Autor: ;Ruiz de Azúa, Victorino. 
   Así se entrena la policía autónoma vasca     
 
 Interviú.    31/07/1980.  Página: 6-9. Páginas: 4. Párrafos: 30. 

Así se entrena la policía autónoma vasca.

Nuestros reporteros pudieron llegar hasta el misterioso cuartel general de Berroci donde mercenarios

especialistas ingleses entrenan a la «guardia pretoriana» del PNV, que constituirán el corazón de las

fuerzas antiterroristas y la policía autónoma vasca. Las tareas informativas fueron interrumpidas

violentamente por los «gudaris» británicos que sustrajeron, como lo hacía la policía franquista, los

carretes al fotógrafo. Pero no todos, porque, de momento, no disponen de baterías antiaéreas para derribar

la avioneta que fletó ÍNTER VIU para fotografiar el recinto cuya entrada ha sido negada a los

parlamentarios vascos ´de la oposición.

El agobiante calor del mediodía mantenía inmóviles los pliegues de la ikurriña izada sobre un mástil en el

fondo del valle de Berroci. En el porche de un chalet había un grupo de tres o cuatro personas. Desde el

Alto de Lete no se oía ningún ruido y la calma era total. Ni tan siquiera era posible percibir el traqueteo

de las máquinas que unos cuantos obreros, con el torso descubierto, manejaban allá abajo. A través de los

prismáticos no se divisaba otra actividad.

El concejal y juntero socialista Amado Ascasso acababa de pedirnos los prismáticos. De pronto, a

nuestras espaldas, oímos una voz: «Aquí están». Al volvernos, cuatro jóvenes uniformados nos hacían

señas inequívocas y contundentes. «Seat down», dijo uno mientras los demás nos conminaban a

permanecer tumbados en el suelo con las manos abiertas. Se oyó un silbido y, entre veinte y treinta

jóvenes con el mismo uniforme, pasaron al trote por delante nuestro. «Aprisa», «Todos», se mezclaban

las palabras y los gestos mientras el grupo desaparecía rápidamente.

Un inglés registraba ya la bolsa con el material fotográfico. Se apoderó de varios carretes. Quisimos

protestar. «Os han dicho que permanezcáis en el suelo.» El que hablaba era un joven, de indudable acento

y apariencia vasca. De complexión fuerte, con barba negra, llevaba la misma camiseta negra y el pantalón

caqui que sus compañeros. Los otros continuaban hablando en inglés.

El joven vasco se marchó y nos dimos cuenta de que los otros tres acababan de sacar un radioteléfono de

un cinturón verde de plástico. Miraban hacia el fondo del valle y, hablando siempre en inglés, se dirigían

a un tal «Philippe». Le estaban diciendo que éramos cuatro y que temamos un abundante material

fotográfico. Mientras, allí tumbados, nos era difícil creer lo que estaba sucediendo: tres extranjeros, que

nos retenían en una propiedad pública, hurgaban en nuestras pertenencias y estaban a punto de averiar las

máquinas fotográficas en su afán de sacar los carretes.

Pero «Philippe» quería hablarnos. Uno- nos acercó el radioteléfono: «¿Quiénes son ustedes y qué hacen

en una propiedad privada?». Tenía un buen castellano. «No estamos en propiedad privada. Esto es el Alto

de Lete, del pueblo de Azáceta. ¿Quién es usted?» Amado Ascasso, propietario de una casa en las

proximidades, observó extrañado cómo los tres formaban un corrillo, mientras que por el radioteléfono

seguían intercambiándose mensajes. «Philippe», como un autómata, volvió a repetir la pregunta. Ascasso

aclaró que era miembro de las Juntas Generales de Álava. «¿Quién me habla?», se interesó. Otra vez el

corrillo y, de nuevo, la voz de «Philippe»: «¿Quién es usted y a qué coalición pertenece?». «Philippe» no

quería el diálogo. Estaba interrogándonos.

«Sunshíne day» (día soleado), decía irónicamente uno de estatura media mientras se guardaba los

carretes. «Eskuerrikaskou», nos agradeció burlonamente mientras, en unión de sus dos compañeros, se

perdía entre los matorrales.

Un juzgado de Vitoria tratará de que se nos devuelva nuestro material y clarificará cómo tres extranjeros

pueden retener contra su voluntad a cuatro personas en su propio país.

LOS INSTRUCTORES

Los tres ingleses que pueden detener a quien se les antoje a muchos kilómetros de su país de origen no

son más que entrenadores de un grupo de veinticuatro personas, seleccionadas cuidadosamente por el

Partido Nacionalista Vasco entre sus afiliados, para constituir un «Cuerpo especial de seguridad» al

servicio del Gobierno Vasco. Aunque fuentes nacionalistas hayan desmentido que se trate de la policía

autónoma, no cabe duda que este grupo constituirá un cuerpo de élite, llamado a integrarse antes o

después en las fuerzas de orden vascas.

Los miembros de este grupo reciben entrenamiento en Berroci, un caserío situado al fondo del valle del

mismo nombre, oculto a las miradas indiscretas y protegido con espectaculares y poco legales medidas de

seguridad, según pudimos comprobar. Los 24 seleccionados fueron escogidos por los responsables de la

Consejería de Interior del Gobierno Vasco, pero el PNV llevaba trabajando discretamente en el tema

desde hace tiempo y organizó un cursillo al que pudieron asistir sus afiliados en Castillo-Elejabeitia

(Vizcaya). Allí fueron escogidos los 24 de Berroci.

Desde hace varias semanas, a las órdenes de instructores ingleses, el grupo realiza ejercicios de

supervivencia, preparación física, lucha libre y defensa personal. El uniforme de campaña, según pudimos

comprobar en el momento de ser detenidos, consiste en camiseta negra de tejido elástico, pantalón de

color ere-. ma con bolsillos adosados, botas militares de montaña, un cinturón de fibra y una bolsa de

color azul en la parte posterior del cinturón. No llevaban armas, aunque parece que se están tramitando

los permisos oportunos.

¿Quiénes son los instructores? El Gobierno Vasco no ha facilitado ningún dato al respecto. Se ha dicho

que fueron contratados por medio de la «Agent Information Service Limited», una de las muchas

agencias que proliferan en Londres dedicadas a facilitar expertos militares, gorilas y guardaespaldas,

espías industriales y personajes similares a quien esté dispuesto a pagarlos. Otras especulaciones sobre el

origen israelí de estos instructores parecen descartadas. El rumor de que se había realizado un viaje a Tel

Aviv para preparar la policía autónoma parece basarse en una confusión con otra expedición, de índole

cultural. Pero, en todo caso, hay quien teme, entre las partidos de la oposición, que se haya echado mano

de simples «profesionales», sin tener en cuenta que se trata de preparar un cuerpo para la democracia,

incompatible con mercenarios o personajes similares.

BERROCI

La confusión se prolonga al tratar de saber a quién pertenece la finca de Berroci, en la que han dado

comienzo los ejercicios. Primero se dijo que la había adquirido la Diputación foral de Álava, pero su

presidente, el nacionalista Emilio Guevara —portavoz del PNV en el Parlamento Vasco— desmintió

haber desembolsado ni un duro.

Berroci pertenece —o pertenecía — a Alonso Gigoso. La finca, que ocupa todo un pequeño valle, es poco

adecuada para la explotación agrícola porque apenas existe terreno llano. Desde hace cuatro años las

actividades a que se dedicaba levantaron sospechas, al rumorearse entre los vecinos de pueblos próximos

que se escuchaban disparos. El concejal socialista de Vitoria Amado Ascas. El mismo que nos acompañó

hasta el alto de Lete, se dedicó a vigilar los accesos. «Pude comprobar que, efectivamente, entraban y

salían con cierta regularidad personas bien conocidas como ultraderechistas», señala Ascasso, «aunque

nunca conseguí averiguar lo que hacían en la finca».

Ahora las tres o cuatro casas, la iglesia y los barracones han sido ocupados por el Gobierno vasco. Pero

allí no se van a entrenar simplemente una veintena de profesionales de la seguridad. Se han emprendido

obras de envergadura, utilizando maquinaria pesada que explana terrenos, con la finalidad evidente de

levantar nuevas edificaciones. Berroci será, con toda probabilidad, el punto central de entrenamiento de la

policía autónoma.

Las obras, según han denunciado los socialistas, están siendo realiza das por una empresa constructor´

llamada «Sokoa». No ha habido cor curso previo y, por tanto, no ha habido competencia. Por si esto fuera

poco, resulta que uno de los propietarios de «Sokoa» es Eli Galdós, vi-ceconsejero de Seguridad del

Gobierno de Euskadi, de quien dependen directamente los 24 aprendices de Berroci, las instalaciones que

ocupan y las obras que se están realizando en ellas. La cosa es más extraña todavía si se acude al Registro

Mercantil, en cuyo archivo central de Madrid no existe referencia alguna de esta empresa.

TEMORES

El interés y la obsesión de los nacionalistas en mantener oculta la existencia del campo de entrenamiento

de Berroci y la formación del cuerpo de élite es manifiesto. No sólo lo demuestra el hecho de que se

consiente una ilegalidad flagrante, como la detención de ciudadanos en un monte público por parte de tres

ingleses. Con anterioridad, el PNV había desencadenado fuertes presiones sobre «El Correo Español-EI

Pueblo Vasco» para impedir o retrasar la publicación de la noticia. No hubo tecla o miembro significativo

de los organismos directivos del periódico que quedara sin tocar, con la activa intervención de José María

Gorordo, gerente de otro periódico, «Deia», éste controlado por los nacionalistas. Aunque parece que las

presiones consiguieron retrasar la noticia veinticuatro horas, al fin apareció publicada, desencadenando

las iras de la oposición, que trató de modificar el orden del día del pleno del Parlamento de Euskadi para

que el Gobierno vasco se explicara, aunque sin conseguirlo, gracias al voto unido de PNV y UCD.

Los temores de la oposición de izquierda, y muy especialmente del Partido Socialista de Euskadi (PSOE),

apuntan al peligro de que, sin control parlamentario, el PNV cope literalmente la administración pública

que debe levantarse en Euskadi al amparo del Estatuto, dejándola repleta de elementos afines para cuando

en el futuro puedan cambiar los papeles. «Hay que imaginarse cuál puede ser el resultado si, dentro de

unos ´años, los socialistas ocupamos el Gobierno y desde el chofer hasta los administrativos, pasando por

la policía y las secretarias, se apresuran a contar cada detalle de lo que hacemos o decanos diariamente en.

el "batzok" más próximo.» El «batzoki», la sede del PNV en cada pueblo o barrio, se ha convertido en

símbolo privilegiado de este temor.

«Euskadi entera es un batzoki», murmuran con malhumor los parlamentarios y dirigentes de la oposición.

POLICÍA AUTÓNOMA

«Todos queremos policía», afirma José Antonio Aguhiano, «y la hemos defendido como un elemento

imprescindible para la pacificación del País Vasco, pero si la policía autónoma comienza con mal pie, se

está cometiendo un error político de consecuencias imprevisibles». Agniriano, vicepresidente del

Parlamento Vasco y diputado del PSE-PSOE, recuerda los llamamientos de José María Be-negas «Txikii»

durante su gestión al frente del departamento de Interior del Consejo General Vasco, reclamando

competencias efectivas en materia de orden público para la Euskadi autónoma, y pone el dedo en la llaga

al denunciar los puntos oscuros de los nacionalistas en sus primeros pasos en esta materia.

Desde UCD hasta Herri Batasu-na. en Euskadi todas las fuerzas políticas están de acuerdo en la necesidad

de una policía autónoma, que deberá sustituir a las Fuerzas de Orden Público del Estado, de acuerdo con

el Estatuto. Pero la principal arma de la policía autónoma será su credibilidad, frente al desprestigio de la

policia española ante la mayoría de la población, que no ha olvidado ni olvidará fácilmente las

actuaciones durante el régimen franquista de estos cuerpos, aún en entredicho por las denuncias sobre

supuestos casos de malos tratos que se presentan más o menos regularmente. Pero s\ la policía del Estado

no tiene credibilidad, el PNV puede estar en camino de conseguir algo parecido para la policía autónoma

con sus primeras actuaciones, o al menos así se piensa entre los dirigentes de la oposición.

Algo que está llamando la atención, además, es el obsesivo cuma de misterio creado en torno a los

entrenamientos del cuerpo de seguridad. No sólo en Berroci se impide el paso, con intimidaciones y

coacción, por un terreno público. En Vitoria, instructores e instruidos levantaron el vuelo velozmente en

cuánto comprobaron la presencia de un fotógrafo.

José Ángel Cuerda, alcalde de Vitoria y nacionalista, pidió el sábado a Luis Alberto Aguiriano permiso

para acotar una calle del extrarradio, con el fin de proseguir los entrenamientos del cuerpo de seguridad,

que iba a utilizar automóviles en estos ejercicios y necesitaba una zona urbanizada. Aguiriano, presidente

de la Comisión de Vialidad, negó el permiso después de haber consultado a los portavoces de los

restantes grupos políticos en la comisión. El concejal del PSE-PSOE señaló que «No puedo autorizar el

uso privado de la caite por unas personas que ni siquiera sabemos oficialmente quiénes son».

De nuevo los votos conjuntados del PNV y UCD, esta vez en el Ayuntamiento vitoriano, saltaron todos

los obstáculos. Por decisión de la Comisión Permanente, los hombres de Berroci comenzaron su

entrenamiento el martes. Importantes deben de serlo, porque durante toda la mañana un grupo de

barrenderos del Ayuntamiento trabajaron para dejar las calles como una patena. A pesar de que las tres

calles acotadas han sido elegidas para evitar miradas indiscretas, en una zona del extrarradio sin edificar y

alejadas de cualquier construcción elevada, a excepción de la que ocupa el propio Gobierno vasco,

pudimos hacer fotos. Esta vez no hubo incidentes. No iban a asaltarnos en plena calle. Cuando

comprobaron que estábamos allí desaparecieron como por ensalmo en unos instantes. Los instructores de

estos ejercicios urbanos, según fuentes oficiales, han sido contratados en Alemania.

INTERROGANTES

Los socialistas quieren saber qué está pasando, quiénes son los instructores y de dónde han salido,

quiénes son los 24 elementos del PNV que reciben instrucción y cómo han sido seleccionados, en qué

condiciones laborales se encuentran unos y otros, con qué permiso trabajan en el Estado español los

extranjeros, de quién es Berroci y cómo se ha pagado. Puestos a hacer preguntas, habría que explicar

también si es cierto que «Sokoa» participa en las obras de Berroci y si en esta empresa tiene intereses el

responsable de Seguridad del Gobierno de Euskadi, Eli Galdós. Finalmente, seria interesante conocer la

explicación de que gudaris ingleses detengan a los informadores y les arrebaten su material.

Contada sin nombres, sin circunstancias de lugar y tiempo, la historia de Berroci evocaría a cualquiera las

operaciones de entrenamiento de «guardias pretorianas» al servicio de dictadores en países

centroamericanos a cargo de mercenarios sin rostro ni apellidos, que pueden actuar impunemente contra

los vasallos. Pero Euskadi no es una república bananera. «El PNV tiene que demostrar que la policía

autónoma, los cuerpos de seguridad autónomos, van a ser democráticos en su selección y

comportamiento, y no sólo autónomos en el sentido de que van a depender de otro despacho», subraya un

dirigente socialista. Ese es hoy el reto.

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