Autor: Laborde Vallverdú, Enrique. 
 En busca de una "emisora pirata". 
 La policía de París asalta la sede del Partido Socialista  :   
 Miterrand había denunciado en un programa el acaparamiento oficial de los medios informativos. 
 ABC.    30/06/1979.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

ABC. SÁBADO, 30 DE JUNIO DE 1979. PAG. 17.

EN BUSCA DE UNA «EMISORA PIRATA»

LA POLICÍA DE PARÍS ASALTA LA SEDE DEL PARTIDO SOCIALISTA

PARÍS, 29. (De nuestro corresponsal.) Radio-Riposte «riposte»: respuesta viva, instantánea,

hecha a un interlocutor agresivo), la emisora pirata del Partido Socialista, ha inaugurado sus «programas»

con un mensaje de Francois Mitterrand, grabado en cinta magnetofónica y con una espectacular y

excesiva acción de la Policía, que asaltó, con gran lujo de medios, la sede histórica del partido en Cité

Malesherbes, en las proximidades de Pigalle. sin encontrar ni rastro del equipo emisor.

En los locales se encontraban tres notables del partido, los diputados Paúl Quiles y Laurent Fabius y el

senador Bernard Parmentier, que fueron evacuados sin grandes miramientos. Esta operación, llevada a

cabo por órdenes del procurador de la República (magistrado que representa al Ministerio Público), no

sólo ha creado un grave precedente, sino que ha provocado una delicada situación política.

JUSTIFICACIÓN.—Todo comenzó a las seis y media de la tarde, cuando una caravana de automóviles

salió de la Place du Palais-Bourbon. donde se encuentra la sede central del Partido Socialista, en dirección

de la histórica sede de la sección francesa de la Internacional Obrera, en el número 12 de la Cité

Malesherbes, donde se encontraba la emisora Radio-Riposte, que, a las siete de la tarde. Inauguró sus

transmisiones en la misma frecuencia que Fran-ce-Musique, es decir, en 98 MHZ. Durante siete minutos

se escuchó el mensaje de Francois Mitterrand, en el que el primer secretario del Partido Socialista

justificaba su acción nomo único medio de denunciar «el acaparamiento del poder sobre los grandes

medios de expresión».

Apenas terminado el mensaje, un helicóptero hizo su aparición y Radio-Riposte recordaba a Radio

Londres en los días de la guerra. Una interferencia hizo imposible la escucha y la emisora cambió de

frecuencia, aunque en los 95 MHZ no se captaba bien y era Imposible seguir el «programa». Pero hacia

las ocho de la noche se dio la voz de alerta: la Policía. En principio, la Policía se presentó como una visita

de cumplido, de las que tocan el timbre y esperan a que les abran la puerta. Los responsables socialistas

reclamaron la presentación del correspondiente mandato judicial, y como no existía, cerraron la puerta a

cal y canto. Mientras ganaban tiempo con este argumento efectuaron llamadas telefónicas a los

presidentes de la Asamblea Nacional y del Senado, así como al alcalde de París y al Elíseo. Todos

prometieron intervenir Inmediatamente para que la Policía evacuase la zona. El diputado Laurent Fabius,

que es portavoz del Partido Socialista, advirtió a la Presidencia de la República: «Hagan lo necesario, si

no haremos responsable al jefe del Estado de lo que pueda ocurrir.»

INTERVENCIÓN.—Y lo que no tenía que ocurrir ocurrió: a las ocho y media de la noche llegaron

refuerzos de Policía, dotados de escalas para el asalto en regla del «castillo» asediado. A las nueve los

policías de la brigada judicial se colocaron los brazaletes color naranja, con el indicativo «Policía». Diez

minutos después, cinco miembros de la brigada de intervención comenzaron a demoler la puerta

principal, mientras inyectaban gases lacrimógenos por las brechas. Michel Charzat, consejero de París,

llamó desesperadamente al Elíseo, pero le colgaron e] teléfono al saber de lo que se trataba.

Hacia las nueve y media la puerta principal cedió y los policías se encontraron, frente a frente, con dos

diputados, un senador y un consejero municipal, con el fajín tricolor. El comisario de Policía les indica

que tiene órdenes del procurador de la República de registrar los locales y de confiscar la emisora.

Mientras hablan, una ventana saltó en añicos y el registro comenzó apresuradamente. A las diez y media,

todos los ocupantes del local fueron desalojados sin grandes miramientos, y a las once de la noche todo

había terminado. De la emisora, ni rastro.

Oficialmente se ha anunciado que «una emisión de una radio pirata, previamente anunciada, ha sido

difundida el 28 de Junio de diecinueve a veinte horas. Este hecho —se subraya— constituye un delito de

infracción al monopolio del Estado, previsto por la ley del 7 de agosto de 1974 y completada por la ley

del 28 de Julio de 1978». «La localización del lugar de la emisión —se agrega— ha permitido a la Policía

judicial el actuar ante un estado de delito flagrante y de acuerdo con Instrucciones de la autoridad judicial,

como es la regla en estos casos, de registrar en los locales del número 12 de Cité Malesherbes para

confiscar, eventualmente. el material utilizado.»

PROTESTAS.—Todos los medios de opinión condenan hoy la acción de la Policía contra la sede de un

partido político, pero dedican el fondo de sus comentarios a la noción de monopolio que hoy por hoy, por

razones evidentes, nadie ha impugnado. Pero, curiosamente, en ese orden de ideas se producen unas

sintomáticas coincidencias entre actitudes políticamente opuestas. Así, «Le Figaro» escribe hoy:

«Creemos que es contrario a la democracia que el poder, sea cual sea, se ampare de los medios de

Información, en la radio y en la televisión, como es el caso actualmente? Es evidente que los

acontecimientos esenciales de nuestro tiempo son presentados, de un modo discutible, con una visión

siempre favorable al régimen en plaza.

Francois Mitterrand no puede afirmar, seriamente, que él y sus amigos no pueden expresarse. Pero es

exacto que no les es tan fácil como a los hombres de la mayoría.

Por su parte, Laurent Fabius, portavoz del Partido Socialista, ha dicho en una conferencia de Prensa:

«Nosotros somos partidarios del monopolio de radio y televisión siempre y cuando sirva para la defensa

de las libertades y a la expresión de las diversas corrientes de pensamiento. Pero protestamos, y éste era el

sentido de nuestra emisión radiofónica, cuando se produce, como actualmente, una desviación de ese

monopolio en beneficio del poder y a su exclusivo servicio. Desde este punto de vista, las reacciones de la

Prensa nos dan la razón.»

En fin, el próximo día 3 de julio se celebraré una manifestación, convocada por el Partido Socialista, para

protestar públicamente contra lo ocurrido en la noche del jueves, día 28 de junio, una fecha que no se

olvidará tan fácilmente.—Enrique LABORDE.

Mitterrand había denuncia» do en un programa el acaparamiento oficial de los medios informativos

 

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