Autor: Burcet, Josep. 
 El "test" político de "Informaciones". 
 2 ¿Es usted liberal?     
 
 Informaciones.    24/12/1977.  Página: 14-15. Páginas: 2. Párrafos: 45. 

EL «TEST» POLÍTICO DE «INFORMACIONES»

2 ¿Es usted liberal?

Por Josep BURCET (Sociólogo.)

COMO recordará el lector, el sábado pasado anunciamos un juego titulado «el "test" político de INFORMACIONES», que hoy

proseguimos. El lector que hiciera el primero de estos «test» ya conoce las reglas del juego. No obstante, volvemos a repetir las

puntuaciones para informar a aquellos que accedan ahora a este juego.

Las preguntas que se incluyen en este segundo «test» son veintidós, pero los dibujos que ilustran dichas preguntas son solamente

doce. Con ello querernos significar que el dibujo es un simple complemento que ayuda a reposar la vista en el juego; en ningún caso

pretende influir decididamente en las respuestas, por lo cual aquellas preguntas no reflejables en la ilustración de nuestro dibujo no

por eso quiere decir que tengan menor entidad.

Siguiendo con la norma de la semana anterior, tanto aquellas preguntas como aquellos dibujos que van en negativo significa que hay

que aplicar la puntuación a la inversa (ver cuadro de puntuaciones).

PUNTUACIONES

Observará el lector que algunas de las preguntas están formuladas en positivo y otras en negativo. Las puntuaciones son directas, en

el primer caso, e Inversas, en el segundo.

El cuadro que ofrecemos a continuación es el directo:

5. Totalmente de acuerdo.

4. Bastante de acuerdo.

3. No está seguro de su respuesta o la proposición le parece mal planteada o ambigua.

2. Bastante en desacuerdo.

1. Totalmente en desacuerdo.

En caso de preguntas en negativo, se invierte la puntuación de acuerdo con el siguiente cuadro:

5 es igual a 1

4 es igual a 2

3 es igual a 3

2 es igual a 4

1 es igual a 5

Esto quiere decir que, al efectuar la suma de puntuaciones, aquellas preguntas en negativo - dibujo y texto también en negativo - el

jugador debe considerar como sumando la cifra inversa, es decir: en caso de respuesta 5, se debe sumar 1; en caso de calificación 4,

debe sumar 2, etc.

En el caso concreto de hoy las preguntas 1, 2, 4, 8, 12, 13, 14, 18, 19 y 22 son negativas; de ellas, 6 tienen dibujo y 4 sólo texto.

ESCALA DEL LIBERALISMO

1 Los grupos que permiten demasiadas diferencias de opinión entre sus miembros no duran mucho...

2 La práctica del control de la natalidad debería ser desaconsejada...

3 Las minorías deben tener derecho a criticar las decisiones de la mayoría...

4 Hoy en día se habla demasiado de los derechos individuales y se olvida lo más importante: los deberes de cada individuo hacia

la sociedad...

5 Cuanto menos intervenga el Gobierno, tanto mejor...

6 Deberían derogarse los artículos del Código Penal que condenan el aborto...

7 La producción y el comercio han de desarrollarse sin que el Gobierno se interfiera...

8 Debería permitirse a la Policía que escuche las conversaciones telefónicas cuando se trata de investigar un delito...

9 Cada persona debería tener la libertad de elegir su propia vida si así lo desea, y sin que se produzca ninguna interferencia por

parte de la sociedad...

10 No hay nada de malo en viajar ocasionalmente sin billete, si ello es posible...

11 La sociedad sin clases y uniforme es imposible...

12 Debería existir un cuerpo imparcial que determinara los salarios de los trabajadores y controlara los precios...

13 Debería subirse la edad de escolarización obligatoria, con independencia de si los jóvenes desean continuar estudiando o no...

14 La gente debería darse cuenta se que su obligación más importante consiste

en el cumplimiento de sus deberes familiares...

15 Los métodos más tolerantes y permisivos utilizados en la educación de los niños en la actualidad son mejores que las viejas

fórmulas académicas...

16 Las cuestiones de religión son asuntos privados de cada uno, y no está bien que la Iglesia intente condicionar la conciencia de

los ciudadanos, aunque fuera para buen fin...

17 Los adolescentes en la actualidad no son más inmorales de lo que lo fueron sus padres y sus abuelos a su edad...

18 Hay que ocultar las desavenencias conyugales a los hijos...

19 La mayor parte de las obras de arte modernas son sólo tonterías sin sentido...

20 El trato que se dispensa a los delincuentes es demasiado duro; deberíamos tratar de ayudarles y no castigarles...

21 Deberían revisarse las leyes para permitir el divorcio...

22 El aumento en el consumo de las drogas llamadas «suaves», como la marihuana, por parte de los jóvenes, demuestra hasta qué

punto nuestra sociedad se ha deteriorado...

RESULTADOS

Si su resultado está por encima de los 85 ó 90 puntos, su afinidad con la ideología liberal es evidente. El programa político de los

partidos que ocupan el espacio liberal es el que, con mayor probabilidad, le convenza.

Por debajo de los 85 puntos, la escala no discrimina bien.

En cualquier caso, si no ha caído dentro del grupo inequívocamente liberal, las escalas que vayan apareciendo durante los días

próximos le darán respuestas más concretas. De forma análoga al formato utilizado hoy irán saliendo otras escalas, una para cada

una de las ideologías siguientes:

- Socialismo.

- Anarquismo.

- Conservadurismo.

- Comunismo.

- Integrismo.

También aparecerán otras tres escalas, que, de alguna forma, acabarán de perfilar su fisonomía ideológica. Se referirán a:

- Actitudes nacionalistas.

- Actitudes desarrollistas.

- Actitudes religiosas.

Estas tres últimas pruebas pueden operar para calificar sus actitudes básicas, adjetivándolas (socialismo cristiano, liberalismo

desarrollista, conservadurismo nacionalista, etc.).

SIGA JUGANDO

EL comentario que sigue no se corresponde con el juego. Es una consideración del autor sobre ideología política que ayuda, en

cierto modo, a introducir al lector en su actitud, más o menos manifiesta, respecto de una determinada opción política.

¿Por qué estamos adheridos a una ideología y no a otra?

Cada uno, incluso sin saberlo, tiene su propia ideología y se siente orgulloso de su forma de pensar. La mayor parte de los

individuos creemos que nuestro sentido moral es mejor que el de aquellas personas que piensan de otra forma. Incluso los más

tolerantes «saben» que, en el fondo, son ellos quienes tienen la razón.

El sentido moral es una de las cosas más arraigadas y más íntimamente vinculadas con el sentimiento de identidad de cada uno.

Cuando nos referimos a nuestras ideas sobre el bien y el mal, hablamos de nuestras convicciones; son cosas que mantenemos más

allá de cualquier duda, sagradas, intocables. Cualquier hecho o acontecimiento que ponga en tela de juicio nuestras convicciones nos

desasosiega, nos llena de confusión y desestabiliza nuestro equilibrio interior.

La mayor parte de las veces tenemos la impresión de que este conjunto de ideas que constituyen nuestra ideología, es la expresión

de nosotros mismos, el regocijante resultado de nuestra sagacidad, el inteligente producto de nuestra capacidad de observación y de

deducción.

Pero todo esto simplemente no es verdad. No somos nosotros quienes hemos elegido deliberadamente nuestra ideología. Nuestra

forma de pensar sobre todo lo divino y lo humano no es tanto el resultado de nuestra reflexión desapasionada, sino la consecuencia

fortuita del juego de una serie de factores que nos han ido modelando a lo largo de nuestra existencia.

LA IDEOLOGÍA NO SE ELIGE; SE ENCAJA

Durante los primeros años de la vida se abren los surcos por donde más tarde van a discurrir nuestros pensamientos y nuestras

emociones. Son unos surcos, cuyos derroteros no hemos elegido. Pero las inclinaciones ideológicas que se vayan a sentir quince o

veinte años más tarde, están fuertemente establecidas en nuestro interior a la edad de los siete años.

Se trata de unas actitudes básicas de la personalidad, de cuya influencia será muy difícil que lleguemos a sustraernos, a menos que

nos entreguemos a un muy sofisticado proceso de reelaboración interior.

La inclinación hacia la resistencia o hacia la cooperación, por ejemplo, se fija durante los primeros meses de la vida y las emociones

de ansiedad o culpabilidad asociadas a estas inclinaciones jugarán más tarde un papel esencial en la configuración de las actitudes

políticas.

Posteriormente, durante la fase anal, cuando el niño aprende a controlar sus deposiciones y empieza a utilizarlas como medio para

manejar a los demás. se fijan otras actitudes igualmente importantes; la predisposición a la generosidad o a la avaricia proceden de

esta época. La emoción del asco, inculcada durante esta etapa por los adultos al enseñar las nociones de orden y limpieza, está en la

base de las actitudes sádicas posteriores; más tarde, estas actitudes también condicionarán la ideología y el comportamiento político

de cada uno.

EL PADRE Y LA MADRE

Después, más o menos a los cinco años, empieza a formarse el núcleo más primitivo de lo que más tarde será la conciencia. Es la

fase edípica. El comportamiento del niño empieza a ser canalizado por una serie de normas de conducta que prescriben lo que está

bien y lo diferencian de lo que está mal. Durante esta etapa de la vida se perfilan las actitudes con respecto a la autoridad y se

condicionan las relaciones que más tarde se tendrán con las distintas formas de 1iderazgo, durante la vida adulta. El hecho de ser

hostil o amigable, cauto o impetuoso, sociable o misántropo, tímido o desvergonzado, optimista o pesimista, agresivo o sumiso,

dependiente o independiente, riguroso o laxo, hipocondríaco, duro o rebelde son cosas que dependen en gran medida de la forma

con que cada cual ha atravesado la fase edípica.

Todas estas influencias tempranas en el carácter, junto con otras influencias de tipo genético, acotan el territorio ideológico, en el

que más tarde se desenvolverá cada individuo. Pero no son éstos, ni mucho menos, los únicos factores condicionantes de la

adopción de una ideología determinada. Existen también otros elementos de tipo ambiental que juegan un papel fundamental, como

veremos en el próximo capítulo.

 

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