Autor: Lucas Verdú, Pablo. 
   Teoría de los partidos pequeños     
 
 Diario 16.    20/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 27. 

Teoría de los partidos pequeños

DIARIO 16

Pablo Lucas Verdú

Para comprender los pequeños partidos parece conveniente analizar las causas que los producen. Es

tas, sin agotarlas, pueden ser varias:

1. Sistema electoral: El sistema mayoritario, combinado con otros factores sociológicos, convierte a grandes partidos

en pequeños, al menos en su implantación parlamentaria. Así ha ocurrido con el Partido Liberal en Inglaterra.

2. Espacio político ya ocupado por otras fuerzas políticas: Es el casa de la Democracia Cristiana en España. El espacio político

populista lo cubrieron otras fuerzas coaligadas en UCD y sus afirmaciones izquierdistas por el socialismo y el comunismo. No hay

que olvidar la inhibición de la jerarquía eclesiástica.

3. Disensiones y escisiones dentro de una misma familia política: Así ha ocurrido con el socialismo en España. La corriente más

fuerte, PSOE, se impuso en las elecciones del pasado 15 de junio, frente al PSP, la FPS y el PSOE histórico.

4. Descrédito del pasado político: Perceptible en Alianza Popular por sus vinculaciones y referencias explícitas al régimen

franquista.

En otro sentido, es el caso del PCE, que todavía suscita malos recuerdos en ciertos sectores de opinión, a pesar de la campaña

electoral para crear una buena imagen democrática y pese, también, al eurocomunismo.

En cuanto al Partido Carlista de Carlos Hugo, el pasado ha jugado en menor medida, y más, las disensiones y la ocupación por el

socialismo del espacio político buscado.

5. En conexión con el punto primero, no hay que olvidar la tendencia psicológica a que el voto sea útil, que no se pierda y

beneficie a UCD contra AP y al PSOE contra las otras formaciones socialistas.

6. Por último, la disponibilidad de recursos económicos patente en UCD y en PSOE. Sin embargo, AP, que contó con

abundantes medios, no pudo superar el punto cuatro.

Identificación

Examinadas rápidamente las causas productoras de los pequeños partidos, diremos algo sobre la identificación del partido pequeño.

Claro que su identificación depende del punto de vista. Así, desde el enfoque del gran partido, por ejemplo, desde el PSOE, el PSOE

(histórico), el PSP y la FPS no tienen sentido para subsistir; el espacio político que pretenden lo ocupa por entero el primero.

En consecuencia, sólo cabe la unificación.

Frente a ese punto de vista, los pequeños partidos argumentan: Nuestro tamaño es reducido en el ámbito parlamentario debido a la

injusticia del sistema D´Hondt, pero no lo es tanto en la implantación social.

Además, el socialismo mantenido por estas formaciones se diferencia por su independencia de la Internacional Socialdemócrata, por

cargar más el acento en el regionalismo y/o federalismo y por no considerar a sindicato alguno como correa de transmisión.

Sostienen la unidad, pero sin absorciones.

Razones

El caso varía también respecto a grupos como ORT. PT, etc., puesto que no hay posibilidad de absorción por el PCE y, en todo caso,

la unificación se daría entre partidos afines (marxistas-leninistas-pensamiento de Mao) o entre los grupos troskistas. Expuesto lo

anterior, ¿qué razones existen para justificar la existencia de los pequeños partidos?

Dado que carecen de espacio político, considerando su exigua representación parlamentaria - si la tienen - y en los otros casos que

proceden de situaciones políticas periclitadas, ¿por qué han de tenerse en cuenta como magnitudes políticas estimables y

respetables?

Sin embargo, esos interrogantes y sus correspondientes respuestas no parece que sean definitivas.

En política., lo que existe, sea su tamaño grande o pequeño, cuando se mantiene con convicción y se ajusta a criterios y

procedimientos democráticos, a de estimarse y, por supuesto, respetarse.

Frente al triunfalismo de los grandes partidos, los pequeños esgrimen sus razones de autenticidad, de seguir existiendo alentando la

idea y el propósito de crecer.

¿Quién tiene seguridad absoluta de que los pequeños partidos siempre lo serán y/o desaparecerán? ¿No cabe lo contrario que las

grandes se empequeñezcan y su puesto lo ocupen los que antes eran menores?

Efectos

Y ahora analicemos los efectos de los pequeños partidos.

Es claro que en el nivel parlamentario su cooperación al lado o contra uno de las grandes partidos puede ser definitiva para

mantener. un gobierno o derribarlo: para aprobar un proyecto de ley o rechazarlo.

No obstante, su papel significativo más permanente se da en el plano social.

Los pequeños partidos son molestos para los grandes en la medida que desligado: de los compromisos, a veces no muy limpios que

implica el poder o el intento de su próxima captación, evidencias las frecuentes contradicciones de los grandes: triunfalismo,

claudicaciones, oportunismo, etcétera.

Los pequeños partidos se permiten una crítica más profunda y generalizada, enfauzan los ideales y proponen metas utópicas

oscurecidas o retrasadas por los grandes. Por eso, los seguidores juveniles de los pequeños partidos suelen ser numerosos. También

muestran tendencias anarquizantes y el repudio generalizado de lo establecido que, según ellos, han terminado por aceptar los

grandes.

Frente a las afirmaciones pragmáticas del voto útil y las acusaciones de la inexistencia de espacio político, así como de los vaticinios

de su inminente desaparición, los partidos pequeños se autoafirman: las deserciones que les afectan - a veces exageradas por los

grandes - las consideran como convenientes purificaciones: la unidad que se les ofrece por los grandes, se mira con infinitas cautelas

porque temen su absorción.

Mientras el sistema neocapitalista exista, con sus intrínsecas contradicciones, el abanico de fuerzas políticas contendrá partidos

pequeños en la derecha, en el centro y en la izquierda.

Estos últimos son difíciles de convencer por los grandes mientras no se les asegure que la unidad propuesta no se haga con cierta

generosidad y realismo, con la nítida afirmación que la línea ideológica a seguir no se desvirtúe.

Mientras existan sólidas convicciones, firmeza en su aceptación, ideales que alcanzar y líderes honestos que los propongan, habrá

sitio para los pequeños partidos y será difícil apearlos. En estos casos nos encontramos, valga la aparente contradicción, ante

pequeños grandes partidos.

 

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