Autor: Páez, Cristóbal. 
   Nada catastrofal     
 
 Arriba.    07/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Jueves 7 octubre 1976

HADA CATASTROFAL

ES mucho mas sencillo formular grandes, solemnes declaraC cosas específicas. Así, por ejemplo, los

grandes temas unicos que precisar esquemas sencillos y concretos para versales^uales son la paz, el

desarme, los derechos humanos..., navagan desde hace años sobre océanos de tinta sin que el puerto &T

destino se vislumbre en lontananza. Algunas ilustres cabezas Europeas, entre las que sobresalen las de los

doctrinarios Güizot y RoyerColiard, han despreciado literalmente los «derechos del hombre» porque son

absolutos, metafísicos, abstracciones e irrealidades. Por eso, alguien ha dicho que los verdaderos

derechos son los,que absolutamente están ahí, porque han ido apareciendo y consolidándose en ¡a

historia: tales son las «libertades», la legitimidad, la magistratura, las «capacidades».

Hace un mes se celebró, en Madrid, la LVII Conferencia de la ILA (Imemational Law Asso ciation), y el

Comité encargado del estudio de los derechos .humanos adoptó el acuerdo de instar a todos los países a

que pon gan en práctica los dos acuerdos de la ONU sobra la materia. Como se recordará, hubo sus más

y sus menos, pues en tanto un representante de la URSS adujo que la declaración de las Naciones Unidas

no era vinculante a los Estados, otros delegados mantuvieron la tesis de que sí lo es, desde el momento

en que tos diversos Estados han ido incorporando tos tan debatidos derechos humanos a sus legislaciones

positiva*.

Pero el tema está ahí, en mitad d« tas plazuelas del mundo, y Moverá mucho antes de que sea dicha la

última palabra sobre *J mismo. De la paz y del desarme mejor es no hablar, pues i talmente está todo

hablado. Servirán aún para convocar grandes encuentros Internacionales, ocupar * muchos funciona

rios, raflenar mular** d* folios y provocar centenares da bostezos. Asi M la vid*, que diría cualquier

filósofo cazurro.

¿Y aquí? ¿Qué pasa aquí? En España, d» tejas arriba pasan muchas cosas. Si las palabras, si la verborrea

incidiera negativamente en la contaminación atmosférica, los recientes y tristes episodios registrados en

Italia por el escape de gases venenosos no dejarían de ser una broma frente a lo que ocurriría en nuestras

grandes ciü dattes y hasta en algunos pequeños pueblos. Pero de tejas aba¡o no ocurre nada positivo. Me

refiero, claro está, a nuestros problemas domésticos,, en orden a la paz de los espíritus y al desarme de

las utopías y los extremismos. Y a los derechos del hombre; es decir, de todos los hombres, empezando

por ese hombre encogido y estupefacto que es nuestro prójimo. Ante las manipulaciones, fintas,

desorientaciones, sueños, pesadillas, comportamientos ardHlescos, visitas a tas «Mecas» poli ticas

mundiales, palabras esotéricas, divisiones y subdivisiones, oportunismos, frescuras, iirespontabflfrfades,

etc., da una parta casi atronadora de nuastr* dase política, nada «ene de particular que 01 ciudadano

medio, harto de tanta logomaquia, que no puede planificar su trabajo, sus ahorri»os, su futuro Inme

diato..., tanga !• sensación de que ha puesto sus posaderas sobra un barril de pólvora y, sohracogido. pida

y requiera (a, presencia del costiano y ya famoso •cirujano da hierro».

Es profundamente lamentable que a estas alturas tengamos que oír, y aceptar, lo que al profesor Tierno

Calvan ha dicho de la clase política: Que es una oligarquía que piensa mas «n sus intereses partidistas,

personales, que en lo que conviene al país.

Yo no creo que tengamos situaciones catasrrofales a la vista. Como también me resisto a admitir que,

además de hermanos pobres de la próspera comunidad europea, tengamos que ser tontos de circo para

divertir al no respetable público que nos discute la perragorda y el asiento en ágoras donde se acomodan

algunos europeos que hace menos de cuarenta años y, todos a una, Ftienteovejima, ex terminaron a

algunos millones de europeos demócratas, y que, de la noche a la mañana, luego de ser espolvoreados can

el famoso producto d* la madre Celestina, a* han convertido an unos campeones da la nbertad.

Pero aunque al panorama no esté preñado de negrura, al resultado final corra al peligro d». parecerse

como una gota de agua • otra gota da agua al resultado de otras veces. Trato de decir que la izquierda

seria, moderada, potenclatmente mtali^mta y con capacidad para gobernar en las habituales alternativas

de poder, podría disolverse como un azucarillo en un vaso de agua y dejarnos sólo las aristas, las espinas,

los viejos olores a azufre, los delirios, los resentimiento* y .las frustraciones, y, eso sí, su siempre

conmovedora nómina de gaiíar días personales. O cea. un val ver a empezar, precisamente e:la ocasión

histórica en que d;´ ponemos de un pueblo a»e n» funciona va con e! estómagor sino con la cabR?a

Cristóbal PAEZ

 

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