Secuestro del presidente de Fiat-Francia. 
 En libertad el italiano y cinco argentinos reclamados por Francia     
 
 Informaciones.    06/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

SECUESTRO DEL PRESIDENTE DE FIAT-FRANCIA

En libertad el italiano y cinco argentinos reclamados por Francia

MADRID, 6 (INFORMACIONES). — Anoche abandonaron la prisión de Carabanchel los cinco subditos

argentinos y uno italiano, supuestos implicados en el secuestro del presidente de Fiat Francia, Luchino

Revelli-Beaumont, y cuya vista de extradición, formulada por las autoridades francesas, se celebró días

pasados en la Audiencia Nacional de Madrid.

La Audiencia Nacional deniega con las órdenes de puesta en libertad de los supuestos implicados en el

secuestro la concesión de la extradición, aunque aun no se ha hecho público el auto ni el fundamento en

que se basa, atendiendo así la petición de los defensores, los letrados señores Stampa Braun, Molla,

Mohedano, Roldan, Apalategui y Oriol Aran. Los puestos en libertad anoche, a las once y media, son el

italiano Vicente Giarratana y los argentinos, miembros del movimiento peronista de izquierdas, Horacio

Rossi, Luis Alberto Ramos, Alfredo María Roca, Carlos Arbelos y Héctor Uriarte.

Otro de los detenidos con motivo del secuestro, Víctor Osear Castillo, se encuentra pendiente de la

resolución acerca de la petición de extradición formulada por el Gobierno argentino a las autoridades

españolas, que se espera se resuelva en fecha próxima.

El día 13 de abril, cuando Luchino Revelli-Beaumont, director de la Fiat-France, regresa-I ba a su casa,

en la rue de la Pompe, de Paris, y se disponía a descender del vehículo, cuatro individuos se abalanzaron

contra él y tras un breve forcejeo con el conductor le arrastraron a un «R-12», color amarillo, a bordo del

cual emprenden la fuga. Poco después, «Europa 1» recibió una llamada telefónica de los secuestradores

en la que se exigía la cantidad de tres millones de francos, que debían pagarse «en víveres y en

medicamentos distribuidos gratuitamente a los obreros parados de nacionalidad italiana». Reivindicaba el

atentado el denominado comité para la Unidad Socialista Revolucionaria. En días sucesivos la central de

la Fiat se pone en contacto con la familia Revelli-Beaumont para hablar en relación con el rescate. Pero

no es hasta el día 18 cuando la esposa del prisionero recibió el primer aviso de los secuestradores. Los

primeros contactos son establecidos en Genes, pero fracasan a causa de la presencia poco discreta de la

Policía italiana. El 18 de mayo los periódicos reciben una fotografía del señor Revelli-Beaumont, en la

que aparece en camiseta y sin afeitar, acompañada de un texto: «El presidente de la Fiat-France detenido

en una prisión obrera será juzgado por un tribunal de trabajadores». A dicha fotografía le precedieron

otras dos. La segunda, el 25 de mayo, que apareció en un diario con el siguiente texto: «El prisionero ha

sido declarado culpable en el nombre de todos los explotadores de la Tierra.» La última fotografía llegó

acompañada de un ultimátum: «Si no pagan 150 millones de francos, el prisionero será ejecutado el

sábado 10 de junio.» Héctor Aristy, amigo de la familia, interviene como mediador, gracias a los

contactos que tiene con grupos sudamericanos. Tras cerca de tres meses de cautiverio el señor Revelli-

Beaumont fue liberado, el día 11 del pasado julio, en las inmediaciones de parís. A finales de dicho mes,

en Málaga, la Policía española detuvo a unas ocho personas, argentinas, sospechosas de haber intervenido

en el secuestro.

 

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