Autor: Semprún, Alfredo. 
 En Vizcaya y Guipúzcoa. 
 Intensa búsqueda de los secuestradores de Ybarra     
 
 Arriba.    21/05/1977.  Página: 11-12. Páginas: 2. Párrafos: 16. 

EN VIZCAYA Y GUIPÚZCOA

Se cree que los autores pueden pertecer a la rama de ETA «político-militar» V Asamblea

Intensa búsqueda de los secuestradores de V barra

* El presidente de Babcock Wilcox y ex Alcalde de Bilbao fue sacado de ´su domicilio a punta de pistola y

metralleta a lar nueve de ¡a mañana.

$• En el secuestro intervinieron dos comandos, que esposaron a los familiares del señor Ybarra «Tened

tranquilidad y rogad a Dios. Lo peor que puede pasar es que vaya a re unirme con vuestra madre, A estas

alturas ese pensamiento no me altera.»

Estas han sido, más o menos fiemente reflejadas las últimas palabras pronunciadas por el ex Alcalde de

Bilbao, Javier de Ybarra y Berge, presidente del Consejo da Administración de las empresas Babcock

Wilcox y de Bilbao Editorial, propietaria de «El Correo Español-El Pueblo Vasco», uno de los más presti-

giosos matutinos editados en el norte de España, cuando sus secuestradores, siete en total, todos ellos

disfrazados con una bata blanca de enfermero le arrastraban a punta de pistola y metralleta escaleras abajo

del seno familiar para introducirle wn el «1.430» de tipo furgoneta ambulancia, mientras su "familia y

servidores quedaban esposados y amordazados en una de las habitaciones de la planta alta del edificio

que el ex Alcalde habita en el número cuatro de la avenida de los Chopos, en la aristocrática barriada de

Neguri (Guecho).

Los secuestradores hablaban en euskera.

Según el relato de los testigos, todos ellos Familiares y empleados del hogar del señor Ybarra. formaban

dos comandos o grupos. El primero de ellos integrado por tres personas, y el se gundo por cuatro, entre

los que, al parece;, figura una mujer. El primer comando fue el que un poco antes de las nueve de la

mañana, aproximadamente, llamó a la puerta,de la casa, que abrió la cocinera, sorprendiéndose al ver al trío

vestido con batas blancas que preguntaban por el señor Ybarra, La empleada de hogar preguntó a su vez

en euskera si había ocurrido alguna desgracia, y ante la negativa de los extraños visitantes, trató de cerrar

ta puerta y despedirles hasta un poco más tarde, ya que «el señor Ybarra en esos precisos momentos se

encontraba en sus habitaciones vistiéndose con la intención de acudir a misa, tal y como era su

costumbre».

Pero los secuestradores no se atuvieron a razones y, forzando la puerta, se introdujeron en el interior del

chalé, obligando a punta de pistola a la asustada cocinera a conducirles escaleras arriba hasta el cuarto de

baño, donde en aquellos instantes e! señor Ybarra daba fin a su aseo personal. Siempre, según la versión

de los familiares, el señor Ybarra no opuso en ningún momento resistencia a las intenciones de sus

secuestradores («mi padre estaba muy tranquilo y muy sereno e incluso nos daba ánimos a los demás»).

En efecto, el señor Ybarra, siempre bajo la amenaza de las armas de dos de los pistoleros atacantes, vestía

un traje de chaqueta cruzado color gris, de típico corte inglés, y, tras recoger de Ja mesilla algunos libros

cuya lectura había iniciado en los últimos días, cogió asimismo su sombrero y, seguido por sus raptores,

se despidió de sus hijos y del personal con la frase que recogemos al principio, ya que el señor Ybarra

procedía a vestirse, el otro grupo de atacantes, también armado, había recorrido el resto de la casa

despertando a cuantos todavía dormían, obligándoles a reunirse en una de las ha. bitaciones, donde

fueron esposados enlazados entre sí a la cama. Fue asi cómo además de los dos mecánicos o conductores

de la familia, de la cocinera y de una joven doncella, los hijos del señor Ybarra, Borja, Cosme, Ana María y

Enrique, vieron impotentes salir a su padre entre los pistoleros que lo llevaban secuestrado, mientras uno

de éstos les advertía que no intentasen, si es que querían mantener con vida a su padre, dar cuenta de lo

sucedido basta .más allá del mediodía. Cosa que se cumplió, ya que la primera noticia que del secuestro

supieron las autoridades se recibió en la Jefatura Superior de Policía a las doce y media de la mañana a

través de un guardia municipal de servicio que dirigía el tráfico en un cruce de la avenida de los Chopos,

próximo a la casa de los Ybarra, ya que fue a él a quien se dirigieron uno de los chóferes y la cocinera.

Fue precisamente el chófer del señor Ybarra el último en ver al famoso hombre de negocios bilbaíno antes

de que sus secuestradores le introdujeran en la especie de furgoneta - ambulancia que, motor en marcha y

seguida por otro vehículo no identificado oficialmente, emprendió la ruta hacia su, por ahora, desconocido

paradero.

Antes de abandonar el domicilio, y ya en la planta baja, los secuestradores, que según los testigos

actuaron siempre con buenos modos y sin expresiones groseras, obligaron a su víctima a quitarse la

corbata que llevaba anudada a su cuello, arrojándola sobre uno de los sillones del «hall" de entrada del

chalé.

Parece evidente, aunque en el momento de redactar esta crónica aún no se tengan noticias de los

secuestradores, que el hecho ha sido llevado a cabo por un comando de la rama de ETA conocida por la

«político-militar» o V Asamblea.

Pesquisas policiales

La noticia se extendió como un reguero de pólvora por la capital y la provincia bilbaína, causando el

natural y lógico de. sasosiego, dada la personalidad del secuestrado.

Según nuestras fuentes, y por la forma en que se llevó a cabo el secuestro del señor Ybarra, es un hecho

cuidadosamente planeado, por lo que, pese a haber tomado de inmediato todas las medidas a su alcance y

previstas en estos casos, las autoridades policiales bilbaínas no parecen tener muchas esperanzas de lo-

calizar a los secuestradores y a su víctima, al menos en las próximas horas.

El intenso despliegue que la Policía y la Guardia Civil está llevando a cabo puede dar como resultado que

en el curso de las próximas horas, en cualquier punto de las intrincadas carreteras vecinales norteñas o en

una de las vías urbanas de la zona, sean localizados los coches utilizados para llevar a cabo este nuevo

acto terrorista. Pero entre el momento en que el señor Ybarra abandonaba su domicilio bilbaíno en manos

de los secuestradores, y el instante en que las autoridades, una vez alertadas de los hechos, pudieron

establecer los controles y rígidas medidas en la frontera, había transcurrido tiempo suficíente para que

ambos comandos cambiasen de vehículo en lugares previamente establecidos y alcanzado la frontera para

ocultar a su víctima en los para ellos tranquilizadores rincones de los Pirineos Atlánticos franceses.

Desorientación en los medios «etarras» moderados.

Puestos en contacto con nuestras fuentes transpirenaicas, se nos asegura que la noticia ha originado un

gran desconcierto entre los afiliados al PNV, y quienes integran la moderación dentro de los distintos

grupúsculos «etarras».

—Este secuestro, como los dos últimos atentados contra la fuerza pública cometidos en San Sebastián y

en Pamplona, pueden ser la causa —se nos ha asegurado telefónicamente— de que todos nuestros

pianos, es decir, lo conseguido hasta ahora del Gobierno por conversaciones políticas, se vanga abajo.

No nos cabe duda de que los políticos-militares o «milis», nos dicen, siguen empeñados en su ruta de

violencia y no quieren acuerdos parciales ni amistosos. Te puedo asegurar —nos afirman— que «tras

unos contactos mantenidos en Lisboa hace pocos días, tanto Izco de la Iglesia, ,>El Wilson», «El

Ezquerra» y otros muchos viejos y valiosos militantes de ETA ya tenían prácticamente su billete de avión

para, vía Bruselas, alcanzar de nuevo la libertad- y la tranquilidad junto a nosotros aquí en Bayona. O

están locos o son todo menos vascos. Me parece incluso demencial su actitud, teniendo en cuenta que

muchos de los que iban a recobrar su libertad son miembros importantes de su grupo. También nuestro

comunicante abarca la posibilidad de que los politicos-militares no quieran permitir que esas libertades

lleguen por la vía pacífica, a fin de no perder ni «prestigio» ni ¡a hegemonía que su postura violenta les

proporciona, administrando mámente el terror.»

El hecho es que, pese a las muchas dificultades que los secuestradores han tenido que encontrar -a causa

de las inundaciones de carretera que ha sufrido Bilbao y sus alrededores corno consecuencia de las fuer.

tes lluvias caídas en el curso de la. noche transcurrida entre el jueves y el viernes, circunstancia que ha

provocado embotellamientos en los accesos a la capital bilbaína, cuando se han cumplido nueve horas

desde el secuestro de don Javier Ybarra, no hay noticia alguna sobre su paradero y aún sobre la identidad

del grupo de terroristas que ha llevado a cabo el hecho.

Un secuestro que, sin duda, se convirtió ayer en tema de discusión sobre el tapete de la mesa del Consejo

de Ministros, en el Palacete de la Moncloa, ya que fue el Presidente del Gobierno, señor Suárez, una de las

primeras personas que tuvo conocimiento de lo ocurrido apenas llegó la noticia a la Jefatura Superior de

Policía de Bilbao.

Alfredo SEMPRUM

 

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