Autor: Martín-Laborda, Pablo. 
   El naufragio de la pesca     
 
 Diario 16.    01/08/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

PABLO MARTIN LABORDA

Director de Enrope Información Internacional

El naufragio de la pesca

Martín Laborda analiza la situación del sector pesquero español y piensa que éste «requiere urgentemente dos tipos de acciones: un nuevo equipo de funcionarios que releve a los actuales y medidas puntuales e inmediatas acompañadas, a continuación, de la estrategia global para el sector».

En mayo de 1979, Aldasoro Sandberg, subsecretario de Pesca, públicamente promete lera el esplendor del puedo prometer y prometo) elaborar un plan, un programa, una política. ¿Dónde están? Promete ordenar el sector. ¿Dónde está la reordenación? ¿En el récord mundial de apresamientos de barcos?

Recuerden a las flotas del Cantábrico, del Atlántico y del Sur, amarradas en el puerto debido a que habían sido expulsadas de todos los caladeros. ¿Hasta cuándo España estará considerada por países terceros como el trabajador eventual al que cada tres meses la empresa le renueva el contrato?

Referente a las negociaciones anuales para faenar en aguas comunitarias que determinan el número de licencias y TAC (total anual de capturas admitidas), el resultado de la Subsecretaría de Pesca no resiste el mínimo análisis crítico (verifiquen licencias, cuotas y apresamientos en 1978 y en 1980).

Lamentable desastre

El lamentable desastre y el rotundo fracaso de la política emprendida por la Subsecretaría de Pesca abarca los cuatro puntos cardinales. Es el corolario dimanente de los contenidos que predominan en Pesca: improvisación, deficiencia, desbarajuste e incompetenrta. Es difícil, aun aposta, sumar mayores desaciertos y llevar a cabo menores realizaciones.

El pasado 1 de abril, el Ministerio de Agricultura y Pesca distribuyó un avance de ambos ámbitos en 1981. El informe tiene 178 páginas. Lógicamente, ese libro blanco debería haberse fragmentado en dos capítulos bien diferenciados: 1) agricultura, 2) pesca. Sin embargo, leyendo las actividades y realizaciones, se constata que el informe contiene 175 páginas de agricultura y tres de pesca. ¡Y qué páginas!

Las realizaciones pesqueras son nulas y como actividad se considera a un desplazamiento... Faltaría recordar el acuerdo con Las Seychelles, a 25.000 kilómetros ida y vuelta aproximadamente, doblando el cabo de Buena Esperanza, para capturar en los alrededores de Mahé el insípido atún del Indico o el «bourgeois» que no comería un gato de Ondárroa.

El avance 1980 relativo a la agricultura y pesca pretende deliberadamente interrelacionar ambas actividades con objeto de salvar a la insalvable acción realizada en el ámbito pesquero. Aquí están algunos de los brillantes resultados: la página 114 del informe dice: «En el área pesquera de América del Sur se han establecido contactos con Chile, Perú, Ecuador y Brasil»...

En la página 160, de notoria enjundia: «Se ha asistido y participado en numerosas reuniones de organismos internacionales en materia pesquera con una presencia activa en el seno de las mismas»... A continuación, destaca la presencia activa: comisión ballenera internacional, comisión de pesquerías del océano Indico, comisión interamericana del atún tropical...

Esquemas del 61

La pesca española se mueve básicamente en los esquemas de 1961. Carece de cuerpo normativo, de plan, programa y política. El exceso de intermediarios, los circuitos de comercialización encarecen los productos que giran a precio de mercado de París o Bruselas; la atomización de las empresas españolas, la no reestructuración de la flota, el mini-FROM en vigor muy reducido en cuanto a contenido y alcance respecto al comunitario, el sistema de subasta para el pescado al fresco, de tipo holandés, la escasa participación de las organizaciones de productores en la ordenación general pesquera, las importantes variaciones sobre los precios, la ausencia de seguridad de ingresos para los trabajadores del sector, son, entre otros, puntos pendientes de solución.

La Subsecretaría de Pesca confeccionó la relación Je barcos españoles (415) a los que se les reconoce el derecho de pesca en la Comunidad. La relación constituye el censo oficial de buques españoles en aguas comunitarias. Así pues, todos los barcos que están en esa lista podrán habitualmente faenar en aguas comunitarias y ninguno que no esté en la lista podrá hacerlo.

Milagrosamente, se han incluido en ese censo barcos que ya han sido transferidos a empresas conjuntas o abanderados en empresas mixtas de países comunitarios, concretamente en Inglaterra e Irlanda. Salvo error u omisión, cito entre otros los siguientes.: «Ategorri», «Beti Donosti», «Beti Iruña», «Cañarte», «Ignacio de Loyola», «Lequeito Dos» y «Odiel», que figuran en la lista del puerto de Pasajes con los números 5, 8, 9, 16, 44, 54 y 69, respectivamente, y llevan pabellón de Inglaterra e Irlanda.

En el puerto de La Coruña, los buques «Itxaso», «Monte Marín» y «Trueiro», con los números 290, 308 y 347 del censo oficial, abanderados (entre otros) en Inglaterra e Irlanda, sin contar los buques «Alonso Vega» y «Villamanín», números 3 y 9 del censo de Pasajes, que tienen base en La Coruña y están abanderados en países comunitarios. ¿Esta es la política de la Subsecretaría de Pesca?

Desbarajustes

Esta acción significa que:

1. Se ha incluido en el censo oficial de buques españoles con derecho a pesca en aguas comunitarias a un número de barcos que se han vendido, transferido o abanderado precisamente en países comunitarios.

2. En todos y en cada uno de los casos, la Subsecretaría de Pesca ha tramitado los expedientes que certificaban que dichos buques dejaban de tener pabellón español.

3. Las autoridades comunitarias han recibido el censo que figura en el anejo 1 de la orden de 12-VI-1981 como censo oficial de buques españoles con derecho a pesca en la Comunidad.

Es fácil suponer que las autoridades comunitarias disponen ya del índice de buques que faenan en aguas comunitarias, integrados en empresas mixtas. Como consecuencia de la deficiente gestión efectuada por la Subsecretaría de Pesca, la posición española en la próxima negociación con la Comunidad resultará muy deteriorada por un hecho que —en el mejor de los casos- cabría designar como incompetencia de las autoridades.

Naturalmente, el naufragio conseguido a pulso de timón salpicará a España y a los españoles. En el ámbito interno, una vez mes, la Subsecretaría de Pesca corrobora los resultados que ofrece su pésima gestión.

 

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