Autor: Tierno Galván, Enrique. 
   Carter y la política española     
 
 Diario 16.    06/11/1976.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Sabado 6 noviembre 76/DIARI016

Carter y la política española

Enrique Tierno Galván

En principio hay que partir del supuesto general de que el presidente de los Estados Unidos tiene cada día

menos capacidad de decisión, aunque sus facultades constitucionales siguen siendo las mismas.

De hecho, desde hace algún tiempo, se ha dado un proceso, que culminó con la muerte de Kennedy,

según el cual los grupos de presión identifican la política americana con la política económica americana,

y sitian al presidente, reduciendo sus posibilidades. Tanto es así que ha sido patente para la opinión

pública en d caso de Nixon y en d de Ford que América, de hecho, deje de ser un presidencialismo para

convertirse, poco a poco, en una república con forma oligárquica de gobierno. Ahora bion, todo esto no

significa que el cambio de un presidente, de un modo u otro, no sea un hecho significativo que anuncie

algún cambio en la política exterior e interior norteamericana. Este último aspecto nos interesa

especialmente con relación a nuestro país, No es necesario repetir los argumentos, que tantas veces se han

oído, acerca de la especial importancia que la Peninsula tiene para la política mediterránea y para el

equilibrio de la política global con relación a la estrategia de U. S. A. Es cosa sabida, y soto nos interesa

puntualizar con relación a dos hechos Importantes: uno se refiere a la entrada de España en la NATO;

otro, a la crisis económica española y m conexión con el hecho «nerior y con la política ecotómica

americana. Ambog :echos, que « mi juicio son e capital Interés, hay que onertos en relación con una *ve,

pero perceptible, matización en la política U. S. A. on relación a la Unión Soviética.

U. S. A. parece que tiene es•rial interés en que España itre en la NATO, para evitarse cargas y problemas

bilaterales y pnra consolidar con un anillo, que muy bien ludria sor im cómplice, su* M mirria

global. AhurabUn, |,u.a LunsA´ííuir que esto sea un hudm. (••>• menester que

España no presente graves

problemas económicos, no sólo para que pueda sufragar los gastos que supone su entrada en la NATO,

sino porque la opinión pública no esté en estado de alarma y de hipercrítica provocada, entre otras cosas,

por la penuria económica. Cabe conjeturar que la política americana se orientará a sostener, directa o

indirectamente, en cuanto pueda, la economía española. En este sentido los españoles debemos temfïr, por

razones que atañen a nuestra propia independencia, que, bajo el disfraz de La ayuda, nos convirtamos en

un país colonizado por las multinacionales, al servicio de la política exterior de una de las grandes

potencias. Mucho mejor que esto serla, desde luego, una austeridad que compartiésemos todos y que nos

permitiera salir con los medios normales de la crisis en la que estamos metidos, y a cuyo I undo aim

no hemos llegado.

Se complementa lo que he dicho por una conjetura más, la de que Norteamérica, sin revisar su política

respecto a la U. R. S. S., intente distanciarse de ésta, temerosa, y con razón, de que la imagen política y

psicológica de los países del Este progrese, en tanto que la norteamericana disminuya. Más que conjetura

parece fantasía pensar que Norteamérica va a rectificar su política europea respecto al comunismo, es

decir, que va a tolerar el eurocomunismo e incluso a proyectarlo pensando en que acabe por ser dirigido

por el inmenso e infatigable estómago capitalista, intentando «instruir una frontera ideológica y política

entre el eurocomunismo, por una parte, y el comunismo del Este, por otra.

En este sentido, es posible que los partidos comunistas, según la vía democrática, salgan ganando, pero en

un marco general de negociación a la que supongo que prestarán la mayor atención, tanto para el presente

como para el futuro.´Cabe también imaginar, y esto es menos que conjeturable porque es casi certeza, que

la protección hacia los socialismos aumentará, entendiendo por socialismos protegibles los que se

configuren, cualesquiera que sean sus manifestaciones públicas, como socialdemocracia de hecho.

Como se ve, la presencia de Carter tiene un notable valor en cuanto a significado, aunque, como decíamos

al principio, la Presidencia, como tai, sea una institución y cada vez se debilite más en los Estados Unidos

de Norteamérica.

 

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