Autor: García-Quijada, Ernesto. 
 La Policía Armada y la Pascua Militar. 
 Proyectos y principios inmutables     
 
 Informaciones.    05/01/1978.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

La Policía Armada y la Pascua Militar

PROYECTOS Y PRINCIPIOS INMUTABLES

Por Ernesto GARCIA-QUIJADA (capitán de Infantería de la Inspección General de Policía Armada)

NADIE puede dejar de ser consciente del" papel fundamental que la Policía Armada, como componente

de las fuerzas de orden público, desempeña en nuestra sociedad, sobre todo en una época en que, como la

actual, la defensa contra la plaga del terrorismo y la imagen de la autoridad dependen en gran medida de

ellas.

Son conscientes todos los .españoles de buena voluntad que con el magnífico aval que supone el sacrificio

de sus mejores hombres, ven en nuestros policías a los centinelas permanentes de sus bienes, de sus

libertades y hasta de su concepto de convivencia y civilización.

Es consciente el Ejército, suprema garantía de nuestra seguridad y Leyes Constitucionales, que al

reconocerlas como fuerzas en primera línea de combate, y cumpliendo aquel artículo tan bello de sus

ordenanzas: «... acudir al puesto de mayor riesgo y fatiga», no duda en enviar a sus propios jefes y

oficiales a cubrir sus cuadros de mando, considerando su tiempo en las fuerzas como aptitud para el

ascenso al empleo superior.

Y es consciente el Gobierno, que con la elaboración de una serie de proyectos pretende adecuar sus

técnicas y medios a las nuevas necesidades, con el fin de potenciarla y hacerla más eficaz.

Así, una revisión de los emolumentos permitirá que desaparezca el sentimiento generalizado de bajo

«status» social y la preocupación por otra ocupación que palie sus necesidades económicas. El policía

podrá entregarse por enteco a su profesión, y esa entrega acrecentará su orgullo de serlo, compensándole

íntimamente de largas y duras horas de servicio y de tan frecuentes incomprensiones.

La revisión del plan de -«ludios en la Academia Especial perfeccionará su formación y pondrá al día sus

conocimientos en cuanto a las técnicas más modernas que le permitirán contrarrestar con eficacia la

creciente delincuencia común, la subversión y el terrorismo.

El estudio y nueva dotación de medios antidisturbios no lesivos, al mismo tiempo que facilitará sus

acciones, evitará, en todo lo posible, los desgraciados accidentes que todos, unánimemente, lamentamos.

El resucitar el policía de barrio, el romper de los telefilmes americanos, estrechará el contacto policía

ciudadano, acostumbrándose éste a su presencia y generándole ese sentimiento de seguridad y simpatía

que la misma lleva consigo, lo que ayudará a cambiar la deteriorada imagen pública de la Policía Armada,

imagen que algunos sectores, a través de ciertos medios de comunicación, pretenden mantener y fomentar

cuando presentan a nuestros policías como ciudadanos de segundo orden, ansiosos de golpear con su

defensa a pacíficos e inocentes viandantes.

Pero donde la consciencia del Gobierno se hace más patente es cuando en la nueva reestructuración de las

fuerzas ce orden público conserva para la Policía Armada su carácter eminentemente militar. Sabe que los

enemigos de nuestra Patria, además de la violencia, utilizan las más sutiles armas de la guerra psicológica

y que de un enfrentamiento puramente armado se ha pasado a una lucha por la lealtad de los hombres.

En un conflicto así planteado no bastan la adecuación de medios y los cambios: estructurales, se

requieren, además, unos principios inmutables, unos valores que sin ser privativos de militar, constituyen

el entramado y la razón de ssr de las fuerzas armadas, y, por tanto, son sus máximos exponentes.

Como e! de la disciplina, sin la que no podrían formar ese sólido muro de contención contra la

incomprensión de unos y la insidia y ataques de otros.

Como el del espíritu de sacrificio, cuya muestra más palpable es la larga lista de asesinados en sus filas,

víctimas de un odio irracional; que lejos de conseguir su propósito, sólo consigue aunar esfuerzos y que a

ese odio conteste con la superioridad de su ideal.

Como el de su patriotismo, que se traduce en un profundo amor a España, a la que prometieron, en un

juramento que se renueva todos los días, «derramar hasta la última gota de su sangre, si fuera preciso, en

defensa de su honor, de su independencia y del orden dentro de ella».

Por todo esto, a nadie puede extrañar que la Policía Armada, nuestra Policía Armada, celebre también,

con un júbilo especial, la Pascua Militar.

 

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