Autor: Royo, Vicente. 
   ¿Dónde está la derecha?     
 
 ABC.    29/06/1976.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

¡DONDE ESTA LA DERECHA?

Por Vicente ROYO

Nadie va a dudar de que e4 sentir político de la inmensa mayoría de masa trabajadora y clase media

española se inclina, actualmente, por la derecha. La afirmación viene avalada por los casi 5.000.000 de

automóviles. 6.800.000 pisos, 7.400.000 neveras, 7.500.000 televisores, 6.000.00a de lavadoras, etc., de

que, según el Instituto de Estadística es propietaria. Esto no significa, naturalmente, que todo el mundo se

sienta satisfecho con su suerte, porque la ambición j el deseo de mejorar no encuentran límites. Pero lo

que sí es evidente es qne la gran preocupación de hoy no está en seguir hacia arriba, sin* en conservar lo

que se tiene. El fantasma del paro, el aba inflacionista de los precios y el temor, por Unto, de perder lo

que con tanto esfuerzo han conseguido, es lo que quita el sueño a mochos españole*.

Lo curioso de] caso es que, mientra* esta derecha militante y vocación»] pernanee e ahí expectante,

actuando ti oído por si llega la llamada de sn reclutamiento, la derecha organización no aparece por

ninguna parte. Tenemos perfectamente acotada la izquierda, con su abigarrado mosaico de siglas y el

bunker, aunque menos prolífere.pero ¿dónde está la derecha? ¿Es la Unión Democrática Española, el

Partido Demócrata, el Partido Popular, la Democracia Popular? Los indicio* que pueden darnos sus

balbucientes programas políticos —en loe que la referencia a la libertad, justica social, representatividad,

etc., se ha convertido en un tópico inexcusable— o la personalidad de sus eabecas rectoras, no son

suficientes para sn identificaeió» a nivel de masa trabajadora o clase media.

Muchos piensan que, a medida ve el tiempo avanza, la necesidad de que surja una asociación o partido

político que se defina abiertamente de derechas, sin ninguna clase de ambares, se hace cada vez más

acuciante. Porque el problema fundamental con los grupos que podríamos considerar de derechas —

dicen— es que, en sn desea de ganarse al hombre de la calle, ocultan discretamente la faz tras una eortina

de términos tan marcadamente avanzados J socializantes que asustan a esa masa qne les espera y que se

pondría decididamente a su lado si dijesen, de verdad, que son de derechas

El tema es Importante y merece un poco de meditación por parte de ese puñado de grupos políticos,

igualmente alejados del bunker 4ne de la extrema izquierda, que desean la reforma social, política y

económica del país sin retrocesos ni alteraciones violentas. ¿Se decidirá alguno de ellos a llamarse

abiertamente, de derechas, ahora que menudean los reajustes y cambios de nomenclatura? Una respuesta

afirmativa podría hacer vibrar a muchos corazones.—

V R.

 

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