Autor: Onega López, Fernando. 
   El péndulo     
 
 Arriba.    07/10/1976.  Página: 1-2. Páginas: 2. Párrafos: 6. 

Fenando ONEGA

péndulo

Y ustad. ¿ya mandó su telegrama a la Presidencia del Gobierno? Si usted está de acuerdo con el programa

Suárez, condena el terrorismo «venga de donde venga», y aspira a una solución de «firmeza y serenidad»,

puede aprovechar que estos días no hay huelga de telégrafos, y enviar su adhesión. Es casi como si le

dieran una oportunidad para votar, sólo que sin el placer indescriptible de introducir una papeleta en la

unta. Ayer, dicen, ya se hablan recibido más de medfo millón de testimonios telegrafiados, a ios que hay

que añadir los representados en los partido»,

SIN embargo, no todo tiene tanto color de rosa. El tema tenia que saltar por afgún lado, y saltó por las

Cortes. El señor Zamanillo vino a decir que la culpa estaba en el programa del Gobierno, como si e* señor De Arahice fuese te primera vtcthna de la ETA,

como si el tiroteo que a é| y a cuatro servidores más les costó la vida fuese el primero, como si ETA o los

demás terrorismos hubieran nacido ayer. Menos mal que el Sistema tiene un buen «apagafuegos» en don

Fernando Suárez. y pocos días despué* de que convenciera a Luis Jáudenes de que la democracia debe

ser hecha por todos, fue capaz de refrescar la memoria de los señores Procuradores.

•f OMO se cesa esta actitud ¿V surgida en ta Cámara, y que ^ fue aplaudida, con ta avalancha de

telegramas populares? Sospecho que hay dos respuestas, U primera está en la revista «Opinión», según

uno da cuyos sondeos la alternativa Suárez tiene, a mvel popular, más del doble de seguidores que la

alternativa de la oposición. La segunda sería que el Presidente habló hasta ahora un ten*, guaje de cara al

pueblo —quizá el recuerdo de Poujade no sea gratuito—, y ahora está recogiendo los primeros frutos.

Mañana, por primera vez desde que es jefe del Ejecutivo, Adolfo Suárez se dirigirá a una de las

Instituciones en cuyas manos está to que posteriormente habrá de votar ese pueblo que ahora envía

telegramas.

OLVIDEMOS las anécdotas, que van a ser abundantes en el futuro y convengamos en que. de cualquier

forma, la tempe» atura se está caldeando. Parece que ha llegado el momento de hacer una gran política.

Para empezar, habría que tomar notada la puntuallzacion del Ministro de Agricultura en el Club «Siglo

XXI.: ia palabra •democracia´ tiene distinto* significados para las diversas subsodedadas de nuestro país.

Mientras no nos pongamos de acuerdo en el destino final, malamente podemos caminar

tranquHamente por sus vías. Estamos pagando, de alguna forma, el precio de la falta de ejercicio en el

entendimiento, el diálogo y la negociación.

Y porque lo estamos pagando, no debemos extrañamos de que todo se vuelva una pura desconfianza.

Enrique Múgica. por ejemplo, acaba de decir, al comentar ta decisión de reconocer la soberanía popular:

«Sospecho que se trata de proteger más el sistema de privilegios constituidos a lo largo de varios lustros

que atender a los Intereses nacionales.» Todos andan en eso: en «sospechar». Los más conservadores

«sospechan» que esto es ta ruptura, y la «gauche» que esto es el continuismo. En ese aspecto, el país está

de mírame y no me toques. ¿Cuándo saldremos del atolladero? Desde luego, no será por la vía de Intentar

detener to que ya es Imparable, sino cuando se demuestre palpablemente —ley Electoral, por favor— que

todo esto es una transformación normal que no destruye el Estado, pero tampoco defa la participación en

sus tareas como está,

EL caso es que, por encima de estas cabalas, ayer nació un nuevo frente informativo para el otoño, el

invernó y la primavera calientes. Es el ogro. Quiero decir, el curso universitario. Los estudiantes traen en

la cartera un montón de reivindicaciones, que comienzan en el hecho real de su participación en los

órganos rectores, pasan por las tasas académicas y pueden terminar por «disculpas» como el famoso

hundimiento de la Autónoma de Madrid. Abrir la Universidad en tos tiempos que corren es como abrir

una Inmensa compuerta soto comparable al período de negociación de convenios colectivos. Desde hoy,

una parte de nuestra política diaria se va a escribir en unas autos cada día mós confHctivas. El Rey ha

tenido el gesto de estar presente en la inauguración en Salamanca. Es un acercamiento físico a los

problemas de to zona mas inquieta de to población. Por su parte, el Ministro Menéndez intentó otro tipo

de aproximación; el ideológico. La única diferencia entre él y tos estudiantes es esta: que el Ministro

nótala de «educar pora el ejercicio de to libertad», y los universitarios piensan en el eiercicto de to

libertad para ser educados. Son diferencias de tiempo.

Fernando ONEGA

 

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