Declaraciones del director general de Seguridad. 
 Los policías no son máquinas, son hombres     
 
 Pueblo.    15/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 17. 

"LOS POLICÍAS NO SON MAQUINAS, SON HOMBRES"

«Los policías tienen órdenes taxativas de agotar primero todos los procedimientos posibles antes de

disparar y que sólo en una situación límite y cuando con ello se impida un mal mayor a terceros o al

propio policía, es cuando han de hacerlo. Y así y todo, primero avisan, luego tiran al aire. Los policías no

son máquinas, son hombres, pero creo sinceramente que tienen mucho más aguante que cualquier

persona-, ha declarado a «La Vanguardia», don Mariano Nicolás, director general de Seguridad,

refiriéndose a las alteraciones del orden público producidas en estos días.

«Y creo sinceramente que tienen mucho más aguante que cualquier persona»

«Las fuerzas del orden son una consecuencia lógica de las debilidades de toda la sociedad que, a través de

ellas, busca su autodefensa»

«Debemos juzgar a la Policía en atención a estos fines y no anecdóticamente por una actitud individual o

circunstancial»

«Queremos que los policías —añade el señor Nicolás— se apliquen y se mentalicen del aforismo: "Usted

no utilizará el arma porque no llegará la ocasión de tener que hacerlo." Sin embargo, llega 3a ocasión en

que no hay más remedio que hacerlo.»

En la Dirección General de Seguridad, dice después su director, se comenta:

«Todo el mundo habla y especula y hace cabalas alrededor de ese tiro de la manifestación de Málaga,

pero iodo el mundo olvida que íiubo veinte policías armados bandos y veinte coches abollados de la

Policía y Un intento de asalto a un cuartel de la Policía Armada. No hay desproporción porque había unos

hechos traducidos en cifras de lo que son objeto la Policía.

Convendría que la sociedad se mentalizase de que el or. den público es una parte de la seguridad del

Estado muy importante, pero que no es el todo. Y que en cierto orden de valores, a esta casa nos preocupa

otra serie de cosas, como son la delincuencia, en general traducida a las drogas, los atracos, Jas

violaciones, la falsificación de moneda, la evasión de capitales y una serie de delitos que en el tráfico ñor.

mal de la sociedad parecen casi ortodoxos y que pensamos que ésta se irá mentalizando y calificándolos

como tales. Luego nos preocupa, sobremanera, la seguridad de las personas en general y de la nación.

Quisiera destacar —añade el señor Nicolás— que desearía que existiese una concienciación colectiva de

qu« la Policía es de todos y no algo ajeno, artificial e im puesto, sino una consecuencia lósrica de las

debilidades de toda la sociedad, que, a través de la Policía, busca su autodefensa Por tanto, la Policía no

discrimina, no es tendenciosa ni debe estar adscrita a ninsrún grupo de intereses, cualesquiera que sea su

calidad.

La sociedad debe juzgar a la Policía como conjunto de hombres y en atención a esos fines y no

anecdóticamente por una actitud individual o circunstancial »

«LA GUARDIA CIVIL NO SE DEJARA MATAR SIN HACER ANTES USO DE LAS ARMAS»

tas declaraciones de Mariano Nicolás han sido hechas coincidiendo con un homenaje a un

miembro de la Guardia Civil, fallecido en acto de servicio, celebrado en Salamanca, j en el que, como ya

Informamos en nuestras últimas ediciones de ayer, el general de la VI Zona de la Guardia Civil, Manuel

Prieto González, dijo entre otras cosas:

«La Guardia Civil tiene un limite a su sacrificio y tiene que saber por qué mueren sus hombres; por eso

pedimos a las más altas instancias de la nación que tomen las adecuadas medidas para evitar más

victimas.*

«La Guardia Civil —añadió el general Prieto—, por su naturaleza de cnerpo armado, dotado de medios de

represión enérgicos y contundentes, no está capacitada para operar en ciertos medios, en los cuales deben

actuar otras fuerzas.* «La Guardia Civil —continuó— no quiere victimas, sirve al pueblo y no tolerará

que en nombre del pueblo,, del que proceden sus hombres, se instigue la muerte de sus miembros. Por eso

pido la máxima representación del poder central aquí presente, que si alguna vez tiene que usar de esta

fuerza sepa la responsabilidad que contrae. No tenemos medios intermedios de defensa, sentimos todos

los muertos, pero no podemos dejarnos matar sin acudir a los medios que se nos ha puesto en nuestras

manos.*

«Y lo sentimos tanto como sintió la muerte de un joven en Málaga el obispo de aquella diócesis, que tuvo

la caridad de oficiar una misa ante el cuerpo sin vida del infortunado en el propio cementerio malagueño*

Y el general Prieto López termino: ´¿Dónde está el señor obispo de Salamanca, expresamente invita do a

este acto?*. «No vemos —añadió— un representante suyo ni hemos recibido excusas a su ausencia.

Esperemos que en su indudable caridad cristiana haga como lo hizo su colega malagueño: oración

eucarlstica por el alma de este muerto nuestro, Antonio Tejero Verdugo.»

EL PSOE ACUSA AL GOBIERNO

El Partido Socialista Obrero Español, por su parte, vuelve a pronunciarse públicamente sobre los trágicos

sucesos de Málaga y Tenerife, poniendo de manifiesto la «urgente necesidad de llevar a la practica la

redefinición esencial en el libre, pacifico y armónico disfrute de la actividad pública y ´el respeto a los

derechos humanos».

Considera el PSOE que las muertes de ambas ciudades «apuntan a la responsabilidad del Gobierno, que

desde hace más de un mes y medio, desde el 27 de octubre, fecha en que las Cortes aprobaron los

acuerdos de la Moncloa, no ha dado paso apreciable en la mentalización de las Fuerzas del Orden Público

hacia los nuevos principios de orden público ni en la reorganización de los elementos materiales con los

que cuentan, a fin de que sus respuestas no sean desmedidas ni imprudentes».

El mismo partido suscribe otro comunicado, firmado también por el PSP canario, PCE canario y las

centrales sindicales UGT, CCOO y USO (unitario), en el que, analizados los graves sucesos de Tenerife,

manifiesta su postura contraria a la utilización por la Guardia Civil de medios desproporcionados con los

hechos.

En el escrito se denuncian al mismo tiempo "determinadas actuaciones sindicales que. lejos de llevar

soluciones a los graves problemas del mundo del trabajo, conducen a la desestabilización y a/un

agravamiento de las tensiones y crisis que sufren las islas. «Crisis que es resultado de la falta de

soluciones y de una política de Gobierno completamente de espaldas a los graves problemas canarios.»

En definitiva, se exige la «apertura de una investigación de los sucesos que delimite las responsabilidades

a todos los niveles, y un programa de actuación urgente en el marco de un Gobierno democrático, dentro

del réínnien preautonomico canario».

PUEBLO 15 de diciembre de 1977

 

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