Policía Armada. 
 Historia de una reforma     
 
 Diario 16.    06/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 26. 

Historia de una reforma

MADRID, 6 (D16).—El 17 de diciembre de 1976 se produjo en la plaza de Oriente, de Madrid, una

manifestación de guardias civiles y policías armados en la que sus componentes pedían, por vez primera,

una reforma de las Fuerzas de Orden Público que les convirtiese en defensores del nuevo orden ciudadano

y no en brazo ejecutor de un poder autoritario, aunque ni entonces ni en la vista de un posterior consejo de

guerra se aclararon algunos puntos oscuros sobre la identidad de quienes- estaban dentro de aquellos

hechos.

Las consecuencias de aquel acto, en el que incluso fue agredido el general Chicharro, subinspector de la

Policía Armada, al querer enfrentarse a la manifestación a "cuerpo limpio", fueron numerosas bajas por

expediente, arrestos e incluso el procesamiento de ocho policías armados y cinco guardias civiles.

Después de seis meses en prisión preventiva y del consejo de guerra que se vio contra una parte de ellos

quedaron exonerados de los cargos de sedición e insulto a superior por aplicación del reciente decreto de

amnistía.

Este hecho fue tal vez el más importante de los que sensibilizaron a la opinión pública en cuanto a la

necesidad de una reforma de las Fuerzas de Orden Público; reforma que el ministro de la Gobernación y

hoy del Interior, Rodolfo Martín Villa, quiso llevar a cabo en profundidad. Pero las intenciones de Martín

Villa no se han llevado a efecto en su totalidad, aunque asistimos a una importante reforma en ese campo.

La Policía Armada hoy

La Policía Armada se haya integrada en lo que el decreto de 3 de septiembre de 1975, publicado en el

"Boletín Oficial del Estado" número 211, define como Policía gubernativa, junto con el Cuerpo General

de Policía y los Cuerpos Especial Administrativo y Auxiliar de Oficinas de la Dirección General de

Seguridad.

El artículo 5.° del decreto dice textualmente: "Las Fuerzas de la Policía Armada tendrán carácter

eminentemente militar y sus componentes estarán sujetos íntegramente al Código de Justicia Militar y a la

potestad de las autoridades y tribunales de la jurisdicción castrense."

Más adelante se especifica que la Inspección General de la Policía Armada, a las órdenes inmediatas de

su general inspector, dependerá directa y específicamente de la Dirección General de Seguridad.

Pero el carácter "eminentemente militar" de las Fuerzas queda reflejado en el artículo 264 del decreto, que

especifica: "El mando de la Inspección General y de las, Subinspecciones recaerá, respectivamente, en un

general de división y dos generales de brigada del Arma de Infantería del Ejército de Tierra."

Los demás mandos serán ejercidos, de una parte, por jefes y oficiales del Cuerpo de la Policía Armada en

la proporción de un 5 por 100 de la plantilla de comandantes, y del 30 por 100 de! total de la plantilla, de

tenientes y capitanes..."

El resto de las plazas son cubiertas por jefes y oficiales de las Armas de Infantería y Caballería del

Ejército de Tierra, pudiendo, por una mera petición de destino, volver a ocupar cualquier vacante de su

empleo en su Arma de procedencia. Esto significa que no sólo los mandos medios y Ritos están en manos

del Ejército, sino el 70 por 100 del escalafón de tenientes y capitanes y el 95 por 100 de los comandantes.

Este personal del Ejército de Tierra, más los suboficiales especialistas de la Policía Armada, también

procedentes del Ejército, deberán hacer un curso de capacitación en la Academia de la Policía Armada.

Intentos de reforma

Para la reunión del Consejo de Ministros de 13 de mayo dé 1977 se esperaban resoluciones en este

aspecto, pero finalmente la Comisión delegada del Gobierno para Asuntos Militares, integrada por el

presidente Suárez, el teniente general Gutiérrez Mellado y los ministros de los tres Ejércitos, no hacía

alusión alguna al tema de la desmilitarización.

Según pudo saber D16, entre los oficiales del Ejército destinados desde hacía muchos años en las Fuerzas

de la Policía Armada había corrido cierto malestar por la posibilidad de una medida de este tipo, malestar

que había trascendido.

De la Comisión Delegada surgió un proyecto de reforma que fue enviado para su estudio a la Dirección

General de Seguridad y la Inspección de la Policía Armada, la creación de la escala facultativa del Cuerpo

General de Policía, una más definida delimitación de competencias y la retirada de la Guardia Civil de las

poblaciones de más de 20.000 habitantes, ocupándose de ellas la Policía Armada. El tema de la

desmilitarización no aparece.

Hacia el pacto de la Moncloa

Durante el espacio de tiempo desde el 13 de mayo hasta la firma del pacto de la Moncloa, el 27 de

octubre, ,se especula varías veces sobre el tema. Al parecer, las altas jerarquías militares aceptarían sin

reparo una desmilitarización de la Policía Armada, pero no de la Guardia Civil, cosa que, por otra parte,

no se cuestionaba.

Lo cierto es que a mediados de octubre ciertas filtraciones de! periódico madrileño "El Alcázar" hacen

llegar a la Inspección de la Policía Armada la noticia de una próxima reforma en ese sentido. Entre los

grupos de jefes y oficiales procedentes del Ejército y que han pasado la mayoría de su vida militar en esas

Fuerzas, se crea un ambiente de malestar que no es compartido por los pertenecientes ,al Cuerpo.

El general inspector, José Timón Lara, informado por el comandante Tapia, de la 4." Sección, y el

comandante Bernal, de la 2." Sección, visita al director general de Seguridad, al ministro del Interior y al

ministro de Defensa, tranquilizando a los oficiales no partidarios de la desmilitarización. Esta no se

llevará a cabo.

Efectivamente, de los acuerdos del pacto de la Moncloa, importantes indiscutiblemente, no se desprende

una desmilitarización de la Policía Armada.

Según los acuerdos, se separa el Cuerpo Civil (Cuerpo General de Policía) de los Cuerpos Militares

(Policía Armada y Guardia Civil), recayendo el mando en el ministro del Interior y de un secretario de

Seguridad del Estado, y se consigue que los componentes de las Fuerzas de Orden Público se sometan a

los tribunales ordinarios cuando estas Fuerzas actúen en el mantenimiento del mismo. Las Fuerzas de la

Policía Armada se reafirman como un Cuerpo eminentemente militar.

Los destinos de la Policía Armada

Un estudio de las vacantes producidas en las Fuerzas de la Policía Armada para jefes y oficiales del

Ejército desde enero a noviembre de este año, y cuyo resumen se publica en el cuadro adjunto, demuestra

que los oficiales del Ejército

son reacios a pedir estas Unidades. Los motivos pueden encontrarse en el carácter específico de Fuerzas

de Orden Público que tiene la Policía Armada y el hecho de que los oficiales no están preparados para

desempeñar esas funciones, o al menos no reciben ese tipo de instrucción en las Academias. Otros, tal

vez, no piden esos destinos por la imagen un tanto deteriorada que estas Fuerzas ofrecieron en los últimos

años de dictadura. Lo cierto es que las vacantes no se cubren y, sin embargo, es entre los oficiales que ya

llevan muchos años en el Cuerpo donde la desmilitarización encuentra la oposición más enconada.

Por otro lado, según han manifestado a D16 expertos en la materia, los cuadros procedentes del Cuerpo

no ofrecerían tanta oposición a una simple medida de desmilitarización. Ellos se consideran, y están

mentalizados, como defensores del orden público e incluso podrían tener mejor carrera por el nuevo

procedimiento.

Puede afirmarse, por tanto, que no es la oposición de los oficiales del Ejército la que presiona en contra de

la desmilitarización de estas Fuerzas, pues como se desprende del cuadro citado la gran mayoría de- los

oficiales prefiere destinos propios de su Arma.

Sólo un sector muy reducido que ha pasado la mayoría de su vida militar en destinos de la Policía Armada

podría estar interesado en -mantener la situación actual. La reforma que se intenta preveía la posibilidad

de retomo al Arma de procedencia o bien la opción de quedar definitivamente adscritos a las Fuerzas de

la Policía Armada.

 

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