Autor: Simón Tobalina, Juan Luis de. 
   Pluralismo político y A. C. De P.     
 
 Ya.    12/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

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Pluralismo político y A. C. de P.

El "Boletín Informativo de la A. C. de P." publica un comentario

firmado por J. L. de S. T.

, "La prensa—un sector de ella—ha tratado de sacar consecuencias sobre una

posible actitud política de

la A. C. de P. del hecho de que varios de sus miembros hayan sido nombrados

ministros en el Gobierno

que preside don Adolfo Suárez,. Oportunamente ha advertido uno de dichos

ministros que esta

circunstancia "no significa nada, entre otras cosas porque en la Asociación

Católica de Propagandistas

existe un serio pluralismo político". No han convencido, al parecer, estas

palabras a los editorialistas de

un prestigioso diario madrileño, los cuales, después d« afirmar que la mera

diversidad de tendencias

ideológicas o de corrientes internas en el seno de un grupo o asociación no es

punto de apoyo suficiente

para sostener, con el rigor mínimo exigible, la existencia de un auténtico

pluralismo político y de asegurar que sería difícil negar la homogeneidad básica

que subyace en la A. O. de P corroborada por el

"cuadro de sus diligentes y la personalidad pública de los hombres que controlan

los instrumentos de

poder e influencia de la Asociación" ("están todos cortados añade por el mismo

patrón y su

significación política es similar"}; expresa definitoriamente que "toda

asociación, grupo o partido es

siempre un cauce de armonización de intereses diversos sobre la base de unos

presupuestos

fundamentales comúnmente aceptados por todos". "De Lo contrario razona la

asociación como tal no

existiría y lo cierto es que existe." ¿Por qué negarlo entonces?, pregunta.

Esta cita es tan larga porque resume todas o la mayor parte de las acusaciones

de actuación política que

suelen hacerse u la Asociación. Que una asociación suponga unos "presupuestos

fundamentales

comúnmente aceptados por todos" es algo tan elemental que llega a ser una verdad

de Pero Grullo. Pero

tos fines—o si se prefiere—"los presupuestos" de nuestra Asociación no son de

orden político, sino de

carácter religioso con amplia proyección social. A, C. de JP. ha sido siempre,

es y será, mientras

permanezca fiel a sus estatutos, una Asociación de apostolado seglar, con

aspiración a insuflar espíritu

cristiano en todas las Instituciones sociales, culturales, políticas,,

económicas, de la vida pública española.

El propagandista es un hombre con vocación para la vida pública, pero es

consciente de que ésta no se

agota en la actividad; doctrina y praxis política. Lo que no ha sido jamás la

Asociación es un partido político ni un sucedáneo del mismo. Ha respetado

escrupulosamente la libertad de sus miembros con

vocación política para afiliarse al partido de su elección, y buena prueba de

ello es que de sus filas han

salido militantes de muy diversos grupos. En la república, varios de sus

asociados más significados

fundaron Acción Nacional —después Acción Popular—y la CEDA. Otros prefirieron el

tradicionalismo—como Oreja Elósegui, por ejemplo—; algunos—baste citar a Fuentes

Pila—fueron

miembros destacados de Renovación española. Y no faltó quién optó por las JONS,

uno de cuyos

fundadores fue el propagandista Onésimo Redondo. En el régimen actual, mientras

algunos

propagandistas eran ministros, otros participaban, por ejemplo, en el Congreso

del Movimiento europeo

de Munich, en junio de 1962, y fueron, por ello, deportados. En las filas del

régimen franquista y en la

oposición más inequívoca ha habido durante treinta y nueve años propagandistas.

 

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