Denuncian manipulación del Sindicato Unificado de Policía     
 
 ABC.    22/05/1983.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Denuncian manipulación del Sindicato Unificado de Policía

Madrid.

Enrique de Diego

En la Policía Nacional existe un notable disgusto por las maniobras de utilización que se están realizando

con el inexistente y clandestino Sindicato Unificado de Policía (SUP) para crear malestar y división

dentro del Cuerpo, según ha podido comprobar ABC.

En fuentes de dicho Cuerpo se informa que el SUP sólo existe mínimamente en la bandera de Sevilla y

está siendo apadrinado por la Unión Sindical de Policías. Situación esta que califican de intento de

división desde fuera.

La publicación de seis hojas mecanografiadas y ciclostiladas como primer boletín del SUP limita su

contenido a una declaración de principios del Secretariado de la Organización Gestora de Madrid, y una

serie de acusaciones anónimas contra diversos jefes y oficiales de la Policía Nacional, entre los que se

encuentra el propio general Alcalá Galiano. En la última página, la colaboración de un supuesto inspector

de Policía aboga por la unificación desmilitarizada para el futuro Cuerpo Nacional.

En fuentes del Cuerpo de Policía Nacional se opina que este intento teledirigido de crear un ambiente de

división entre los policías nacionales y sus mandos naturales —policías de base frente a mandos— no

favorece precisamente el clima de tranquilidad y disciplina que se necesita para llevar a cabo un paso tan

importante como es la unificación policial; camino en el que últimamente se había adelantado

sensiblemente, con un clima de mayor sosiego.

El disgusto procede fundamentalmente de la convicción de que el SUP no tiene implantación ni

representa a lo que en el futuro sería la Policía uniformada. En su momento A B C ya informó de las

tensiones que se podrían crear con la ambigua posición de la Inspección General, tanto en el caso de los

policías nacionales que hicieron declaraciones en TV como en cuanto al criterio a mantener con el SUP,

que mantiene una «clandestinidad dorada» y que es tolerado en Sevilla, donde están sus organizadores.

 

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