Autor: Morán, Gregorio. 
 La semana del complot. 
 El día que mataron al joven Arturo Ruiz     
 
 Diario 16.    19/05/1977.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 33. 

6 / NACIONAL

Jueves 19-mayo 77 /DIARIO 16

LA SEMANA DEL COMPLOT

El día que mataron al joven Arturo Ruiz Gregorio Motan

El día 23 de enero de 1977 amaneció despejado; todo hacia prever un domingo más del Invierno

madrileño: cielo azul y mucho frío. Los acontecimientos políticos iban a encargarse de echar por tierra las

previsiones meteorológicas.

Comenzaba una semana Imposible de olvidar: te abría con el asesinato del Joven Arturo Ruiz y se cerraba

con una tensa Intervención del presidente del Gobierno en las pantallas de televisión. Las palabras «de

Adolfo Suárez vinieron a decir que lo peor ya había pasado.

Verdaderamente, , lo peor ya había pasado, porque había sido secuestrado el teniente general Emilio

Villaescusa, habían sido asesinadas cinco personas en un despacho laboralísta de la calle Atocha y habían

caído acribillados varios miembros de las Fuerzas del Orden. El país estuvo, a lo largo de estas siete

jornadas, al borde del infarto.

Cuando, a las diez en punto de la noche del sábado 29 de enero, la cara demacrada de Adolfo Suárez

aparecía en la pequeña pantalla, España acababa de sufrir una dura prueba, casi un ensayo general, de lo

que en Italia se ha llamado la "estrategia de la tensión". Muchos españoles no dudaron en calificarlo

abiertamente de complot para desestabilizar la situación política y cargarse las primeras elecciones

generales en cuarenta años.

La indisciplina del capitán de navío Camilo Menéndez. durante los funerales por los policías

supuestamente asesinados por los grapos, al dignarse replicar al teniente general Manuel Gutiérrez

Mellado con el nuevo grito de guerra ultra: "¡Por encima de la disciplina está el honor!", constituyó el

último acto de aquella primera ofensiva contra el proceso democrático apenas iniciado.

La posterior liberación "milagrosa" de Antonio María de Oriol y Urquijo y del teniente general

Villaescusa, con ocasión de la festividad de la Virgen de Lourdes, acabaría con la pesadilla de los

misteriosos secuestros. Con los grapos desarticulados y los ultras arrinconados, la vía hacia las elecciones

parecía despejada.

Demasiadas cosas habían estado en juego durante la semana del 23 al 29 de enero para contentarse con

los recortes de hemeroteca. Este serial, precedido de semanas de investigación, pretende ahondar en las

claves del complot.

Una boda y un entierro

Dos acontecimientos privados permitieron a la ex-trema derecha intercambiar impresiones sobre el futuro

que se avecinaba.

Una boda y un entierro. La semana del complot tuvo una víspera: el sábado 22, por la tarde, tiene lugar en

El Toboso, provincia de Toledo, la boda de un joven cuyo apellido se hará tristemente célebre días más

tarde: Luis Augusto Lerdo de Fejada. Su hermano Fernando figurará como directamente implicado en los

asesinatos de la calle Atocha.

Blas Pinar, presidente de Fuerza Nueva, fue uno de los testigos que estamparon su firma en el acta

matrimonial.

La boda de un Lerdo de Tejada era una buena ocasión para encontrarse los vips de la extrema derecha

hispana. Virginia Lerdo de Tejada, madre del contrayente, era en aquel momento secretaria particular del

notario Pinar. Anteriormente había ocupado el cargo de delegada en Madrid de Fuerza Nueva, puesto que

abandonaría para trabajar más directamente con el destacado dirigente derechista: la sustituirá Sol Lafita.

A la ceremonia y posterior celebración asistió la plana mayor de la ultraderecha. algunos de cuyos

miembros serán convocados a la Dirección General de Seguridad veinticuatro horas más tarde para

declarar en relación con el asesinato de Arturo Ruiz muerto en la mañana del domingo 23 de enero.

Antes del crimen había tenido lugar otro acontecimiento sin más connotaciones que las privadas si no

hubiera sido por los asistentes. Se enterraba a Alfonso Moreno, personaje poco conocido fuera de los

medios ultras. Militante de Fuerza Nueva, había fallecido en un accidente de automóvil. A su entierro

asistirán rindiéndole el último homenaje n o m b r es que aparecerán reiterada-mente en esta historia:

Sánchez Covisa, Fernández Guaza, Fernández Cerra, Ángel Sierra...

Hay quien asegura que desde el cementerio, "todos Juntos y en unión", parte de los asistentes marcharon

hacia el centro con el propósito de romper la manifestación pro amnistía convocada por toda la izquierda,

desde el PSOE hasta el FRAP y patrocinada por la Comisión pro Amnistía de Madrid.

El lugar de concentración es la plaza de España y la hora las doce del mediodía. En principio, no habla

razones para sospechar que el acto no fuera uno más dentro de los convocados para pedir la amnistía total.

Una orden de Milans del Bosch

Algunos hechos se apartan un poco de estas coordenadas de normalidad. El día anterior, sábado, el

capitán general en funciones de Madrid, Mi1ans del Bosch, da una orden, quizá poco habitual, al

comandante del cantón de la División Acorazada Brúñete número 1.

Se alerta a una compañía de Operaciones Especiales, se supone que para el caso de que la Fuerza Pública

no pueda contener la manifestación, y hace trasladar cinco vehículos acorazados, TOAS, con sus

conductores, del Regimiento Asturias al Inmemorial número 1. La alerta alcanzará también a un subgrupo

táctico acorazado.

El subgrupo táctico acorazado estaba compuesto por una compañía de carros medios del Regimiento

Alcázar de Toledo y otra compañía de TOAS —vehículos de transporte oruga acorazados— con sus

respectivas tropas del Regimiento Wad-Ras.

Todo indica que estas fuerzas fueron puestas en retén para que estuvieran dispuestas a intervenir si fuera

necesario ante la convocatoria de la manifestación pro amnistía.

Días después se produce la fulminante decisión de adelantar la toma de posesión de la Capitanía General

de Madrid por el recién nombrado Federico Gómez de Salazar.

Lo cierto es que aunque la ceremonia estaba prevista para el miércoles 26, Gómez de Salazar se hace

cargo de la Capitanía General de Madrid el lunes 24, sin que medie explicación oficial alguna, como no

era la importancia de los acontecimientos y la conveniencia de que en la Capitanía de la capital de España

estuviera un hombre con plenos poderes y no en funciones.

Actúan los guerrilleros

A la hora de la manifestación no se nota una concentración excesiva de Fuerzas Antidisturbios, pero si de

miembros de la extrema derecha dispuestos a romperla.

La actuación de la Policía es violenta desde el principio y contundente, obligando a los manifestantes a

dispersarse por las calles de los alrededores dé la plaza de España y Gran Vía.

Este es el momento para los guerrilleros de Cristo Rey. Habrá varias escenas de apaleamientos de

manifestantes por civiles no identificadas, que estuvieron a punto de costar más de una vida.

En la misma plaza de España, un grupo de cuatro personas, armadas con palos y cadenas, golpean a los

manifestantes, entre los que se encuentra el conocido músico Teddy Bautista; dejan tras si varios heridos.

En la vecina calle de Rey Francisco, un grupo de guerrilleros tras golpear a diestro y siniestro, y viendo

que los manifestantes, en vez de dispersarse, se multiplicaban, .suben a un tercer piso y disparando con

un rifle de caza sobre ellos.

Hay quien cuenta que en la calle Silva, desde los locales de un conocido grupo derechista, se ve a un

individuo con un rifle de cañones recortados disparando contra los manifestantes, pero esto sería

posteriormente desmentido por el grupo Unión Nacional l Es-pañola, según hizo saber la agencia Cifra.

Será en la confluencia de las calles Estrella y Silva donde tendrá lugar el asesinato del joven estudiante y

trabajador. A r t u r o Ruiz

Cuando un grupo de jóvenes se retiraban de una carga de la Policía Armada, aparecen por la esquina

cinco individuos. "Son guerrilleros de Cristo Rey", exclama asustado uno de los jóvenes manifestantes,

mientras que uno de los cinco responde: "Sí, y llevamos pistolas." Será en ese momento cuando suena un

disparo, y todos echan a correr. Uno de los agresores tomará la pistola al que acaba de hacer el disparo y

apuntará contra los que huyen asustados.

Será un disparo digno de un profesional: por la espalda y afectando al corazón. José Fernández linaza era

un experto tirador del Club de Tiro.

Las biografías de los cinco individuos del grupo ultra dan, mejor que cualquier otra cosa, la pista del

crimen. Se trataba del argentino Jorge Cesarsky Goldenstein, los españoles José Fernández Guaya y

Ángel Sierra Sánchez, el italiano Stéfano Delle Chiale. y un quinto no identificado, de unos cuarenta

años, qite hay quien dice haberle visto trabajando en el sur de Francia con Fernández Guaza trabajando en

operaciones anti ETA.

Dios los cría y ellos se ¡untan: son cinco vidas internacion al e s. pero paralelas.

 

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