Subvenciones a los partidos     
 
 ABC.    04/08/1979.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

SUBVENCIONES A LOS PARTIDOS

En el orden del día de una reciente reunión de subsecretarios, preparatoria del Consejo de

Ministros, figuraba, entre otros temas, la concesión de un crédito extraordinario de casi 1.600

millones de pesetas destinados a satisfacer la subvención anual a los partidos políticos.

Hace unas semanas, con ocasión del Pleno del Congreso en el que fueron aprobados los

Presupuestos Generales del Estado para 1979, el ministro de Hacienda se refirió a las nuevas

necesidades «detectadas» desde que se inició el actual ejercicio. Estas fueron algunas de las

cifras expuestas por el profesor García Añoveros en su intervención: gastos derivados de los

procesos electorales y de la financiación de los partidos políticos, 9.500 millones de pesetas;

gastos adicionales para los partidos políticos. 3.200 millones.

Se trata de unas partidas de importancia por su volumen y cuya existencia, sin embargo, para

la mayoría de los ciudadanos, no está plenamente justificada. Es grande el desencanto de

millones de españoles por la pobre actuación de los partidos políticos de representación

parlamentaria a lo largo de sus veinticuatro meses de vida. La ordenación de la sociedad

conforme a módulos plenamente democráticos pasa evidentemente por una auténtica

representatividad de intereses en el Parlamento. Y, sin embargo, son muchos los que ponen en

duda la eficacia de esta representación, de la que tan escasos beneficios vienen derivándose

para la colectividad.

Todos los ciudadanos contribuimos al mantenimiento de los partidos políticos y de una gestión

en las Cámaras que la experiencia vivida demuestra que se centra en muy pocas personas.

Son muchos los diputados y senadores que en estos dos años no han intervenido ni una sola

vez en los trabajos parlamentarios; algunos, incluso, y no hace falta citarlos, ni siquiera se han

incorporado a su escaño; otros, en ocasiones, han adoptado posturas que podrían calificarse

de lesivas para los intereses de España.

Por otra parte, el Gobierno ha manifestado claramente su voluntad de reducir el gasto público y

atenuar un déficit que se nos presenta como estrangulador del normal funcionamiento de la

economía. Algunas medidas se van a traducir en nuevos impuestos, en mayor presión fiscal

que todos hemos de soportar. Otras llegan incluso a la congelación de determinados derechos

económicos previamente otorgados a los funcionarios. Y, sin embargo, paradójicamente,

siguen vigentes esos miles de millones, sin el menor recorte, destinados a engrosar las arcas

de los partidos políticos, arcas desnutridas en muchos casos por la falta de cotización de los

propios afiliados o por el reducido número de éstos.

 

< Volver