Una banda de ácratas siembra el terror en las calles madrileñas  :   
 La noche del viernes lanzaron seis cócteles Molotov contra un establecimiento de automóviles. 
 Ya.    13/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

13-XI-77

UNA BANDA DE ÁCRATAS SIEMBRA EL TERROR EN LAS CALLES MADRILEÑAS

La noche del viernes lanzaron seis "cocteles Molotov" contra un establecimiento de automóviles

Tres muchachos jóvenes y una mujer lanzaron seis "cocteles Molotov" en la noche del viernes pasado

contra un establecimiento concesionario de los automóviles Porsche situado en el número 118 de la

madrileña avenida del Generalísimo. Sin embargo, afortunadamente tan sólo hicieron explosión cuatro de

estos artefactos, mientras que los otros dos quedaron inutilizados,

Los "cocteles", que al parecer eran de fabricación capera y, por lo tanto, bastante rudimentarios,

ocasionaron un incendio que destruyó varios enseres del local, a la vez que afectaron a un automóvil del

modelo Jaguar, que resultó bastante dañado.

En el momento de] atentado un vecino que tiene su vivienda próxima al lugar de los hechos salió en

persecución de los autores del mismo, armado de un objeto contundente con el que poder hacer frente a

los delincuentes. Sin embargo, los mencionados individuos lograron darse a la fuga a pie.

Por el momento se desconoce la identidad de esta banda, así como los móviles que le impulsaron a

cometer el atentado. A pesar de todo, ciertos rumores especulan con la posibilidad de que se trata de un

grupo de tendencia ácrata que desde hace algún tiempo viene actuando en Madrid con reiterada

regularidad.

Antes del suceso mencionado anteriormente se cree que los mismos delincuentes fueron quienes arrojaron

otros dos artefactos explosivos contra la mantequería Alemana, ubicada en la calla de Padilla. En esta

ocasión también se ignoran los móviles para el atentado, que, a. parecer, no ha sido tampoco reivindicado

por ningún grupo.

Todo esto hace pensar en una banda de "incontrolados" de carácter ácrata que unas noches se dedica a

incendiar cubos de basura y otras a destrozar las lunas de escaparates o banco» y papeleras de la vía

pública, sembrando así un cierto desconcierto entre los viandantes, que temen ser objeto de sus actitudes

violentas.

 

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