócratas y tutelarnos un poco, ya que somos menores de edad en el mundo de las

libertades democráticas"

"Entre el franquismo y el marxismo hay una serie de bloques muy influyentes en la política nacional capaz de orientar a los

españoles a la hora de ir a la lucha electoral"

"La democracia nos la tenemos que ganar a pulso y no de una manera catastrófica, sino por un camino de paciencia,

de serenidad, de apertura progresiva y de capacitación de las masas"

"Hemos de ir a un pacto que sería la etiqueta de la socialdemocracia liberal y entonces constituiríamos algo de verdadera

vigencia e importancia nacional"

"El acercamiento a Europa es definitivo por una razón económica y para ganar nuestra estabilidad política interna. El

movimiento de base y colectivo bien planteado tiene una enorme fuerza"

"U. S. D. E. busca una reagrupación con personas muy afines de ideología y dispuestas a formar un ente socialdemócrata de

peso. Negociarnos con Fernández Ordóñez y con Lasúen"

María Mérida

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