Enmiendas a la reforma     
 
 Ya.    06/11/1976.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

EDITORIAL

a la REFORMA

Un primer cementario nos Inspiran la* diecinueve enmiendas prosentadas, con lo* requisito*

reglamentarios, a ta ley de reforma política; si protpe roten en *u totalidad habrían despojado al pro«focfo

del Gobierno do *u príncípaf virtud, que e* establecer un procedimiento muy «onclilo para quo so el ¡la

un Parlamento eminentemente representativo, quo será el que en su día haga la verdadera reforma. N*

dodmo* *1 con ello el proyecto quedaría mejor

• peor; en la* enmienda* hay oí buen deseo de completar un texto que evldontomonto o* muy

esquemático! pero sus lagunas son doliberadas y, a nuestro |uido, acortadas. O quo no te puedo hacer o*

retroceder al proyecto de reforma ** del Gobierno anterior. Ise proyecto tuvo su momento y eso momento

pasó. Una ley cargada con todo lo que *o le quiere incorporar nacería muerta y retrasarla et proceso de

normalliaciÓn político, quión sabe ti do manera irreversible. II proyecto debe salir •te las Corto*

«ustanclalmento como entró.

nOR esta raión no* parecen, desdo luego, rechazables todas la* enmiendas quo entran en materias quo el

proyecto no toca, como el Consejo del Reino, el Tribunal de garantías constitucionales o la

responsabilidad política del Gobierno. Todo eso para después.

KTOS parece igualmente desaconsejable la propuesta de una Cámará única: hicimos la experiencia

con la II República y no fue feliz. En cuanto a la posibilidad de una alta Cámara orgánica, tal como

iba en el proyecto Arlas, repetimos que ese proyecto, y, por consiguiente, esa posibilidad de Senado

corporativo, tuvo su hora, que yo pasó. En cambio, no* parece razonable que la renovación de las

Cámaras en el futuro no sea simultánea y que el presidente de los Cortes, como lo* presidentes del

Senado y del Congreso, sea elegido por lai Cámaras entre sus miembros. Creemos también atendible

la propuesta de que se conceda al Senado la iniciativa de reforma constitucional, como la tienen

el Congreso y el Gobierno, porque los recelos que esa facultad podía despertar con relación a un

Senado quo fuese la continuación, con otro nombre, de las Corres y del Consejo Nacional acrualeí,

no tienen ya razón de ser. Y que una medida tan grave como es la reforma constitucional e«i|a

una mayoría cualificada es asimismo lógico, como que en ese caso el referendum posterior sea preceptivo

y no potestativo.

f A posibilidad del referéndum directo n ta nación por iniciativa *"* del Rey cuando considere necesario

conocer el parecer directo del país aunque no Se trate de reforma* constitucionales, puede Ser

conveniente, al me.no* en ette periodo inicial de Implantación do un nuevo sistema.

QUCDAN las dos cuestiones fundamentales de la representación y de la ley electoral In cuanto a la

primera, adeIdofamoi nuetrro parecer favo. pao;e a la representacion proporcional para el Congreso, tal

como va en el proyecto, por las raxonet que expondremos en un próximo editorial. En cuanto a la

elaboración de la ley electoral, nos parece asimismo acertado que el Gobierno sea quien regule las

primeras elecciones

• Cortes, por do* ratone*: la necesidad de una negociación con todas las tuerta* política*

Implicadas, que indiscutible mentó no tendría éxito «i todo quedase condicionado al posterior filtro do

las Cortes actúalos, y en segundo lugar, el tiempo, que le echa encima, quo no* devora que

no permito ocp«rqr más.

 

< Volver