Alta tensión en Canarias por el pacto pesquero con Marruecos. 
 Motivaciones políticas (en la oposición al acuerdo)  :   
 Afirma el director general de Pesca. 
 Pueblo.    05/03/1977.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 37. 

ALTA TENSIÓN EN CANARIAS POR EL PACTO PESQUERO CON MARRUECOS

Afirma el director general de Pesca

MOTIVACIONES POLÍTICAS en la oposición al acuerdo

«Yo no quiero pensar cuál sería la situación, principalmente de las islas Canarias, si el acuerdo pesquero con Marruecos no llegara a concretarse. Tendríamos la flota e industria paralizadas, sobre todo en lo que a sardina se refiere», ha declarado a Cifra el director general de Pesca, Víctor Moro.

—La situación de la pesca española constituye una grave preocupación para el país. ¿Podría informarnos sobre los criterios de la Administración al respecto?

—Con mucho gusto: creo que de todos es conocido el hecho de la ampliación generalizada de límites a efectos pesqueros que, prácticamente, se ha extendido a todos los países del mundo. Esta situación, en el caso concreto de España, tiene una enorme trascendencia, ya que, como es sabido, aproximadamente los dos tercios de nuestras capturas se han venido realizando en caladeros extranjeros.

Esta nueva situación requiere planteamientos inéditos, tanto por parte de la Administración como del sector pesquero nacional. Por lo que atañe a la Administración, se ha puesto en práctica una amplia actividad de negociación en el marco bilateral fundamentalmente, que ha permitido acuerdos de pesca con Senegal,. Canadá, Estados Unidos. y, i_ ut,ie,i> irj´u-´rV"te, Marruecos Se está en conversaciones con la C. E. E., Argentina, Chile, Noruega y Mauritania, al mismo tiempo se están preparando nuevas posibilidades de negociación en el mismo sentido con Islandia, Rusia. Angola, Mozambique y otros.

Por parte del sector pesquero español, la nueva situación comporta un cambio sustancial de mentalidad, para adaptarse bien mediante la formulación de sociedades pesqueras conjuntas, o bien mediante ¡a posible participación en pesqueríos en caladeros ajenos, en condiciones a determinar en cada caso, que aseguren a ía flora española cuotas de capturas aceptables.

Por supuesto, esto no es todo en ia política pesquera nacional. Somos conscientes de que urgen formulaciones en el campo de la investigación, de la modernización y reestructuración de la flota, de la política de precios en primera venta, de la ordenación y regulación de la pesca en nuestro litoral, de la comercialización, etc. En fin. una amplia tarea que, aun, que conocida, no puede llevarse con urgencia a la práctica, por falta de los medios materiales y humanos, de ios que, como es notorio, siempre ha carecido la Administración pesquera española.

—Ha hecho usted referencia al reciente acuerdo suscrito con Marrue* eos, que está siendo cuestionado muy severamente por los medios canarios. ¿Qué podría decirnos ai respecto?

. -T^Bi&B. **MM*!v nnfrM Bftftai ´iijúa, e¡ necrio cíe ia reserva para sí de la riqueza pesquera por los países litorales, está ahí y hay que abordarlo con todas sus consecuencias. A este respecto creo oportuno señalar, y todos conocen que grandes potencias mundiales, con actividad pesquera muy importante, están sufriendo las consecuencias de esta nueva situación, y creo que nadie que contemple el problema con objetividad puede decir que con mejores resultados. Japón, país pesquero a larga distancia por antonomasia, está siendo privado del acceso a sus caladeros tradicionales y busca afanosamente en todo tipo de asociaciones pesqueras soluciones a la situación. Rusia, que siempre se negó al diálogo con la C. E. E. ha rectificado su criterio cuando se ha tratado de la pesca y se ha, sentado en una mesa de negociaciones, para concluir con una reducción de su pesca en aguas de la C. E. E. a la décima parte.

Creo que, sin ningún afán de triunfalismo, España está hasta ahora capeando este temporal con resultados comparativos claramente ventajosos. Hasta el punto de que actualmente, con las naturales dificultades que la situación determina; la flota pesquera española sigue en actividad y podrá seguir, a buen seguro, si las negociaciones pendientes concluyen como se pretende.

Marruecos no es una excepción a la regla internacional de apropiación de sus riquezas pesqueras litorales.

Yo no voy a entrar aquí en procesos anteriores de tipo político que no me corresponden, §í por el contrario analizar la situación pesquera en el momento presente y a la luz de las realidades internacionales en la materia.

Evidentemente, nadie que se asome al problema pesquero con objetividad y reconocer que nuestra cosecha pesquera, en buena medida, la venimos recogiendo en huerto ajeno. Esta es, desde un ángulo estrictamente pesquero, de la premisa que debemos de partir.

—Siendo esto así, ¿en qué concluye el acuerdo pesquero con Marruecos?

—Primero, la continuidad de la pesquería de cefalópodos en aquella área. Este es uno de los recursos más importantes, mediante fórmulas de asociación entre intereses privados marroquíes e intereses privados españoles, al 50 por 100. Además, concentración de la comercialización en España, concretamente en las islas Canarias.

En segundo lugar, consolidación de la pesca e industrialización de la sardina, mediante los mismos esquemas, con una cuosa c´e 80.000 toneladas, que per_ mite mantener el rismo t!e pesca y de industrial i z>i-cion a nivel aceptable. No es cierto que se haya pactado el estancamiento de !a industria conservera canaria, sí, sin embargo, que en el supuesto de coníar ..:or; recursos de otra procs-denv ia. aquella cuota se ¡••educiría en proporción ´i me refiero exclusivamente a ia cuota de sardina, ya que por lo que a túnidos se refiere, existe ´ una aut´ín-i´.oa pos biíidad de expansión *añto pesquera como industria] oue está siendo anísVada con toda urgen; ía.

E" tercer logro español en >?i acuerdo es el mdiife-uimiento de las pesquerías artesa."* .es en todas sus (noáaiicíaoeí! Por lo que «e reitere a pesca de arras i-e de fresco, se ha acorda-Jo iría vuota de 25.000 tone a-das y oua cuota de la m:;s-oía c ai ticad para pesca c´e cerco y otras artes. Soy consciente, y ello se está tratando ya en este momento, de que es necesario perfeccionar el acuerdo poi lo que a pesca de cerco de sardina en el Mediterráneo áe refiere, asi como la ampliación hasta Casablanca, de i« zona atlántica actualmente fijada entre Tánger y Larache. Pero esto en nada afecta a las pesquerías del archipiélago y sí a las del sur y levante esoiñoi, con las que estoy en contacto estrecho para el me.í»»» tHfaiiti&*»&*#*!!´ b lerna.

Por último, el plazo del acuerdo para cefalópooos se fija en diez años, habida cuenta de que las formulaciones a través de empresas pesqueras conjuntas tienen una viabilidad futura asegurada. Para las restantes pesquerías el o azo es de cinco años. Sin embargo, queda establecido en e! acuerdo que seis meses antes de su expiración se reunirán las partes para considerar su ampliación, a la luz de las nuevas circunstancias que entonces concurran.

En definitiva, éste es el acuerdo con Marruecos. Continuidad de las pesquerías españolas en ´a zona. Intervención de España en el desarrollo pesquero con Marruecos, eliminando a?í competencias de otros P>AI-«es que pretenden vincularse, incluso con ofe-ras más interesantes al desarrollo pesquero del país vecino.

—Se critica en Canarias el apoyo financiero a Marruecos, a consecuencia de este convenio de

3.525 millones de pesetas y se señala como conveniente la ampliación de los límites del archipiélago a 200 millas. —A este respecto debo aclarar que España no ha hecho ningún donativo a Marruecos. Se trata de un crédito que, en buena medida, canalizará hacia España compras de determinados bienes. Es decir, se trata de un crédito comprador, de los que España y todo el mundo concede para facultar su polínica exportadora.

Es lamentable, y esto ¡o digo como director general de Pesca, que la primera vez que la pesca española consigue del Gobierno un apoyo a su política, pueda ser objeto de críticas. Sm duda, a este respecto el sec-lor pesquero tendrá algo que decir.

For lo que se refiere a la posible ampliación a 200 millas en Canarias, tengo que pensar que-la propuesta debe de partir de un aficionado y no de un profundo conocedor de la pesca industrial en aquella área. Lamentabemente, el recurso principal, el auténticamente interesante, ¡& io-caliza en la costa de Afnca occidental Esto no quiere dec;r vuelvo a repetirlo, que por lo que respecta a los túnidos quepan otras acciones que, repito. es,:ari siendo consideradas.

—¿Alguna otra precisión?

—Pues sí. Que yo no quiero pensar cuáJ sería ia si- ^wj.^l1^.´> prTnt.ijj vTiíTa¿t>.t´ •••>-l as islas Canarias, si este acuerdo no llegara a concretarse. Tendríamos la flota e industrias paralizadas, sobre todo en lo que a sardina se refiere, pues el recurso esta situado pracii-oamente dentro de las doce millas de la costa del Afnca occidental. Yo no quiero pensar cuáles serían entonces los comentarios.

Por otra parte, quiero precisar que en todas las decisiones del acuerdo, mi Dirección General, yo personalmente, he convocado y he estado en consulta directa con los medios pesqueros interesados, quienes creo que son, en definitiva, loa llamados a opinar.

Es lamentable que por motivaciones absolutamente políticas y extrañas a ia pesca se traten de desvirtuar los hechos. Yo creo que ha llegado el momento, afortunadamente, de hacer política, pero de hacerla al servicio de los intereses ´sociales y económicos del país. Cualquier otra motivación creo que no es legítima y que no es io que desea y urgentemente demanda el pueblo español.

• OCHENTA MIL TONELADAS DE SARDINAS PARA LOS CANARIOS

Un cupo de ochenta mi i toneladas de sardinas podrán pescar cada año ios barcos españoles en aguas marroquíes, según el acuerdo firmado entre dicho país y España.

Los industriales canarios consideran insuficiente esta cantid/ad, pues el número de fábricas de conservan de pescado existentes en e; archipiélago es considerable.

Los industriales conserveros habían soücitado qae se les concediese, dentro de este nuevo tratado, ui.a cantidad de noventa mi! toneladas anuales, cifra que, aproxima d a m e n t e, captura la flota sardinera canaria durante un año.

El acuerdo, que ha ievaniado una gran oia de protestas en las Canarias, a juicio del presidenta cié ¡a Mancomunidad de Cabildos, Lorenzo Olarte, no puede satisfacer a nadie, y pone de manifiesto la incapacidad normativa- en la planificación regional.

Debo destacar —añade Olarte— mi disconformidad sin paliativos, con la mar ginación, una vez más. de ios canarios y de los ir.it-reses canarios, opinión que emito, tai-to d>rscip ,•´; pimu de vista ¡jersüiia! 10)1)0 de institucional, pues va p>v ..Trra^feíd^Tn-0rl^T---,l.,:: ". -ríos ha querido da* 6¿ A de un acérelo ]´-) Firmado y completo.»

Pero no todo han sido reacciones negativas, pueblo que los armadores más potentes justifican y defienden ei acuerdo en una nota que publicó ayer ei vespertino «El Eco de Canarias», cosa que, por otra parte, es lógica sí se tiene en cuenta que ellos aon los más beneficiados por est>? acuerdo. Dicen en ia citada nota que: «Consideramos inciertos y tendenciosos determinados juicios aparecíaos en la Prensa de este archipiélago calificando de perjudicial el convenio de pesca hispano-marroquí. A nuestro entender, el Gobierno español ha obtenido para Canarias y resto de España, como consecuencia de una laboriosa, inteligente y dilatada negociac´óc, unos resultados que, si no son óptimos, son muy ventajosos, dado que hay que considerar que todos los derechos, de acuerdo con las leyes internacionales, son favorables a Marruecos.

 

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