El problema pesquero     
 
 Ya.    23/08/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

El PROBLEMA PESQUERO

PADECEMOS una serU de grave* dificultades económicas; una da ellas e* la del sector pesquero, de máxima y complicada actualidad. El Gobierno y lo* españoles nos preguntamos cómo hacer frente a todas esa* dificultades. Pero no conseguiremos ni sentar una doctrina ni ap´ortar solucione* «in un análisis de lo* hechos.

Lo primero de «so* hecho*, por lo que al sector pesquero se re fíere, es la desaparición del mar libre en el que secularmente esta nación, de tan gran tradición marinera, ha pescado. Ahora, con la implantación de la regla de doscientas millas, no hay un solo caldero rentable que esté en mar libra. Todos han pasado a tener dueño, celoso e interesado.

En consecuencia, lo* países que tienen en sus aguas caladeros importantes obligan a pactar con ellos o, más simplemente, prohiben el ejercicio de la pesca o lo someten a cuota* de contingenta-ción mediante la concesión de licencia*.

DOR lo que respecta a las flotas de nuestro litoral norte, las II-* cencias otorgadas por la* autoridades francesas—por poner el ejemplo más inmediato—son insuficientes para nuestra capacidad de captura y son intrínsecamente injustas desde un punto de vista de los derechos históricos. Ante esa situación nos tenemos que hacer a la ¡dea de que nuestros sucesivos contactos con las autoridades gubernativas y diplomáticas de los países amigos van a alcanzar los límites de lo vergonzoso por la descarada crudeza con que todo el mundo va a plantearnos su* exigencias. Lo primero que se nos ocurre decir es que no no* debemos avergonzar de replantear •I tema con la misma desvergüenza con que nos lo plantean a nosotros. Eite no es un problema do amistad, sino de negocios, y se inserta en el cuadro general de nuestra* negociaciones con la Comunidad Económica Europea. Como dicen los gallegos, "amigos, amigos; pero la vaca por lo que vale".

LA consecuencia es que nuestro trato pesquero con terceros países no puede desprenderse del marco general de negociaciones en curso, porque en unos puntos seremos débiles y en otros fuertes; sería error una negociación sectorial. A nuestro juicio, debe existir una negociación mucha más amplia, como parece insinuarse en la nota del Gobierno refiriéndose « una "ofensiva diplomática" en el próximo mes de septiembre. En esa negociación cería absurdo sentir vergüenza si a las descaradas medidas de presión dictadas por otros Gobiernos no replicásemos, en las materias en que podemos, con igual desenvoltura.

Es raro el país europeo con •i que no tengamos un importantísimo y activo trauco financiero y comercial; es decir, estamos más profundamente ligados de lo que parece, y por eso creemos también que a ellos no les interesa poner un dogal asfixiante sobre España. Quedan, por tanto, abundantes materias para el toma y daca, de forma que no nos sintamos enteramente indefensos.

/"YTRO aspecto de la crisis pesquera es el interior. Marineros y armadores están sin trabajo; es una nueva fuente de preocupaciones. Para los primeros, los fondos de subsidio de paro ya aprobados legislativamente pueden entrar en inmediato funcionamiento para cumplir con un primordial deber del Estado y de la sociedad de no dejar abandonados a unos trabajadores.

Para los armadores, el Estado ha de colaborar con ellos para lograr una redistribución de la flota y el hallazgo, por vía de pacto, de otros caladeros en los que ejercer su industria. También es necesario que comprendan todos los interesados que se ha acabado toda una época de mar libre y hemos entrado en tiempos más difíciles.

 

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