Autor: Aguilar Navarro, Mariano. 
   Regionalismo e integración política     
 
 Ya.    06/11/1976.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 8. 

Pag. 7 ya

REGIONALISMO

E INTEGRACIÓN POLÍTICA

I Vamos a proceder en esta colaboración a fijar una nueva perspectiva desde la cual Intentar "enriquecer"

el conocimiento de la problemática regional qu« los españoles y los europeos tienen vivamente planteada.

Situar el tema del región al ÍSÍYIO "en función" de las exigencias y finalidades de la integración política

de laa comunidades humanas puede ser precisamente esta perspectiva.

El hombre se realiza como persona, vive histórica y humanamente sólo cuando consigue actuar "dentro"

te un cuerpo social adecuado. La estructuración social resulta cada vez más compleja en virtud de la

evolución de múltiples factores. El hombre, en su quehacer cotidiano, resuelve problemas, al mismo

tiempo que al hacerlo crea otros. La perfección imphca complejidad, y asi lo advirtió, en el terreno del

sistema nervioso, nuestro gran sabio Ramón y Cajal. Hoy hemos alcanzado un tipo de existencia

enormemente complicado, y esto repercute en la complejidad que entraña al unisono la vida del hombre

(Ideales, necesidades, angustias, deseos, etcétera) y las formas societarias convivenclales de su

realización. En este Instante, transitorio y ambiguo, resulta que ea dominante el desequilibrio entre lo que

técnica y objetivamente pueda pretender conseguir oí ser humano y lo que

de momento parece que se le presenta como obstáculo y causa de inéditas alienaciones.

Examinado el problema en relación con las formas sociales, nos encontramos con esta situación. El

hombre depende más que en épocas pasadas de esa» formas, está desde todos los ángulos más

socializado; mas, al mismo tiempo, todo da a entender que esas formas sociales se le escapan, actúan

fuera del alcance, de su voluntad y de BU razón, con lo cual esas sociedades por el hombre creadas se le

rebelan y le falsean en su realización humana. Una respuesta cree encontraras con la promoción de f o r

mas más humanizadas de democracia, de socialización; todo esto implica hacer más real y humana la

participación y el protagonismo del hombre.

II El concepto de integración política viene a añadir una línea de construcción nueva en este enorme

empeño de humanizar las instituciones. La integración sería una cualifíea ción en la praxis de esa

solidaridad humana, que viene a ser el polo que, junto a la libertad e independencia, constituye el eje anti

Apológico y político de la humanidad. Hauriou y Ortega, pn SUR escarceos sociológicos, insistieron en el

carácter de raíz que tiene esa tensión de la solidaridad y la libertad, el movimiento centrífugo y centrípeto.

Con un carácter más o menos primitivo o avanzado, la historia de la humanidad no e* otra cosa que una

evolución, un repertorio de fórmulas en las que se han intentado equilibrar los dos movimientos

anteriores, que son los que laten en la misma naturaleza del ser humano. Antropológicamente es al mismo

tiempo lobo y ángel.

Cuando hablo de integración, lo hago primordialmente en términos sociales. Se trata de Integrar a los

hombres en un cuerpo social activo. Prescindiendo de cualquier referencia a la teoría de los arquetipos

(por ejemplo, diferencia entre •sociedad y comunidad, etc.), lo que me interesa precisar es que en toda

integración social hay que incluir unos factores de cohesión, de integración, que aun siendo todos

importantes no juegan idéntico papel a lo largo de los tiempos. Hoy podemos reconocer como factores dé

integración éstos: económicos, cultúrale:;, históricos, geográficos, tecnológicos, etc. Sobre estos factores

se edifica el substrato del cuerpo social, pues son, en última instancia, sus propias causas creadoras e

individualizantes. En función de estos factores surgirá y sa particularizará una determinada forma de

integración política, y con ella se individualizará una formación .social. .

III Observado el l´enóniP no por el intfernacionallista y pensando siempre en las formas más globalizantps

y dinámicas de la integración, tendríamos hoy que, dentro de un muestrario de carácter publico, no

privado, el repertorio de esquema* de integración podría ser éste: integración internación*! (con sus

«tapas de interestatal, societaria Internacional y supranacional, con dosis f e d e rativa* desiguales, según

los CMOS), Integración estatal, integración regional Hace tiempo, el intemacionalista ñor teamericana

Falk declaró que, en un cierto aspecto, .el p r o b I e ma constitucional primarlo de,la

sociedad Internacional era el de establecer la relación entre sociedad Internacional, comunidades

regionales y estados. El mismo autor Insinuaba la necesidad de Incluir en este esquema ciertas formas

aparentemente .públicas de actuar en la esfera internacional >•! individuo, no aisladamente, sino incluido

en cuerpos sociales que van desde el sindicato a las multinaclonea. En su momento habrá que abordar,

con una perspectiva constitucional, lo que pueden suponer las multinacionales como forma sustitutiva de

organizar la sociedad humana, p r e sclndlendo de lo que hrmoü convenido en llamar corporaciones

políticas, entidades marcadamente estatales.

|\7 Cuando hoy nos planteamos el problema del regionalismo en sus dos grandes vertienles: regionalismo

como forma de dar vida a comunidades Internacionales particulares y regionalismo como cauce nuevo de

vertebración de ios estados nacionales, de los estados modernos, no debemos, en ningrm caso, omitir esa

obligada referencia a las exigencias históricas que Imponen formal de integración distintas, según cuál sea

la propia situación y emplazamiento del hombre en la vida. ReaotuallZar regionalismos pretéritos

supondría un suicido retroceso en la historia y un evidente deterioro «n

•1 mismo proceso ascendente que sigue en´ «a actividad de creador del hombre. Lo que «i podemos y

debemos i n d *€>ar ion ías razones que explicaron la existencia de pasadas épocas de reglonalízación en

la integración social, al Igual que de las que impulsaron su declive y desaparición. Qué duda cabe que,

para mal o para bien, se dieron razones coercitivas que obligaron a una concentración de poderes, de tal

forma que al resultar Imposible proyectar la vieja noción comunitaria de la Cristianitas en los tiempos

modernos, la sociedad humana se construyó en forma de sistema de estados dotados de un poder de

concentración creciente, que se radicalizó con •u imperioso Intervencionismo económico y hasta cultural.

Hoy aquel ciclo ha llegado a su fin, y lo ha hecho al haber agotado sus posibilidades funcionales. Hoy

resulta totalmente InIdóneo e Inhumano. Es en esta nueva coyuntura como de nuevo tenemos que apelar a

la regionalización. Mas entiendo que ahora será una nueva forma de regionalismo el que habrá que

descubrir y dar vida. Es sobre ese esquema que he citado de Falk, con una atención casi obsesiva en dos

nociones (multinacionales y desequilibrio en el crecimiento, •n ed desarrollo), como intentaré seguir

progresando en «*U análisis del regionalismo.

M. AGUILAR NAVARRO

 

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