Instituciones sociales     
 
 Ya.    05/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

CIONAI, 5-X-76

ver, oir y...contarlo

Instituciones sociales

Julián Marías di** «n "1a Vanguardia":

´´La Monarquía puede ser el Instrumento de la estabilidad social y tristisimo tiempo de la flexibilidad que

pertenece a las variaciones sociales, trente a la* legales. Una ley se puede cambiar de la noche a 1»

mañana, tal vez por el capricho de un ministro; un uao social, por ejemplo el uno del "tú" y el "usted", en

mucho mas teluro 7 «atable; pero para que la ley cambie, hoce falta una decisión de gobierno, que puede

tardar años en producirse, mientra* que el nao cambia constantemente, está en perpetua fluidez, admite

Innumerables grados, matices, excüpelone*, ensayo*, rectificaciones.

Pienso en los aspectos de la vida nacional que no deben estar a merced de la política, d« loe partido»,

iiienog «i´m de) partidismo, £1 tesoro artístico, por ejemplo; el conjunto de cretulom´s centonarla* que

constituyen «1 patrimonio nocional—sin mayúscula» Institucionales y burocráticas—; no eatoy seguro de

que su administración deba estar en manos del Gobierno; oreo mas bien que duherfa ejercerla la sociedad,

asesorada por los hombres de prestigio y competencia acreditados. ¿No podría corresponder al Itey la

presidencia, coordinación, Inspiración de instituciones al margen de los cambios políticos, de loa

oscilaciones que debe haber en la política, que deben mantener una continuidad viva, ágil, sin ruptura* n|

bandazos? Lo mismo habría que decir del conjunto del patrimonio histórico y cultural de la nación,

aunque no tenga tan Inmediata realidad material como las ciudades, los «dlflctos, bu esculturas, los

cuadros.

La lengua española y las demás lenguas de Eepaña, la literatura, la fautoría, la Investigación, tolo eso

forma parte de la realidad del "país" y no puede ser objeto de tratamiento directamente político. La*

academia* han sido desde su fundado» "Reales", patrocinadas poi* lo* reyes, dotadas de exenciones y

privilegios, en alguna medida fomentadas por ellos; pero veo con Inquietud que "dependan" del ministro

d« Instrucción Pública o de Educación o como se llame en cada temporada, como «ucede drade el si* ffto

XIX, que *»tAn en sus manos, que su existencia y su estructura estén condicionadas por la mayor o

menor discreción o por los compromisos político» del titular.

Podrían existir Consejo* formados por las persona* de mayor prestigio en la nación—y esto sueIe querer

decir también fuera de «41a—, destinado* a asenorar al Roy (y no » encadenarlo), coordinados por él,

que constituyeron un amplio organismo "social" encargado de eatlmular y regular la rlda de lo* estratos

ma* profundo* del pala, aquéllo* de que w» nutre todo lo doman. Y «I Rey podría aaoclar m esta

empresa no e*ti lelamente política, no de gobierno, a la* persona* ma* relevante*, sin excluir a la mái

próxima y elevada, cuya ausencia de la vida nacional e* ya de por al una tremenda Injusticia y una

dificultad Insuperable para la estabilización dinámica d* la nación.

Y no ea eato todo. He hablado hasta ahora como si la realidad de K»pana terminara en sus fronteros

nacionales. En ella* concluye, ciertamente, la función del Estado, el poder del Gobierno. Pero la

"sociedad" ••pafiolm va ma* aua, y tiene que actuar hasta donde se extienden su* propio* límites. La

sociedad española m una de la* sociedades hispánica*. Solamente una de la* quo en otro tiempo *a

llamaron "las España*",

 

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