Autor: Ochoa, Francisco. 
 Aranjuez. 
 Manifestación en protesta por la muerte de doña Isabel García Pérez  :   
 Entrega de una carta firmada por tres mil vecinos dirigida al director general de la Seguridad Social. 
 Ya.    28/11/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

rtACIÓN DK MADRID

28-XI-76

ARANJUEZ

Manifestación en protesta por la muerte de doña Isabel García Pérez

Entrega de una carta firmada por tres mil vecinos dirigida al director general de la Seguridad Social

Ayer *e celebró en Aranjuez un ¡ acto de protesta por la muerte de doña Isabel García Pórex, fallecida el

día 18 de noviembre al dar a luz en el ambulatorio de la localidad. El motivo de cwta reunión ha nido

entregar una car* ta dirigida al director general de la Seguridad Social, en la que se protesta por latí

circunstancias que rodearon la muerte de eata mtt¿er y tía pide seguridad para futuros canos La curto—

respaldada por «•«retí de 3.000 firmas—fue entregada al director de la Undécima ¡Sectorial de la

Seguridad Social. Ltx tiuivrditt, Civil hli.0 auto de presencia e Instó a Ion congregado* a la disolución,

sin que B« produjeran incidente*.

Los acontecimientos que rodearon la muerte de doña Isabel son controvertidos. La opinión da los vecinos

y del marido da la fallecida es de desconfianza hacia al ambulatorio y de protesta por la mala atención

prestada a las futuras madres y por la escasez da recursos con que cuenta para el cuidado del enfermo.

Uno de lo* asistentes dijo: "MI mujer está embarazada y yo no puedo traerla aqui ni atada." El punto de

vista d« Jos médicos ee diferente, ya que han expresado que la dolencia que afectaba & la madre era

prácticamente Incurable y que en estos casos sólo uno entre mil logra sobrevivir. Según su explicación la

muerte estarla motivada por «1 defecto de fibrinógeno, que hacia Imposible la contención da la

hemorragia.

La reunión en la que me entregó la carta—según hemos llegado a saber por los asistentes a la mis

ma, y» que al enviado de YA le fue negado ea acceso—estuvo presidida por un ambiente tenso entre los

allí presentes en representación da los vecinos, el marido de la fallecida y el director de la Undécima

Sectorial, quien prometió la próxima instalación de un depósito de sangre en Aranjuez. Los vecinos

pidieron al director seguridad en el tratamiento de sus dolencias e Información sobre los mismos, y más

concretamente en lo referente al caso del fallecimiento de doña Isabel García Pérez, ante lo cual se les

sugirió pedir explicaciones al Instituto Nacional de Previsión.

En el seno de la Asociación de Vecinos de Aranjuez se informó posteriormente del propósito de presentar

una querella por dafioB y perjuicios, con el fin de mantener el tema de actualidad y de hallar las

responsabilidades pertinentes. También hicieron pública la amenaza que ha efectuado el alcalde de cerrar

la citada Asociación.

ABANDONADOS POR LA SEGURIDAD SOCIAL

"En este pueblo estamos abandonado»—declaró don Ramón Arenas, esposo de dona Isabel García

Pérez—, han hecho un edificio y nada mas. ¿Cómo M posible que no haya efectivos para hacer una

transfusión?"

IXm Ramón Arenas tiene cuarenta años y cinco hijos, el último de los cuelas fue al causante

Involuntario de la muerte de «u mujer.

—Mis cuatro hijos anteriores han nacido perfectamente y tre« de ello* lo han hecho en casa; eate último

me ha sido devuelto tras doce horas con una nfecclón umbilical. Mire usted, yo no tengo muchos

conocimientos y no puedo entrar en profundidades, pero sólo pregunto: i Por qué no me sacaron sangre

para hacer la transfusión si, como dicen, su enfermedad era mortal?

Le hablamos entonces de la opinión formulada por los médicos.

—Yo no piieflo creer la existencia de e«ta enfermedad incurable. Tengo un certificado expedido en la

Clínica de la Concepción en el que nada de esto se menciona y esta fechado el veinticuatro de marzo de

mil novecientos setenta y cinco.

Por último, le preguntamos si responsabiliza a alguien d« la muerte de eu esposa.

—No puedo responsabilizar a nadie, pero creo que se debió intentar algo; por ejemplo, haciendo la

transfusión. No puedo entender por qué perdieron unos minutos preciosos cuando YO, que soy donante

universal, ofrecí ral sangre. De cualquier forma, pu*kle usted decir que como ya he declarado, no guardo

rencor a nadie y «Alo deseo que nunca ce repita un caso como éste.

F. OCHOA

 

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