Desde el 20 de noviembre, fecha de la muerte de Franco. 
 Lo que ha dicho ABC sobre la oposición     
 
 ABC.    04/09/1976.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

DESDE EL 20 DE NOVIEMBRE, FECHA DE LA MUERTE DE FRANCO

LO QUE HA DICHO ABC SOBRE LA OPOSICIÓN

Durante tos nueva meaes transcurridos deade ta muerte de Franco, ABC ha tratado el tema de la

oposición en cuarenta y dosteditoriales. Hoy, anta la «cumbre» da Coordinación Democrática, queremos

recordar los punios daré tía nuestra linea editorial.

Hay que crear ana oposición leal al Gobierno par» toe esa oposición no lo sea al Estado. Y desde el

Gobierno hasta la oposictón, deben extenderse los puente* necesarios para el establecimiento de en

diálogo político fecundo, en el que los adversarlos no sean nuuca, ni se transformen, en Irreconciliables

enemigos.

Lo cual comporta un doble tajante que el pueblo pide a sus políticos. A los que Kobternen, que sepan que

existe —y lo acepte»— «na oposición «u* podra ser gobierno mañana. A la oposición, que no es su papel

dinamitar las bases de convivencia, sino ofrecer alternativas válidas a las soluciones del Gobierno dentro .

del común respeto al marco constitucional, modiftcable, pero no revolucionariamente. (30-XI-75

Q Hacemos Hincapié en la articulación u organización de U oposición —entendiendo, por supuesto, la

oposición que puede ser perfectamente legalizada y sin comprender, en ningún caso, las oposiciones

inadmisibles por; que en ella, en so normal actuación, esta el válido contraste político qne necesita la

acción gobernante.´´(19-11-76.)

O Ahora, ya dentro de la Ley, la oposición legal adquiere nuevos compromisos, nuevos deberes, por lo

mismo qu« accede, con plena justicia, al disfrute de nuevos derechos. El primero de esos deberes es el de

lealtad con el sistema, que es, en resumida* cuenta», lealtad para con el propio pueblo español.

La legalización de los grupos ayer en la oposición exige por parte de éstos que reconozcan que el

pluralismo democrático necesita también del concurso de quienes nos gobiernan. «Romper» —cosa

distinta de oponerse— con ellos seria atentar gravemente contra ese mismo pluralismo, esa misma

democratiíación, que ha sido su bandera. (23-III-78

En primer lugar salta a la vista la proliferación de grupos y grnpúscnlos con pretensiones o veleidades de

partido. Las siglas se amontonan y casi superponen en ocasiones. Y su numero oscila por decenas.

Prácticamente, no hay ningún partido clásico —de los existentes hace cuarenta años, o de los qne existen

en algún país europe> y democrático— que no haya experimentado los dolores de la división. Y mientras

llega el momento del reconocimiento legal, la sección política de los periódicos se asemeja, con creciente

exactitud, a la de sociedad, dándose cuenta en ella de los compromisos previos, de los enlaces, de los

natalicios... (29-VII-76

Nuestra radical Intransigencia es —entendámonos todos— contra la radical Intransigencia. En cuanto al

fondo, el tema nos parece muy claro. En cualesquiera de sus versiones o apelaciones, vístase con éste o

aquel ropaje táctico; asoma o repudie, aparentemente, sus viejos principios inspiradores (dictadura del

proletariado, conquista del Poder por medios revolucionarios, negación del pluralismo), e*, ante» qne

nada, un partido totalitario, de orno marxista, materialista, fundado en la lucha de clases y que nunca, en

lo* muchos anos que lleva de vida, na demostrado otorgar, desde el Poder, a we demás partidos, ninguna

opción ni respeto. Es, sencillamente, y aquí los hechos priman de forma abrumadora sobre cualquier tipo

de verbalismo oportunista, un partido esencialmente antidemocrático. ¿Necesitaremos poner ejemplos?

Los omitimos, por respeto, a la memoria e Inteligencia de nuestros lectores. 14-VII-76.)

Q Esperamos ahora que la mano que tiende el Gobierno se* estréchate por esa oposición a la que se

dirige. E* ésta ana hora en que bar o.*» pedir » tales faenas la generosidad de sa «peyó para conseguir los

grandes fines que. han proclamado desde siempre suyo*. Esa es sa parte congrua en la responsable

configuración del futuro político. Pedían amnistía j la van a tener, dentre de los límites de la prudencia;

pedían, y con razón, qne se devolviera al pueblo su protagonismo histórico, 7 ahí estál* declaración del

Gobierno, ea la que" proclama sa aspiración de superar dlfereneiaa. y contradicciones, alcansando niveles

de convivencia suficientemente p o • i t tvoa. Y, sobre todo, ahí tienen el punto de partida asumido por el

Gobierno, en el que expresa claramente so convicción de que la soberanía reside en el pueble y proclama

su proposito de trabajar .para Instauración de un sistema democratice y, con todo ello, lograr, ea ana

palabra* la reconciliación nacional. (18-VII-76.)

Y mientras, ¿qué hace la opoalclon? ¿Cómo lo está haciende la oposición? Este es tema clave. Es factor

decisivo. Porque si la oposición se obstina en posturas irreductibles, en actitudes cerradas a los acuerdos

posibles, st la oposición reehata un camino de reforma, aun exigiendo un vivo ritmo en la andadura, y

solamente admite la ruptura, que es lo único que no puede admitir el Gobierno, entonces el Gobierno lo

estará haciendo mal, pero será muy aventurado afirmar que la oposición le esté haciendo bien. 18-VIII-

76.>

•!• Sea como fuere, parece evidente •"" que la oposición está jugando una carta política anticipada. Más

que movilizar sus efectivos oara ayudar con su Impulso al establecimiento de la democracia se diría que

actúa frente al Gobierno para desplasarle, como e» sa papel hacerlo cuando la democracia ya está ea

vigor. Pero todavía no estamos en esta fase. Todavía estamos tratando de crear las bases de una

democracia válida, cierta, formal y real. (21-VIII-76.)

CONCLUSIONES

Podríamos extraer de fo expuesto ¡a* siguiente» conclasiones;

La oposición ha de ser leal.

Negativa radical al Partido Comunista.

No es misión de la oposición, ahora, desplazar al Gobierno.

Reforma escalonada; no ruptura.

 

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