El Día de la clase trabajadora, en Madrid. 
 Alteración de la paz ciudadana     
 
 El Alcázar.    02/05/1977.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

El "Día de la clase trabajadora", en Madrid

ALTERACIÓN

DE LA PAZ

CIUDADANA

• A pesar de la prohibición, numerosas manifestaciones organizadas por las centrales sindicales

Disturbios en toda España

OBJETIVO: LAS FUERZAS DE ORDEN PUBLICO

EL TEST DEL 1.° DE MAYO

Podríamos poner énfasis en resaltar las alteraciones del orden público, o los violentos enfrentamientos

que, en determinadas capitales como Madrid, provocaron los manifestantes convocados por marxistas y

ácratas en la festividad del 1.a de mayo.

Resultaría irrelevante, por anecdótico.

Porque lo verdaderamente significativo de la jornada española del 1." de mayo de 1977, puede resumirse

en esta sencilla síntesis:

l.°—Las centrales sindicales recientemente legalizadas, dependientes de la militancia partidista tanto

marxista como anarquista, no soto no acatan las decisiones del Gobierno —prohibición de mítines,

manifestaciones o concentraciones— sino que, en desafío a la legalidad, convocaron a los actos

prohibidos gubernamental-mente, los celebraron y, en numerosos lugares, reaccionaron con violencia

subversiva contra las Fuerzas de Orden Público que, en cumplimiento de su deber, intentaron que los

actos prohibidos no se celebrasen.

2.°—Las centrales sindicales marxistas y anarquistas —¿cuántos, en verdad, eran trabajadores entre los

que ayer se manifestaron?— no consiguieron reunir, ni siquiera en Madrid, una concurrencia que, en años

anteriores, hubiera resultado vergonzante, en la celebración franquista de la Fiesta del Trabajo.

3.°—Las centrales sindicales marxistas y anarquistas, pese al despliegue de propaganda, pese a la

abundancia de medios económicos que derrochan, pese a la demagogia de sus formulaciones

"reivindicativas", aparecen vacías de contenido, —al margen del sectarismo político de ¡os respectivos

partidos de tos que dependen— y, desde ayer mismo, han reconvertido la fiesta del 1." de mayo en un

proceso involutivo, de regresión y enfrentamiento, en vez de unidad y futuro. Han preferido la vuelta a la

prehistoria del movimiento obrero y han cambiado la alegría y el mensaje de esperanza que el 1.º de mayo

tenía, por el grito airado y violento de la pugna clasista.

4."—Visto todo lo anterior, resulta evidente la necesidad de que las esperanzas de la gran mayoría de los

trabajadores españoles se encuadren en un movimiento sindical, verdaderamente independiente de los

partidos políticas: no sólo reivindicativo, sino participativo: capaz de resolver el problema chive de la

cuestión social: que la "plusvalía de la producción sea adjudicada no al Capitalista ni al Estado, sino al

Trabajador". Un Sindicalismo estructurado en el seno de cada empresa, participante y responsable, no

sólo en los efectos sociales que emanan de las relaciones trabajo-capital, sino en el riesgo y las decisiones

de la producción económica. Un Sindicalismo, en fin, como fue formulado, en sus líneas esenciales,

nunca aplicadas, por José Antonio Primo de Rivera.

 

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