Democracia sindical     
 
 ABC.    23/09/1960.  Página: 28. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

23 DE SEPTIEMBRE DE 1960, EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 28

DEMOCRACIA SINDICAL

No se dan con frecuencia ni con facilidad las fórmulas políticas que aseguren de una manera firme y permanente _ fé coexistencia de los hombres >y el aquüi-brio social y económico de la .sociedad. Y no se dan—y cuando alguna vez se pretende haber encontrado estas fórmulas de paz y de progreso resulta que distan mucho de set universales, de ser aplicables a tod0s los países y a todas las sociedades—porque en su elaboración histórica intervienen muchos más intereses que los que razonablemente pueden admitirse, muchos más egoísmos que los que convienen a una perfecta solidaridad humana, y muchas más falsedades y mixtificaciones que sinceridades. Tal la democracia inorgánica, tan bella en teoría, tan "benéfica" en el papel, pero, en realidad, corroída ya por los peores" vicios, que cuando ,s«s aplica al buen tun tun—y así se ha venido aplicando siempre"—permite que los países conozcan las terribles oscilaciones, el trágico movimiento pendular que va desde los Parlamentos gárrulos y hueros a las dictaduras fuertes y severas.

Con motivo de las próximas elecciones sindicales parece conveniente que todos los españoles nos paremos un poco a examinar sin prisa, pero sin pausa, qué e? y qué representa dentro de nuestra estructura política y social la Organización Sindical española, porque tal vez de este examen objetivo y desapasionado podamos deducir que, en efecto, el Movimiento Nacional, al nacer y estructurarse bajo el sindicalismo unitario, encontró una fórmula feliz de convivencia de todos los estamentos de la sociedad, y aun de la sociedad misma con el Estado, y del individuo con éste y con la sociedad.

El sindicalismo español, en efecto, tuvo que tener muy en cuenta, al crearse, los vicios y abusos que gangreriaron a la sociedad liberal ya la sociedad totalitaria. En cuanto a lo liberal, bien claro está ya, a la luz de ´la experiencia histórica, corrió la sociedad indisciplinada—el gregarismo anárquico—-sojuzgaba y atemorizaba por igual al indwiduó y al Estado. Era la más exacta expresión y la imagen más perfecta de la anarquía, del desorden, de la fuerza ciega e irresponsable de las masas desmelenadas. En cuánto a los regímenes totalitarios, la verdad es que levantaron el fantasma terrorífico de un Estado descomunal y abusivo, una especie de Moloch agresivo y violento, que aherrojaba por igual a la sociedad y al individuo.

¿No era posible encontrar una fórmula orgánica en que la verdadera democracia encontrara el verdadero equilibrio de todos sus elementos componentes? ¿Sería muy difícil buscar los cauces de auténtico entendimiento entre t >xd o s aquellos factores que tradicionalmente parecían creados para mantener vivo y tenso el rencor recíproco entre las clases sociales, entre los órganos diversos de la política y del Gobierno, a ´«Jos pasos siempre de la lucha estéril y de la guerra civil? Si nos paramos un poco a reflexionar en torno a lo que el sindicalismo español representa caeremos inmediatamente en la cuenta de que efectivamente su presencia en, el ámbito político y económico del país ha neutralizado toda tendencia a la lucha y alejado todo peligro a la guerra civil. El sindicalismo, según la fórmula española, que no tiene precedentes, aunque tiene ya atentos observadores fuera de nuestras fronteras, ha surgido y actuado como eficaz elemento f moderador, precisamente porque no está exclusivamente al servicio del Estado, ni se rinde íncondicionalmente a la sociedad, ni ampara sin reserva, los egoísmos individuales. De uña manera bien gráfica podríamos decir que el sindicalismo español, ,que de tener algún antecedente habría que buscarlo en las fórmulas teóricas de fines del siglo pasado, ha hecho imposible que el Estado se vea d v masiado, porque entonces es-, que a la sociedad no se la ve nada, y esto es grave, como también Ka impedido que a la sociedad se la vea con exceso, porque entonces el Estado se debilita, y se pierde la noción del bien común. La democracia sindical ha eliminado todos estos peligros, erigiéndose en una auténtica democracia, que se va a manifestar de la manera más representativa en las próximas eleccionesrde :Jurados de Empresa.

 

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