La reforma, adelante     
 
 Ya.    19/11/1976.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 9. 

I9-XI-76

EDITORIAL

LA REFORMA, ADELANTE

LAS Cortes Españolas han aprobado el proyecto de reforma política. Como decfamoi ayer, ésta ha sido la

decisión má» ¡mportante en lo historia de las Cortes y éstas han hecho honor a su responsabilidad. El

paso hacia una nueva legalidad que esté de acuerdo con lo que el país es y con lo que el país exi(a ha sido

dado.

XJOS alegra tanto más cuanto más difíciles, por no decir imposibles, eran todos los «aminos ti el

proyecto no hubiera sido aprobado: ni una crisis política ni una consulta directa al país eran solución, sino

saltos en el vacio de consecuencias imprevisibles. Los procuradores que han aprobado el proyecto han

demostrado patriotismo, sentido de la realidad y prudencia política.

CU proyecto del Gobierno ha salido de las Cortes prácticamente ** intacto. Los adversario! de la

representación proporcional han consentido en que las próximas elecciones se celebren con ese sis* tema.

La ponencia, que ya habfa Introducido en el proyecto una referencia genérica a los correctivos det

sistema, las ha concretada en dos puntos; el primero, para imponer un mínimo de votos a efectos de

conseguir representación en el Congreso; el segundo, para fijar un mínimo de diputados por provincia.

Independientemente de las razones de táctica parlamentaria que han aconsejado estas precisiones hay

rozones objetivas en favor suyo, que ion las que Interesan al país.

P*l sistema aprobado establece un mfnimo de diputado) igual para *""* todas las provincias, a partir det

cual cada una tendrá, además, los diputados que correspondan a su mayor población. Es verdad que con

este sistema las provincias menos pobladas parecen favo* retidas. Aunque Madrid o Barcelona, por

ejemplo, tendrán bastantes más diputados que Teruel, verbigracia, cada diputado por Teruel necesitará un

número de votantes menor que los diputados por las grandes capitales citadas; pero, sí no se hiciera así,

con un sistema puro de proporcionalidad, el Congreso no sería mucho más que la representación de esas

grandes ciudades con una propina para el resto del pafs,

CONCRETAMENTE; de los trescientos cincuenta diputados que el proyecto atribuye a las

cincuenta provincias (trescientos cincuenta y tres, según la ampliación aprobada ayer), ocho provincias

tendrían ciento sesenta diputados; es decir, casi la mitad de la Cámara. Esto supondría, como observó en

su enmienda e! procurador señor Morrondo, que al subdesarrollo que ya existe en lo económico y

social se uniría un subdesarrollo político.

A NADASE otra consideración: ^^ ton un sistema proporcional puro de ámbito nacional podría suceder

que partidos regionales, muy importantes en sus respectivas provincias, se quedasen sin representación

suficiente en la Cámara por carecer, lógicamente, de apoyo en el resto de la nación.

/"´OMO, por otra parte, tam^* bión sería injusto que una provincia con una población cuarenta veces

mayor que otra tuviese el mismo número de diputados, creemos que el sistema aprobado se acerca en

cuanto es posible a una solución equilibrada y que el proyecto del Gobierno, manteniéndose el principio

fundamental de la representación proporcional, ha sido mejorado. Sin duda, podrá perfeccionarse más

cuando en vez de operar sobre la provincia se pueda operar sobre unidades más amplias de ámbito

regional, pero éstas no se pueden improvisar. Será la función de las próximas Cortes.

OE ha aceptado, además, que Kj el Gobierno regule las próximas elecciones; esto nos parece fundamental

para la necesaria negociación con tas tendencia* políticas que no están representadas en las Cortes

actuales. Del sentido de la realidad que demuestre la oposición y de su flexibilidad dependerá

•n gran parte el éxito de esa negociación.

A PROBADA ta reforma polftica por las Cortes, el país tendrá la palabra cuando se le consulte en

referéndum. No nos cabe duda de que ratificará una reforma que en algún momento crítico, durante los

días pasados, estuvo a punto de zozobrar y que, «n definitiva, sólo pretende que sea el pueblo español el

que elija su camino: punió éste sobre el cual parece dif I c 11 una discrepancia razonable.

 

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