Autor: Marín, Joaquín . 
 Partidos, centrales y ciudadanos responsabilizan al presidente de la Diputación. 
 Tensión en Málaga por la muerte del jóven manifestante     
 
 El País.     Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Partidos, centrales y ciudadanos responsabilizan al presidente de la Diputación

Tensión en Málaga por la muerte del joven manifestante

JOAQUÍN MARÍN, Málaga

Numerosos impactos de bala señalan el lugar donde cayó muerto el domingo el joven José Manuel García

Caparros, junto a los muros del antiguo edificio del periódico Sur, situado en la Alameda de Colón, de

Málaga. En el lugar exacto, una foto del finado, unas vetas encendidas y unos claveles rojos sirven de

punto de concentración de muchos malagueños que acuden al lugar para testimoniar su pésame a los

compañeros de la víctima de la autonomía andaluza.

Parlamentarios, partidos políticos, centrales sindicales y ciudadanos en general, coinciden en señalar que

la chispa que encendió todo fue la actitud tomada por el presidente de la Diputación, Francisco Cabeza

López, que se negó a que la bandera andaluza ondease junto a la nacional en la sede del organismo

provincial. A pesar de esta actitud, que se cataloga en los comunicados de los partidos y de las centrales

como una auténtica provocación, la manifestación pro autonomía, con más de 150.000 personas, pasó

junto a la Diputación sin mayores incidentes.

El edificio, en cuyo balcón ondeaba sólo la bandera nacional, estaba custodiado por efectivos

antidisturbios de la Policía Armada. Junto a ellos, con banderas nacionales, se encontraban varios

militantes de extrema derecha, conocidos en Málaga por sus acciones violentas. Los manifestantes, al

pasar, pedían la dimisión del presidente y, en general, seguían su camino. Algunos, especialmente de los

que venían al final de la marcha, se quedaron junto al edificio de la Diputación. Un joven escaló la

fachada y colocó una bandera verdiblanca junto a la nacional. Después empezaron los enfrentamientos.

Los agentes del orden cargaron contra los concentrados, que arrojaron piedras contra los ventanales del

edificio. Las cargas de la Policía Armada fueron de una violencia extrema, como no se recordaba en

Málaga.

Mientras tanto, el grueso de la manifestación continuaba su recorrido, sin saber que a su retaguardia se

estaban produciendo enfrentamientos de gravedad.

El punto final de la manifestación era la zona del Puente de las Américas. Allí, desde un paso elevado, los

parlamentarios malagueños y los organizadores pusieron fin al acto con unas palabras encendidas de

entusiasmo del diputado socialista Rafael Ballesteros, aclamados incesantemente por los manifestantes.

La manifestación, que se había desarrollado en un clima festivo y a la que la presencia de mujeres y niños

conferia un carácter auténticamente ciudadano, terminó con vivas a Andalucía, al pueblo andaluz y a la

autonomía.

La muerte de José Manuel García

La ingente muchedumbre empezó a dispersarse con todo orden, haciendo el camino de vuelta hacia el

centro de la ciudad, pero al llegar al puente de Tetuán se encontró con que allí se estaba librando una

auténtica batalla, de una dureza inigualable. Los botes de humo y las balas de goma en un principio, más

tarde aparecerían las de plomo, sembraron la confusión. Abundaron las carreras, los atropellos, las caídas

al suelo de mujeres y niños. Los manifestantes arrojaban piedras contra los policías, a un pelotón de los

cuales rodeó. Este grupo de agentes, según la nota oficial del gobernador civil, hizo uso de sus armas re-

glamentarias y fue entonces cuando cayó sobre el pavimento, herido mortalmente, el joven de diecinueve

años José Manuel García Caparros, trabajador de una fábrica de cervezas y militante de Comisiones

Obreras, que fue recogido por varios compañeros y conducido a la residencia sanitaria de la Seguridad

Social, donde ingresó cadáver.

Incidentes nocturnos

La noticia de la muerte de José Manuel se esparció rápidamente por toda la ciudad. La comisión

organizadora celebró una reunión de urgencia, mientras que los parlamentarios se dirigieron al Gobierno

Civil. A primeras horas de la tarde se hizo pública una nota oficial del Gobierno Civil, cuya veracidad es

puesta en duda por los diversos partidos y organizaciones sindicales.

La nota del Gobierno Civil afirmaba:

«Numerosos grupos de manifestantes, sobre todo al final de la manifestación, se fueron concentrando ante

dicho edificio oficial, comenzando a lanzar contra su fachada objetos diversos, para terminar

apedreándola con gran intensidad y produciéndose rotura de cristales y lunas.

En tal momento se dio orden de despejar el gran número de concentrados ante dicho edificio, lo que se

efectuó seguidamente por las fuerzas de orden público

En el punto indicado se produjo la colisión de los manifestantes con las fuerzas de la Policía Armada, que

fueron atacadas con piedras, de las que quedó literalmente sembrada la calzada. Un pelotón de las fuerzas

de orden público fue acorralado, y agotados sus elementos antidisturbios se vio precisado a hacer uso de

sus armas cortas.»

Para intervenir en las investigaciones que se llevan a cabo para esclarecer los incidentes, llegó ayer a

Málaga el subdirector general de Seguridad, José Sáinz.

EUROPA

Momento en que varios jóvenes intentan colocar en la Diputación de Málaga la bandera blanquiverde

 

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