Rueda de prensa de Martín Villa en TVE. 
 "La Policía debe ser juzgada por su eficacia y no por sus planteamientos"  :   
 "Hay que modificar en severidad las leyes penales y procesales". 
 ABC.    01/02/1978.  Página: 1, 7, 72. Páginas: 3. Párrafos: 26. 

RUEDA DE PRENSA DE MARTIN VILLA EN TV. E.

LA POLICIA DEBE SER JUZGADA POR SU EFICACIA Y NI POR PLANTEAMIENTOS

POLÍTICOS

«Hay que modificar en severidad las leyes penales y procesales»

«LOS INDULTOS A DELINCUENTES COMUNES HAN INFLUIDO EN EL AUMENTO DE ESTOS

DELITOS»

•QUE QUEDE CLARO, NO HABRÁ MAS AMNISTÍAS NI INDULTOS, EL PROCESO ESTA

TOTALMENTE

TERMINADO»

«Cuando se apruebe la Constitución, la Policía del Estado deberá colaborar

con las Policias locales»

MADRID. (De nuestra Redacción.) El ministro del Interior, don Rodolfo Martín Villa, mantuvo

anoche ante las cámaras de televisión una rueda de Prensa con participación de los directores de los

diarios «El Correo Catalán», don Lorenzo Gomis; «Informaciones», den Jesús de la Serna; «La Gaceta

del Norte», don Manuel González Barandiarán, y de «El País», don Juan Luis Cebrián.

El señor Martín Villa insistió repetidas veces en que la actuación de la Policía debía juzgarse desde la

óptica de la eficacia y no desde planteamientos políticos, y recordó algunas de las medidas ya aprobadas

para hacer posible esa mayor eficacia.

Reconoció en otro momento que los indultos a delincuentes comunes habían contribuido, junto con otras

causas, a un incremento de tos índices de delincuencia y afirmó que los indultos y las amnistías se habían

acabado.

los relaciones entre Policía y Administración de Justicia ocuparon buena parte del tiempo de la rueda de

Prensa. El ministro del Interior mantuvo la necesidad de proceder a una revisión en severidad de las leyes

penales y procesales e incluso de la propia organización de la Administración. Se mostró partidario de

una mayor coordinación entre Tribunales y Policía e indicó que se crearían unidades especiales de Policía

Judicial.

A continuación recogemos las intervenciones del ministro del Interior, don Rodolfo Martín Villa:

SOLER SERRANO: Señor ministro, hay en toda España, una psicosis de miedo, una psicosis que se

refleja en los periódicos, en las Informaciones, en los comentarios, en las estadísticas, en los reportajes

también sensiblemente en el índice de asistencia a los espectáculos nocturnos. De una manera especial la

virulencia de la delincuencia se nota en Barcelona y en Madrid, donde se suceden robos, atracos,

violaciones, etc., que hacen que el público empiece- a estar seriamente preocupado. Quisiéramos

preguntarle, señor ministro, cómo piensa que puede volver y cuándo la paz a nuestras ciudades.

MINISTRO: Realmente yo pienso que esa .situación que usted denuncia es cierta, es preocupante y es

difícil, tanto por la efectividad de las cifras —supongo que a lo largo de la conversación vamos a poder

hablar de ellas— cuanto por esa psicosis que usted denunciaba. Lo primero, 1a efectividad de las cifras

denotan una dificultad y demandan una actitud de todos, no sólo de la Policía, sino de toda la sociedad

española, muy especialmente de la Policía española, eficaz en la lucha contra la delincuencia común,

contra la algarada callejera, contra el terrorismo. La psicosis que usted denunciaba yo creo que demanda

también quizá una política informativa de mayor porte; normalmente las instituciones por su propio oficio

no suelen ser muy permeables a la información y yo quiero realmente con esta conversación con ustedes,

pues, inaugurar una política informativa más amplia; porque creo que con ser difícil y preocupantes las

cifras no es peor la situación que en principio creemos los españoles que existe. ¿Como debe actuar el

Gobierno? ¿Cómo debe de actuar el Ministerio del Interior? Yo pienso que ejerciendo la autoridad,

simplemente ejerciéndola. Ejercer la autoridad significa estar le lejos de un verbalismo autoritario que

normalmente supone incapacidad de ejercer la autoridad de verdad y estar lejos también de lo que

podríanlos llamar la demagogia de la clemencia, que a veces también lo que esconde es una cierta

complicidad, aunque no sea pretendida. En definitiva, yo entiendo que los españoles, pues, pretenden

ejercer sus derechos, los derechos eleméntales, _que son los grandes derechos en tranquilidád, en orden y

en paz. Que esto es siempre necesario, incluso que es especialmente ¡necesario, más en esta época, en que

estamos tratando de instaurar definitivamente un régimen político de democracia. Si cualquier régimen

político necesita de seguridad, la necesita mucho mas la convivencia democrática, tratando de

compaginar, atraque es mucho más difícil, pero es nuestrá obligación, 1a libertad y la autoridad bajo el

imperio de la Ley. Creo que esta tan sencillo es lo que nos toca hacer a todos.

LORENZO GOMIS.—Yo creo que puede ser más útil que el formular una pregunta por mi cuenta,

Intentar saber lo que el señor ministro del Interior con mayores elementos de juicio y mayor conocimiento

de causa, se pregunta a sí mismo.

MINISTRO.—Yo creo que en el tema de Barcelona nos podemos formular una primera pregunta:

¿responden a los mismos supuestos la evolución en la delincuencia común que los actos terroristas?

Pienso que no. Pienso que no ni en Barcelona, al en el resto de España, Yo diría que en relación con la

evolución de delincuencia común influyen enormidad de cuestiones. Unas que estamos en un país que se

convierte de rural en Industrial y urbano. Las grandes aglomeraciones, Barcelona es una de ellas,

realmente producen ese incremento en la delincuencia común, que, por supuesto, es bastante menor de lo

que circula por otras capitales europeas, pero que Insisto, como dije antes, significa cifras preocupantes.

¿Cuál es la forma de combatirlo? Algunas disposiciones hemos tomado últimamente, como ha sido la

creación de Comisarías en todas las ciudades de más de veinte mil habitantes; piensese que, por ejemplo,

Barcelona, y en su cinturón y en su provincia, me parece que las únicas ciudades que tenían comisaria

creo que debían ser Manresa, Vich sabadell y Tarrasa. y hay más de una veintena de ciudades de más de

veinte mil habitantes, algunas de más de cien mil habitantes, y algunas con más de trescientos mil

habitantes, como Hospitalet que no disponía de servicios policiales, de policia y Policía Armada. La

instauración de la Policía de barrio creo que no llevara a combatir en forma eficaz la delicuencia común y

la intranquilidad callejera.

Tema de terrorismo. El tema del terrorismo hemos tenido en Barcelona cuatro sucesos. Dos de ellos muy

aparejados, como son el asesinato de don José María Bultó y don Joaquín Viola, y otros dos hechos

también terroristas de origen distinto, uno el del «Papus», en el que parece que hay implicadas personas

pertenecientes a grupos ultra, y otros el de la Scala, en el cual están implicados movimientos libertarios.

Yo diría de que de todos ellos a mi el Que mas me preocupa, en este orden de cosas, es este último,

porque realmente ahí boy na cierto origen de los movimientos libertarios que circulan en Barcelona, y que

es una amenaza que puede ser Importante pava la convivencia pacífica en Barcelona. Loa otros, los dos

del señor Viola y el señor Bultó, están descubiertos: pensemos en una eficaz acción policial que no

solamente los descubra, sino que los detenga; también está descubierto el tema de «El Papus», y en

concreto la pregunta que me hago es ésta: ¿tenemos respuesta suficiente en la delincuencia común? Creo

que vamos a tenerla en plazo breve. Hay cosas para las que realmente estábamos en cierto modo

desarmados, porque no estábamos acostumbrados a combatir este tipo de delincuentes, y me preocupa

especialmente en Barcelona, pues esa acción de grupos anarquistas siempre ha sido una acción

desestabitizadora de la convivencia pacifica en. Barcelona desde siempre.

JESÚS DE LA SERNA.—¿Cómo es posible que la Policía, que actúa eficazmente. detiene al delincuente

común, comparece ante quienes tienen que comparecer, y prácticamente son puestos casi

automáticamente en libertad?

MINISTRO.—Realmente, en este tema de la lucha contra la delincuencia común creo que hay cosas que

son previas a la actuación policial, cuestiones que son propias de la actuación policial y cuestiones que

son posteriores a la acción policial como es pues, el enjuiciamiento a través de la actuación de los jueces

y de los Tribunales. Yo quiero decir que desde el punto de vista de la eficacia policial, si se mide per el

porcentaje de delitos esclarecidos, policialmente, sobre delitos realmente reslizados, pues, entonces, diría

«ve estamos en anas cifras importantes, positivas, y en este sentido, determinados delitos, por ejemplo,

delitos contra las personas, delitos contra la honestidad, son aclarados del orden de cuatro de cada cinco

digamos que entre un setenta y cinco y un ochenta por ciento de los delitos son adorados. ¿Qué sucede

cuando hay discordancia entra la actuación policial y las decisiones Judiciales? Pues, realmente, en este

sentido, yo creo que también hemos de enmonarle con naturalidad. En algún caso o le mejor ha habido

una acción policial eficaz, y a lo mejor no lo ha sido tanto en la aportación de pruebas de los Jueces para

que realmente la actuación policial pueda estar siempre protegida por lo actuación judicial. En otro caso,

puede ser que haya qee modificar —y estoy seguro que hay que modificar— y hay qne modificar a la

severidad las leyes penales y procesales. Creo que, por ejemplo, la Policía, pues, en cierto modo, se queja

de que se están dando en numero excesivo, a su Jálete, libertades provisionales. Creo que las libertades

provisionales no se dan por una desición digamos gratuita, de los jueces, sino porqué realmente en la ley

de Enjuiciemiento Criminal no es que le da esas posibilidades, sino que prácticamente le obliga para

determinados delitos que tienen determinadas penas de ese carácter. Cree que es que no solamente hay

que modificar en eficacia fe actuación policial, sino que seguramente hay que modificar también las leyes

penales y procesales.

GONZÁLEZ BARANDIARAN. — ¿Considera el señor ministro que los Indultos de amnistía otorgados

han podido influir de una manera negativa en el aumento de la criminalidad que se registra añora mismo

en el país?

MINISTRO.—Realmente no es sólo que lo creo, sino que estoy seguro que han influido. Los indultos a

delícuentes comunes han influido notablemente en el aumento de la criminalidad común, como ha venido

ocurriendo no sólo ahora, sino en los sucesivos indultos que a lo largo de los últimos cuarenta años se han

dado Yo me acuerdo que al final de mi época de gobernador civil de Barcelona, el jefe superior de Policia

me contó el caso de un indultado que cometió un delito en la misma manzana de la cárcel Modelo. Esto es

cierto. Pero, sin embargo, yo creo que debajo de todo esto anida, en cierto modo, que si el Gobierno, si las

Cortes, en su caso, se ha pasado no tanto en el tema de los Indultos digamos a delincuentes comunes,

cnanto en las amnistías que realmente se vinieron dando por motivaciones que carácter Politico. Entonces

yo quiero decir que en este sentido cree que el Gobierno hizo lo que debía naces en cada momento. Y no

son razones de justicia, no son razones de equidad, son razones políticas, razones de conveniencia pública

las que nos llevaron a la amnistía. Usted es director de un periódico de Bilbao, y supongo que coincidirá

conmigo; ye estoy absolutamente cierto en esta afirmacion, de que no sé si será posible o no que el País

Vasco pueda participar en libertad en la convivencia política española. Yo tengo grandes esperanzas,

aunque sé que hay grandes dificultades. Pero también es cierto que si no se concede la amnistía, en su

momento esa posibilidad hubiera sido absolutamente inexistente, Lo cierto, es que ya se cubre, y lo que

tiene que quedar perfectamente claro —y que quede claro— es que la amnistía fue la última, los Indultos

fueron los últimos y estamos claramente en un borrón y cuenta nueva.

JUAN LUIS CEBRIAN.—Señor ministro antes de la amnistía política se produjeron indultos parciales

para delitos comunes por el Gobierno anterior y por este Gobierno. Cuando se reclamaba una amnistía

política se daba una amnistía o unos Indultos a presos comunes. ¿No cree .usted entonces que el Gobierno

Quizá no hizo lo que debía o lo hizo, tarde y por eso pagamos ahora las consecuencias de los repetidos

Indultos a delitos comunes?

MINISTRO.—Yo creo que delito» de delincuencia comunes fueron los nórmale», realmente en este

sentido no se fue mas allá de lo que habría sido el objeto de indultos de este estilo por parte de loa

Gobiernos anteriores, y realmente la amnistía por delitos de Intencionalidad política es un tema que no

solamente entre la último ley de Amnistía, que ya aprueban esta* Cortes, sino que previamente por el

decreto-ley al constituirse el primer Gobierno del presidente Suárez y por algunos indultos de carácter

particular fuimos resolviendo, no sé si bien, pienso que como podíamos en cada momento y realmente

pues teniendo en evento ana la situación política no era nada fácil, pensemos que nos estamos

preocupando de la delincuencia común y del terrorismo, y yo les quería recordar, por ejemplo, ahora hace

un año» en circunstancias extremadamente difíciles, el Gobierno que tenia que hacer la transición

política, que tenía que hacer posible la convivencia del país, que tenia que hacer posible que todos los

grupos políticas en la legalidad participaran en las elecciones, creo que hizo lo que tenía que hacer en

cada momento, y en cierto modo, y yendo al tema del País Vasco, que antes se ha planteado, que ero

donde estaba el reto de carácter político más importante, produjo que prácticamente todos los grupos,

todos los trapos significativos, todos los grupos políticos importantes participaran, y eso da lugar a que

boy podamos tener con el Gobierno anos interlocutores válidos. Creo que el resoltado no fue malo en el

orden político, fue obligado en el terreno de lo delincuencia común y cree que lo que tiene que quedar

perfectamente claro es que éste es un proceso totalmente terminado y que no va a haber abiertas otras

puertas.

CEBRIAN.—Es cierto que la Policía carece de medios y Que la Policía tiene una mala Imagen ante la

opinión público y en los medios Informativos. Están todavía muy presentes algunos casos de torturas a

detenidos, algunos casos en los que se presentan detenidos ante el juez sin suficientes pruebas de

culpabilidad, y yo me pregunto si no será por eso por lo que machas veces los jueces dejan en libertad

provisional a tal cantidad de detenidos. ¿Es que el ministro del Interior es consciente de que todo esto

daña la Imagen de la autoridad que el quiere dar a la Policía y es que piensa hacer algo para remediarlo?

MINISTRO.—En primer lugar quiero decirte que cuando ye me refería antes a los problemas de la

información, me be referido o que ana de las instituciones que tiene que abrirse a lo información «son

datos objetivos es la propia Policía y que quizá por la propia naturaleza, de su oficio es una de las

instituciones más aptas para abrirse a la información. Y es lógico que algunas determinadas cosas no

pueda decir.

Yo creo que hemos de terminar un poco con ese enjuiciamiento de que si la Policía española es

democrática o no democrática; si es franquista o no franquista, ¿por qué en vez de enjuiciarla desde la

política no 1» enjuiciamos desde !a eficacia? Y esto es lo que yo estoy intentando hacer.

Usted se ha referido al aire de algunas palabras que yo pronuncié antes en el sentido de que a lo mejor no

se puede aportar a los jueces todas las pruebas necesarias. Me parece que esto entra de lleno en el diálogo

policíaco, supongo que aquí y en todos los países del mundo. Segundo, creo Que debiéramos de tener en

cuenta y además que resulte claro no solamente para el aspecto policial, sino para todos los aspectos de

que los dos Gobiernos del presidente Suárez y fundamentalmente el primer Gobierno jo que trató de hacer

—y creo que lo logró en buena medida— es un ambicioso programa de reforma política, no intentó hacer

una revolución política. Quiere decirse que yo en este caso ai lo que se hubiera intentado es lo segundo,

seguramente hubiera sido la persona adecuada: no sé si lo soy, pero con toda seguridad no lo hubiera sido.

Entonces yo me explico también el tema de la Policía. ¿Qué es lo que me toca hacer a mí? Pues a mí me

toca hacer una Policía eficaz, me toca hacer una Policía no política, sino una Policía al servicio del

Estado, con independencia de la opción política que gobierna, Bueno, pues esto es lo que estoy

intentando. Y como quiero hacer una Policía eficaz, que sea eficaz en el combate contra la delincuencia

común, tengo que utilizar aquellas personas que entiendo que son eficaces. Y también porque al igual que

no hemos hecho una revolución política. sino una ambiciosa reforma política, y no voy a hacer una

depuración policial, sino que voy a intentar —y estoy intentándolo— hacer una ambiciosa reforma

policial. Y en este sentido y con todos los respetos yo tengo que rechazar, no digo que haya algún caso —

en todas las Corporaciones siempre suele haber casos que hagan buenas algunas acusaciones—; yo tengo

que rechazar el tema de las torturas, como tengo que rechazar aquella otra acusación que se le hace a la

Policía como de complacencia con el terrorismo blanco. Creo que las dos acusaciones son absolutamente

inciertas en estos momentos y creo que puedo dar algunas pruebas de unas y otras. Pero, por si hubiera

alguna duda en relación con ese tema, yo creo que es claro y recordará el director de «El País» que

hablamos de este tema hace bastantes meses, quizá recién nombrado yo ministro de la Gobernación —el

primer Gobierno del presidente Suárez— no solamente no me he opuesto, sino que he sido enormemente

partidario de propiciar la asistencia jurídica a) detenido desde el momento mismo de ja detención. Creo

que con eso se van a clarificar muchas cosas y realmente a dar por no válidas muchas de las acusaciones

de tortura que contra la Policía española se hacen. Creo que también el someter a los Cuerpos y las

Fuerzas de la Seguridad del Estado a la jurisdicción ordinaria servirá también para que este tipo de

acusaciones no tengan por qué tener ninguna base. Creo que no la tiene, creo que la posición militar ha

sido en los Cuerpos militares que sirven a la seguridad de] Estado una .jurisdicción quizá mucho más

exigente, pero es claro que la sociedad española, aunque sólo fuera para que no sean válidas ese tipo de

acusaciones, es necesario que pase a la jurisdicción ordinaria y el tema se clarificará muchísimo más.

SOLER.—¿Cree el señor ministro que hay una relación libertad-seguridad y que a mayor libertad menos

seguridad, o viceversa?

MINISTRO.—No, no. Nuestra obligación es justamente —y por eso el oficio es difícil— es hacer

compatible en un régimen democrático libertad con seguridad, entre otras cosas, es que no se disfruta de

auténtica libertad si no se está seguro y no se estará seguro si no se es libre.

—Volviendo otra vez a la conversación respecto a la psicosis que existe entre la población de Inseguridad

en las calles de las grandes ciudades sobre todo, los hechos que reflejan los medios de comunicación, ¿no

están siendo, quiza, en algún grado interpretados con magnificencia por parte del público? ¿Realmente

una situación como la que estamos viviendo es la que corresponde a un país en una casi totalmente

alcanzada democracia?

MINISTRO.—Creo que sí, pero eso, aunque a ami me debe de preocupar, tampoco me justifica para no

estar intranquilo. Evidentemente, ayer un gobernador me decía cómo en una provincia ha habido, por

ejemplo, el año pasado dos casos de violaciones, uno simplemente intento, en los dos jamás se ha

descubierto a los culpables. Eso no ha obstado para que la Asociación Democrática de la Mujer de esa

provincia haya organizado una manifestación para protestar por el clima que existe en torno a las

violaciones. Eso es enormemente cierto. Pero aún siendo cierto eso, no obsta para que nosotros tengamos

que poner los medios necesarios para combatir esto. Y en este sentido recordarán ustedes que

recientemente he propuesto al Gobierno la creación, lo que indicaba antes, de las Comisarías en las

ciudades de más de 20.000 habitantes. Piénsese que una ciudad como Elche, con más de 100.000

habitantes, no tenía Policía Armada hasta hace poco tiempo, que Hospitalet está, prácticamente

desguarnecido, que en. Ponferrada no hay Policía Armada, son ciudades con problemas urbanos o

laborales importantes. Creo que se tardará algún tiempo en tener los resultados. Nosotros hemos dividido

el país en tres tipos de ciudades, las menores de 30.000 habitantes, que actuarán normalmente en su

calidad de Policía Judicial, aparte de otras competencias de la Guardia Civil; en las de más de 20.000

habitantes, la Policía Gubernativa, y en las de más de 100.000 habitantes y capitales de provincia y las

áreas metropolitanas, no solamente la Policía, sino con la adición de radiopatrullas del 091 que

instalaremos en las ciudades a lo largo de todo este año; los vigilantes jurados, los serenos, que realmente

no fue un acierto el suprimirlos; las Comisarías de barrio. Hemos de sacar a nuestra Policía a la calle en

situaciones de normalidad, primero para ser eficaz, y segundo, para que el país, el ciada da no lo vea

protegiéndole en el ejercicio de sus derechos normales y no solamente en colisión, aunque colisiones

entre ciudadanos y policías tienen siempre que producirse.

Hay dos cuestiones básicas en materia de Policía: la eficacia y la confianza. Es decir, parece ser que son

las dos cuestiones que se están aquí planteando. El ministro pide eficacia a la Policía. Todos los

ciudadanos pedimos eficacia. Pera ahora también e plantea la cuestión de confianza reciproca entre

policías y ciudadanos. Como estamos en la democracia, es algo que está Inventado ya, igual que se habla

de Derecho comparado, se podría hablar de Policía comparada. Yo supongo que el señor ministro del

Interior ha estudiado los modelos exteriores de las democracias occidentales en cuestión de Policía, y me

gustaría saber qué aspectos, qué modelos interesan más. le parecen más útiles, como eficacia -y como

confianza, y qué aspectos en cada uno de los modelos. Y más concretamente me gustaría saber si ha

encontrado en algún modelo algo que sea sugestivo en cuanto a la eficacia y a la mayor confianza que

puede inspirar la transferencia de algunos servicios en las autoridades territoriales y en España podría ser

en los entes autónomos.

 

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