El Colegio de Abogados conmemoró el aniversario del atentado de Atocha  :   
 Santiago Carrillo asistió al oficio religioso. 
 ABC.    23/01/1978.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

EL COLEGIO DE ABOGADOS CONMEMORO EL ANIVERSARIO DEL ATENTADO DE ATOCHA

Santiago Carrillo asistió al oficio religioso

Madrid- (De nuestra Redacción.) En midió de un gran silencio transcurrió e! funeral que en la iglesia de

Santa Bárbara ofició el padre Javierre sí cumplirse el primer aniversario de lo asesinatos de los abogados

laboralistas de Comisiones Obreras en el despacho de la calle de Atocha.

ASISTENTES.—El templo se encontraba abarrotado de público. En el prebisterio, en lugares

preferenciales, estaban el presidente del Congreso de los Diputados, don Fernando Alvarez de Miranda;

e1 decano del Colegio de Abogados, don Antonio Pedrol Rius, y miembros de la Junta de gobierno de

dicho Colegio.

En los primeros bancos se hallaban familiares de las victimas, y los supervivientes de la matanza María

Dolores González Ruiz y Luis Ramos. Entre el público podía verse a Santiago Carrillo, secretarlo general

del P.C.E.: don Simón Sánchez Montero, Joaquín Ruiz-Jiménez. Jaime Mi-ralles, numerosos abogados,

correligionarios y amigos de las victimas.

HOMILÍA.—Pronunció la homilía, breve, el padre Javierre. Aludió el celebrante al misterio de la vida y

la muerte, y recordó que la Eucaristía es algo en la que los críspanos que tenemos fe -vosotros quizá no la

tengáis o la habéis perdido- estamos comprometidas. «En esta Eucaristía —dijo— estamos hoy con el

recuerdo de ellos.»

Después señaló que a este misterio de la vida hay que responde: con el misterio del atnor. Filialmente se

refirió al ejemplo que muchas de los asistentes habían dado en momentos duros de la Patria. "Que Dios os

lo pague.»

EN EL COLEGIO.—Finalizado el acto religioso, en el salón de actos del Colegio as Ahogados tuvo lugar

otro de carácter necrológico,

No se cabía en el salón, que estaba abarrotado de abogados y amigos de las víctimas. En la presidencia se

hallaban el presidente del Congreso de Diputados, señor Alvarez de Miranda; el decano, señor Pedrol

Rius; el subsecretario de Justicia, señor Ortega y Díaz-Ambrona. que representaba al ministro de justicia:

el fiscal del Reino, señor Fanjul Sedeño, y un representante del ministro de Trabajo. Todas vestían

togas.

ORADORES.—Tras unos momentos de colocación —la llegada hasta el salón fue muy apresada—, el

decano invitó a la gente a que ocupara el anfiteatro, pero en él, por razones de seguridad que el propio

señor Pedrol señaló, nada más podía acomodarse una mínima parte de la gente que asistía ai acto. Abrió

el mismo don Joaquín Ruiz-Jiménez, quien dijo que mejor que hablar era guardar silencio, ya que, según

él, aquél fue un día de silencio. Luego se refirió al tiempo y al dolor; «un dolor —dijo textualmente— sin

ira. sin resentimiento». Recordó la profesionalidad de las victimas como juristas y la alegría que

comportaba el haberlos tenido com compañeros y alumnos. Calificó el ejercicio de la abogacía como un

riesgo. Luego habla de los cinco «como semillas de esperanza" y de la grandeza de la profesión "Esos

hombres, por ser ricos en amor, murieron con la toga puesta", concluyó.

MIRALLES.-- Después habló don Jaime Miralles. Con su verbo cálido dijo que «palabras de paz son las

que necesita este recuerdo». Aludió en jus palabras a "¡a gran vocación profesional que tenían y recordó

el ejemplo de ellos como abogados labora listas. Tras rechazar toda violencia, recordó aquellas horas de

serenidad ejemplar en que se impuso la lógica del razonamiento y no la dialéctica de los puños y las

pistolas. Aludió a la reconciliación. «Evocando vuestra memoria —(dijo textualmente— me he referido a

la serenidad y a la reconciliación". Más adelante, dijo: "No es desde la profesión de abogado desde donde

pueda alzarse la voz del rencor... Con el final de vuestra existencia terrena nos emplazasteis a una

conducta determinada. Emplazasteis al poder judicial a que no ceje ni ceda en la investigación y

circunstancia de vuestra muerte.

Luego hizo uso de la palabra el también abobado don Leopoldo Torres Bousali quien recordó las

momentos luctuosos que se vivieron en aquellas jornadas, asesinato que calificó como monstruoso y

gratuito. «Después de esa matanza —dijo— somos una profesión que ha sido honrada por el mérito de

morir por ser -ejercida por digni-dad y libertad. Desde esa fecha, la abogacía se refuerza en defensa de la

libertad de todos los españoles."

EMOCIÓN".—Emocionada, casi llorando. habló doña Cristina Almelda. quien recordó que ellos

luchaban por la unión, por un ansia de justicia, por una vida mejor. No quiso hablar de ellos como

correligionaria. y dijo que la venganza es un sentimiento ruin. Recordó la exigencia de justicia puesto que

estaba en el Palacio de Justicia. y aludió a que ellos lucharon por la convivencia y la libertad en este país.

Fue largamente aplaudida.

LAPIDA.—Cerró el acto el decano de Colegio, quien, tras señalar que el asesino no busca la muerte del

abogado, sino los valores de libertad y de justicia que representa. Aludió a los riesgos que corre el

abogado, y seríalo que este asesinato era u ataque a 1» paz de España. «Este acto c hoy —dijo— significa

nuestra solidaridad con los compañeros asesinados."

Luego, entre un impresionante silencio se descubrió una lápida en la que figuran los tres nombres de los

tres abogados laboralistas.

 

< Volver