Autor: Aguilar, José. 
 Sevilla. 
 La mayor concentración     
 
 El País.     Página: 14. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

SEVILLA

La mayor concentración

JOSÉ AGUILAR, Sevilla

Las previsiones de los organizadores se vieron desbordadas, y entre 350.000 y 400.000 sevillanos

celebraron el Día de Andalucía recorriendo durante casi dos horas las calles del centro de la ciudad.

La riada humana era tan impresionante que las cuatro quintas partes de los reunidos no pudieron oír la

alocución que Alfonso Guerra (PSOE) dirigió a los manifestantes, en nombre de la Asamblea de

Parlamentarios andaluces, desde el balcón principal del Ayuntamiento. Tras la lectura de este manifiesto

—interrumpido por gritos estruendosos de que hable en andaluz— la muchedumbre guardó silencio

mientras se oía el himno regional y ondeaban miles de banderas blanquiverdes.

Los parlamentarios de la provincia y dos representantes de cada uno de los partidos organizadores

encabezaban la marcha, que iba precedida por la histórica bandera de Blas Infante portada por un grupo

de niños. Banderas de todos los partidos, sindicatos y entidades ciudadanas y culturales y diversas

pancartas —una con el lema Si Marco, encontró a su madre, los andaluces encontraremos nuestra

autonomía— daban significación unitaria y andalucista a la histórica jornada. Se dieron gritos de

Autonomía para Andalucía, Emigrantes aquí, Andalucía grita, escuelas gratuitas, Gobierno escucha, la

autonomía es nuestra lucha, Terrateniente, banquero, invierte aquí tu dinero, y otros.

La manifestación tuvo que dar comienzo con media hora de retraso para esperar a los miles de ciudadanos

que, procedentes de los barrios y pueblos de la provincia, encontraron dificultades de tráfico para acceder

al Prado de San Sebastián y también a causa de la actitud de unos doscientos multantes de Fuerza Nueva,

en su mayoría muy jóvenes, que portando banderas exclusivamente nacionales, se concentraron delante

de los manifestantes de forma provocativa. Antes de que llegase la fuerza pública, el servicio de orden

consiguió que se retirasen, aunque se les invitó a integrarse en el grueso del cortejo, lo que no aceptaron.

 

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