Autor: Campo, J. del . 
 La Falange, otra vez en vanguardia generosa por España. 
 Ramón Figueroa, primera víctima de la revancha marxista     
 
 El Alcázar.    11/05/1977.  Página: 4-5. Páginas: 2. Párrafos: 14. 

La Falange, otra vez en vanguardia generosa por España

RAMÓN FIGUEROA, PRIMERA VICTIMA DE LA REVANCHA MARXISTA

• Profunda repulsa e indignación por el asesinato en Valdemoro, donde sus convecinos y carneradas le

rindieron último homenaje de admiración y lealtad

• Entre los numerosos asistentes a las exequias se encontraban Raimundo Fernández Cuesta y José

Antonio Girón de Velasco

VALDEMORO, (De nuestro enviado especial, J. del Campo).—

Numerosos falangistas acudieron ayer a esta localidad de Valdemoro para despedir al afiliado a dicha

organización política, Ramiro Figueroa Ruiz, asesinado en la noche del lunes por un miembro del Partido

Comunista, conforme informábamos en nuestra edición de ayer.

El traslado del cadáver desde el depósito al cementerio de dicha localidad al pueblo toledano de Ocaña,

de donde era natural la víctima y donde hoy recibió cristiana sepultura, a las doce y media, fue efectuado

poco antes de las ocho de la tarde. Con anterioridad, en las inmediaciones del cementerio se estacionaron

numerosos automóviles que habían transportado a varios centenares de personas procedentes de la

localidad, familiares, y de otros pueblos colindantes, así como de la capital. La mayoría de los asistentes

vestían la camisa azul y eran portadores de banderas españolas y de Falange. Una vez efectuada la

autopsia, el juez de Aranjuez, cuyo Juzgado instruye las diligencias, ordenó el traslado del cadáver,

aunque al principio la familia había dispuesto que se instalara la capilla ardiente en la propia localidad y

habiéndose establecido como lugar idóneo la sede de la antigua Jefatura Local del Movimiento. Más

tarde, y de acuerdo con los familiares de la víctima, se vio la conveniencia de trasladar el cadáver a

Ocaña, va que en dicha localidad toledana el falangista asesinado contaba con diversos familiares y

amistades que deseaban orar y velarle. Se da el caso de que la esposa, doña María Dolores Gómez Elvira,

desde el momento en que ocurrió el asesinato de su marido, no había podido verle, lo mismo que el resto

de los familiares, lo. que hicieron anoche hasta el mediodía de hoy en que se ha efectuado el entierro.

Las personas que esperaban impacientes la hora del entierro de Ramiro, sufrieron una gran decepción, ya

que su intención era trasladar a hombros su cuerpo sin vida hasta la salida del pueblo, lo que no fue

permitido. En las inmediaciones del camposanto y desde el momento en que me trasladado el cadáver, se

habla montado una gran vigilancia a cargo de la Guardia Civil, que fue incrementada a medida que se

aproximaba la hora del entierro, impidiendo que los falangistas llevaran a cabo su empeño de llevar a

hombros el cuerpo de Ramiro, hasta el mismo lugar en el que cayó asesinado. El teniente coronel jefe de

la Comandancia de la Guardia Civil, que vestía de paisano, se dirigió a alguno de los asistentes,

indicándoles que, muy a pesar suyo, no podía autorizar el traslado a hombros: "A nosotros nos matan

también guardias civiles —dijo con visible sentimiento— y tampoco les podemos llevar a hombros". No

obstante, los asistentes creían que el traslado en la carroza funeraria seria efectuado por el pueblo, pero

fue grande la sorpresa cuando el vehículo enfiló por una antigua carretera que comunica a la general de

Ocaña, rodeando el casco urbano.

Muchos de los presentes manifestaron su descontento y en diversos vehículos acompañaron la fúnebre

comitiva hasta la indicada localidad toledana.

Pasadas algunas horas desde que Ramiro caía víctima del odio marxista, se van aclarando nuevos detalles

del indignante suceso que ha dado un claro tinte de luto a las fiestas patronales que, en honor del

Santísimo Cristo de la Salud, se están celebrando en esta localidad, habiendo sido suspendidos los

festejos, por decisión, municipal, programados para el día de ayer.

La indignación del vecindario es clara y evidente. Tanto los familiares como otras personas que

presenciaron el asesinato, no la pueden ocultar. Como ayer adelantábamos, la víctima y el asesino, Vidal

justo, trabajaban en la misma empresa, Fibrotubo, radicada en la localidad, los dos desde hace varios

años, aunque el homicida, natural y del vecino pueblo de San Martín de la Vega solamente hacía tres o

cuatro meses que residía en Valdemoro, exactamente en la calle Hermanos Miralles número 6, tercer piso

derecha. Pertenece al Partido Comunista y, según explica un vecino suyo, con frecuencia exhibía el carné

firmado por Santiago Carrillo: "Sólo recuerdo —explica— que tenía un cincuenta y tantos mil de

número". El mismo me dice que era un fanático del Partido en que militaba y que más de una vez había

dicho que no le importaría morir en la cárcel, como su padre murió. Otras personas con las que hablo me

indican igualmente que el Sábado Santo, cuando Televisión Española anunció la legalización del Partido

Comunista, a pesar de la hora en que fue hecho público el comunicado, salió al balcón de su casa gritando

con evidentes síntomas de histerismo. Otros, que por razones obvias no se identifican, me informan de

que el pasado domingo el asesino había estado en el mitin del Partido Comunista celebrado en Getafe, y

que al llegar al pueblo les había dicho a algunos correligionarios suyos que venia dispuesto a acabar con

todos los fascistas que se encontrara.

La misma esposa del falangista asesinado, con gran entereza nos relata el suceso, que fue de la forma en

que ayer adelantábamos. El matrimonio y dos hijas se encontraban paseando por la calle principal

denominada Estrella de Élola, que es donde se encuentra enclavado el ferial, y el asesino, al cruzarse con

Ramiro, le provocó ofreciéndole un ejemplar de ´Mundo Obrero", a cuya venta se dedicaba. Ramiro dijo

que no deseaba esa publicación y su el féretro descansa en la capilla ardiente de Ocaña. Sobre él las

tradicionales cinco rosas simbólicas y claveles. (Reportaje gráfico de Segura y Martín Barrera).

esposa, dirigiéndose al agresor, que se mostraba en tono amenazador, le indicó que se retirara, por lo que

se entabló una discusión. El agresor se separó algunos metros, pero al poco regresó, y con una pequeña

navaja le asestó la puñalada que casi en el acto causó la muerte de Ramiro. Este, que cayó al suelo al

principio, se levantó e intentó correr tras el homicida que se daba a la fuga, pero cayó fulminado.

"Pero la puñalada venía para mí —explica la esposa— porque yo fui quien me enfrenté con él, y al

ponerse por medio mi marido es cuando se la clavó a él a la altura del corazón".

La viuda indica que intentó convencer al agresor para que dejara en paz a su marido, ya que era notorio

que desde hace cuatro meses, en ´a empresa en eme trabajaban, venía amenazando de muerte. En diversas

ocasiones le había quemado el mono de mecánico que Ramiro usaba en el trabajo, y le había rajado,

recientemente, las ruedas del coche que utilizaba para su traslado.

En cuanto a la detención del asesino, fue efectuada en el momento cuando este huía, por un guardia civil

de paisano y otro miembro de la Guardia Real, vecino de Valdemoro, que asistían a las fiestas. El suceso

ha consternado a la población en fiestas y con las personas que hablo no pueden ocultar su indignación.

Entre los asistentes al traslado del cadáver se encontraban el jefe nacional de Falange Española,

Raimundo Fernández Cuesta; el presidente de la Confederación de Combatientes, José Antonio Girón; el

secretario general, Eduardo Urgorri; Manuel Hernández, de la Junta Nacional; Urgorri Casado, jefe

provincial de Falange, y nuestro director, Antonio Gibello, quien a la hora de la salida del cadáver del

camposanto, se dirigió a los allí congregados y pronunció estas palabras:

"Camaradas: Es el primer muerto de la Falange, en esta hora de la democracia. Es un muerto más por

Dios y por España. Los falangistas no guardamos ningún rencor. Rezaremos por su alma y seguiremos su

ejemplo hasta conseguir la España libre y unida que todos ambicionamos".

El traslado del féretro se efectuó con toda normalidad, sin que se registrara ningún incidente.

CAPILLA ARDIENTE EN OCAÑA

Hacia las nueve menos cuarto de la noche llegó a la localidad de Ocaña la comitiva que trasladaba y

acompañaba los restos mortales del falangista Ramiro Figueroa. El furgón fúnebre llegó ante la Iglesia de

Santa María, en donde el párroco manifestó la imposibilidad de instalar la capilla ardiente, por lo que,

desde este lugar, y a hombros de sus camaradas falangistas, fue trasladado el féretro hasta la travesía de

Santo Domingo, domicilio de unos familiares de la víctima, en donde quedó instalada la Capilla, El

traslado por las calles de Ocaña en medio de un emocionante silencio, sólo roto con los himnos de "Yo

tenía un camarada" y "Falangista soy", fue seguido por centenares de falangistas así como numerosos

vecinos, conocidos de Ramiro Figueroa. Una vez instalada la capilla ardiente, y a lo largo de toda la

noche, representaciones falangistas de Valdemoro, Aranjuez, Ocaña, Vallecas y Madrid, realizaron turnos

de guardia de honor ante el cadáver, hasta la hora del entierro. Hasta Ocaña, acompañando a los

familiares y a la víctima, llegaron los dirigentes nacionales y provinciales de FE de las JONS.

 

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